jueves, 10 de septiembre de 2026

LOS QUIMBAYAS, ORFEBRES DE UN TERRITORIO VERDE Y DEL FUEGO

 

LOS QUIMBAYAS, ORFEBRES DE UN TERRITORIO VERDE Y DEL FUEGO


Por: Gonzalo Duque E y Claudia Torres A.*

Portada: Mapa de aborígenes del Eje Cafetero. Luis Duque-Gómez

La civilización Quimbaya representa una de las expresiones socioculturales, artísticas y tecnológicas más depuradas del periodo precolombino en los Andes septentrionales. Asentados en el valle medio del río Cauca, en lo que hoy constituye el Eje Cafetero colombiano, los quimbayas trascienden en la historiografía americana no solo por su legendaria destreza metalúrgica —manifestada en la técnica de la cera perdida y el dominio de la tumbaga—, sino por su compleja organización socio-política, su aprovechamiento integral de los ecosistemas de ladera y una profunda visión cosmogónica fundamentada en el equilibrio entre lo terrenal y lo sagrado.

1. Contexto Geográfico y Ubicación Territorio

El territorio histórico de la cultura Quimbaya se desplegó en el valle medio del río Cauca, abarcando una franja geográfica privilegiada que hoy comprende los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y el norte del Valle del Cauca.

                          [ Cordillera Central ]

                                    |

[ Río Otún / La Vieja ] —> ( Valle del Cauca Medio ) <— [ Río Cauca ]

                                    |

                          [ Cordillera Occidental ]

§     Límites territoriales: El núcleo de su asentamiento estuvo delimitado por las cuencas de los ríos Otún, La Vieja, Chinchiná, Pozo y San Juan, en un gradiente altitudinal que oscilaba entre los 500 y los 2.000 metros sobre el nivel del mar.

§     Ecosistema y clima: Habitaron un relieve boscoso de ladera andina y valles interandinos caracterizado por suelos de origen volcánico (Andisoles) de extraordinaria fertilidad, un régimen bietodal de lluvias y temperaturas templadas (18 °C a 24 °C).

§     Recursos estratégicos: La cuenca hidrográfica del Cauca no solo les garantizó redes de conectividad fluvial, sino acceso a fuentes salinas subterráneas y continentales (como las de Consota y La Paila), depósitos aluviales de oro y extensos guaduales (Guadua angustifolia), elemento base de su arquitectura y vida material.

2. Temporalidad e Historia: Quimbaya Clásico vs. Tardío

La arqueología moderna, encabezada por investigadores como Luis Duque Gómez, ha determinado que la denominación “Quimbaya” no corresponde a una etnia monolítica e inmutable, sino a un proceso dinámico dividido en dos grandes periodos cronológicos de ocupación continuada:

§     Periodo Quimbaya Clásico (Temprano)

500 a. C. – 800 d. C.

Caracterizado por asentamientos dispersos en laderas, baja densidad poblacional relativa y el apogeo artístico en la orfebrería. Es la época donde se producen las piezas más icónicas en tumbaga mediante la técnica de la cera perdida, caracterizadas por superficies pulidas, volumen hiperrealista y diseños antropomorfos y zoomorfos realistas.

§     Periodo Quimbaya Tardío

800 d. C. – 1600 d. C.

Se evidencia un cambio demográfico y sociopolítico significativo. La población crece, los patrones de asentamiento se densifican en aldeas concentradas y la producción de metalurgia cambia radicalmente: disminuye el uso del oro de alta ley y predomina la fabricación masiva de adornos en cobre y aleaciones sencillas martilladas. Es el periodo que encontraron los conquistadores españoles en el siglo XVI.

§     Conquista y Disrupción Colonial

1539 d. C. – 1600 d. C.

Tras la llegada de Jorge Robledo en 1539, la invasión española impuso el sistema de encomiendas. Las rebeliones indígenas de 1542 y 1557 fueron drásticamente reprimidas, desembocando en un colapso demográfico masivo debido a las guerras, los trabajos forzados en minas y las epidemias importadas.

3. Estructura Social, Política y Demografía


Imagen: Ilustración de una aldea quimbaya. Gemini

La sociedad Quimbaya estaba organizada bajo un modelo de cacicazgos confederados. No existía un imperio centralizado, sino una red de unidades políticas autónomas vinculadas por lazos de parentesco, alianzas comerciales y compromisos rituales defensivos.

§     Estratificación Social:

§          El Cacique (Camba): Máxima autoridad política y espiritual. Gozaba de privilegios representados en el uso exclusivo de regalías orfebres de gran tamaño, viviendas de mayor escala e intrahistoria funeraria suntuosa.

§          Chamanes y Sacerdotes: Mediadores con el mundo espiritual, poseedores del conocimiento sobre el ciclo agrícola, la botánica medicinal y la transformación orfebre.

§          Artesanos y Metalurgistas: Elite especializada respetada por su dominio técnico del fuego, la arcilla y las aleaciones de metales.

§          Pueblo Común: Agricultores, mineros, pescadores y tejedores que sostenían la base productiva del cacicazgo.

§     Demografía: Se calcula que hacia el siglo XVI, el territorio Quimbaya albergaba una población de entre 60.000 y 100.000 habitantes repartidos en más de 80 cacicazgos independientes (como los de Tacurumbí, Chinchiná, Bugalagrande y Picara). La vivienda promedio consistía en bohíos circulares de estructura de guadua, bahareque y techumbre de paja, erigidos sobre terrazas artificiales acondicionadas en las laderas montañosas.

4. Economía y Sustento Material

La economía Quimbaya se caracterizó por una articulación eficiente del territorio mediante el uso directo de los recursos locales y un activo comercio interregional.

Eje Económico

Descripción y Actividades

Agricultura de Ladera

Cultivo intensivo empleando adecuaciones del suelo para evitar la erosión. Sus principales rubros fueron el maíz, la yuca, la batata, el aguacate, la auyama, los frijoles y diversas frutas como la guayaba y la guanábana.

Explotación de Sal

Extracción y evaporación de aguas salobres continentales mediante hervideros en grandes cuencas de arcilla. La sal funcionó como una moneda de trueque clave para comerciar con comunidades vecinas de la cordillera.

Minería de Aluvión

Extracción de oro nativo en las arenas de los ríos Cauca, Otún y sus afluentes mediante el bateo en bateas de madera, así como la veta superficial en ladera.

Apicultura y Caza

Recolección de cera de abejas silvestres (Meliponini), insumo fundamental para la fundición a la cera perdida. La caza incluía venados, dantas, guatuzas y pecaríes.

Intercambio Comercial

Mantuvieron rutas de comercio con comunidades del litoral Pacífico, los caribes del valle del Magdalena y grupos del macizo colombiano, intercambiando orfebrería, sal, mantas de algodón pintadas y piezas cerámicas.

5. Orfebrería y Tecnología Material

El legado más prominente de los Quimbayas es su producción orfebre, reconocida internacionalmente como una de las más avanzadas de la antigüedad precolombina.


Imagen: Poporo Quimbaya en tumbaga, emblema de la metalurgia precolombina. Fuente: Enciclopedia – Banrepcultural.org

La Aleación de Tumbaga

Desarrollaron el dominio de la tumbaga, una aleación sintética de oro y cobre en proporciones variables. Esta mezcla reducía el punto de fusión del metal (haciéndolo más maleable), mejoraba la fluidez al momento del vaciado y otorgaba una dureza superior a la del oro puro.

Para lograr el acabado superficial dorado brillante, emplearon el proceso de dorado por oxidación/desdorado: mediante el uso de jugos de plantas ácidas (como la Oxalis), disolvían el cobre de la superficie, dejando una capa fina de oro puro que posteriormente pulían hasta obtener espejos metálicos.

Tácticas de Fundición y Piezas Emblemáticas

Utilizaron la técnica de la cera perdida con núcleo de arcilla y carbón, lo que les permitía fabricar recipientes huecos de paredes delgadas y uniformes.


Imagen: Piezas antropomorfas: a) tabloide, b) recipiente-figura, c) estatuilla. Fuente: Museo del Oro Quimbaya

Entre los artefactos característicos destacan:

§     Poporos: Recipientes ceremoniales sagrados utilizados para almacenar cal empleada en el mambeo ritual de hojas de coca.

§     Cascos ceremoniales: Piezas de oro repujado que cubrían la cabeza de los caciques en eventos rituales o bélicos.

§     Estatuillas Antropomorfas: Figuras sentadas o de pie con gestos serenos, ojos en forma de “grano de café” y proporciones anatómicas estilizadas.

§     Volantes de huso, narigueras y pectorales: Elementos suntuarios de uso personal y ritual.

6. Cosmogonomía, Religión y Prácticas Funerarias

La cosmovisión Quimbaya estaba profundamente vinculada a la naturaleza, las metamorfosis y la integración entre los mundos terrenal, celestial y subterráneo.

       [ Mundo Superior / Celestial ]  –> Aves, Sol, LUZ

                    |

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       [ Mundo Terrenal / Humano ]    –> Cacique, Plantas, Jaguar

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     [ Mundo Subterráneo / Ancestral ] –> Serpientes, Agua, Muerte

§     El Vuelo Chamanico y la Transformación: Los chamanes empleaban sustancias psicotrópicas (como el yagé y el mambe) para trascender el plano físico. La orfebrería refleja esta transición mediante representaciones antropozoomorfas, donde seres humanos adquieren rasgos de jaguares, aves rapaces, murciélagos y anfibios.

§     El Oro como Luz Divina: El oro no poseía un valor mercantil de cambio, sino un significado puramente sagrado. Su resplandor inalterable y su color estaban asociados al sol, la energía vital y la sustancia de los dioses.

§     Complejo Funerario: El culto a los antepasados era central. Construyeron diversos tipos de tumbas:

§          Tumbas de pozo con cámara lateral: Excavaciones profundas (de hasta 10 metros) donde se depositaba al difunto junto con su ajuar funerario (vasijas cerámicas, armas, orfebrería y comida).

§          Urnas Cinerarias: En el periodo tardío, la cremación cobró fuerza y las cenizas eran depositadas en vasijas de arcilla modeladas con figuras humanas y pintura negativa.

7. El Tesoro de los Quimbayas


Imagen: Cineraria en forma de mujer y estatuilla de cacique quimbaya. Tesoro Quimbaya.

El denominado Tesoro de los Quimbayas es un conjunto de 122 piezas de orfebrería precolombina (poporos, cascos, estatuillas, pectorales y narigueras) pertenecientes al periodo Clásico, hallado en 1891 en el sitio de La Soledad, en Filandia (Quindío).

En 1892, el gobierno colombiano, bajo la presidencia de Carlos Holguín Mallarino, entregó este tesoro como obsequio a la Reina Regente de España, María Cristina de Habsburgo-Lorena, en agradecimiento por su arbitraje en un diferendo limítrofe entre Colombia y Venezuela. Actualmente, el conjunto se exhibe en el Museo de América en Madrid y sigue siendo objeto de debates de repatriación y análisis sobre el patrimonio cultural inalienable de la nación.

Estos maestros de técnicas orfebres como el dorado por lixiviación o la cera perdida, dejaron un legado en este territorio fértil y del fuego, que se sintetiza en tres rasgos identitarios:

§     Maestría metalúrgica: Desarrollaron una de las tradiciones de orfebrería más deslumbrantes y avanzadas de la América prehispánica, perfeccionando la técnica de la cera perdida y el dominio de la tumbaga (aleación de oro y cobre).

§     Conexión territorial: Habitaron y transformaron de manera armónica los valles y laderas del Eje Cafetero y el curso medio del río Cauca, aprovechando sus suelos volcánicos y recursos de sal.

§     Simbolismo del fuego: Utilizaron el fuego tanto como herramienta técnica para la fundición del metal como dimensión espiritual para la transformación simbólica de lo terrenal en lo sagrado.

·         Profesores del Contexto en CTS de la U.N. de Colombia. Documento del Museo Interactivo Samoga. Manizales, 5/09/2018. Act. 2026. 

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Fuentes bibliográficas y de consulta:

 

§  Arqueología de San Agustín: El espacio y las tumbas. Cubillos, J. C. (1984).  Instituto Colombiano de Antropología (ICANH).

§  Crónica del Perú: El señorío de los Incas. Cieza de León, P. (2005). (F. Pease, Ed.). Biblioteca Ayacucho. (Obra original en 1553).

§  El laberinto de la identidad: Símbolos y transformaciones en la orfebrería prehispánica de Colombia. Pineda Giraldo, R. (2000).  Universidad Nacional de Colombia.

§  El tesoro de los Quimbayas. Ricketts, T. (1990). Ministerio de Cultura de España.

§  Historia del Gran Caldas: Prehistoria e historia temprana. Valencia Llano, Albeiro. (1989). Ediciones Academia Caldense de Historia.

§  La astronomía de los Muiscas a la Colonia. Por: Gonzalo Duque Escobar, Universidad Nacional de Colombia. 2, 10, 2007.

§  La astronomía en Colombia: perfil histórico. Duque Escobar, Gonzalo y Torres Arango Claudia. (2009, Act. 2022) Observatorio Astronómico de Manizales OAM.

§  La orfebrería Quimbaya Tardía. Uribe, M. A. (1991). Boletín Museo del Oro, (31), 31-61.

§  Los Quimbayas: Reseña etnohistórica y arqueológica. Duque Gómez, L. (1970). Instituto Colombiano de Antropología (ICANH).

§  Los metales en nuestra historia. Lleras Pérez, R. & Luisa Vetter Parodi (2021). Banco de la República; Museo del Oro.

§  Los Quimbayas. Londoño, S. (1989). Banco de la República.

§  Los Quimbayas bajo la dominación española: Estudio documental (1539-1810). Friede, J. (1963).  Banco de la República.

§  Precolombia: Introducción al estudio del precolombino colombiano. Arango, Teresa. (1974). Editorial Sucesores de Rivadeneyra.

§  Señorío y barbarie en el Valle del Cauca: Estudio sobre la antigua civilización quimbaya y grupos afines del oeste de Colombia. Trimborn, H. (1949). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

§  Stylistic series in the prehistoric pottery of the Cauca Valley, Bruhns, K. O. (1970). Colombia. University of California Publications in Anthropology.

§  The Gold of El Dorado. Bray, W. (1978). Times Books.

§  Tradición metalúrgica del suroeste colombiano. Plazas, C., & Falchetti, A. M. (1983).  Boletín Museo del Oro, (14), 1-32.




lunes, 8 de junio de 2026

TRES LUSTROS DEL PCC DE COLOMBIA

 

TRES LUSTROS DEL PCC DE COLOMBIA



Por: Claudia Torres Arango*

El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC) es un símbolo de identidad nacional conformado por 51 municipios y 858 veredas entre Caldas, Quindío, Risaralda y el norte del Valle del Cauca, en un territorio cuya extensión de 348.120 hectáreas, está rigurosamente delimitada en dos grandes zonas de manejo (Área Principal y Área de Amortiguamiento), pertenecientes a la hoya geográfica del río cauca y que se extienden a lo largo de ramificaciones de las cordilleras Central y Occidental de los Andes colombianos.

En 2026, esta región celebra su decimoquinto aniversario tras haber sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011, en la que se declara que territorio se destaca por su tradición centenaria del cultivo de café en pequeñas parcelas de alta montaña y por una arquitectura vernácula de bahareque de guadua que es única, aunque soporta su reconocimiento internacional en 16 atributos técnicos y culturales, tales como la caficultura de ladera, la herencia de la colonización antioqueña, la biodiversidad y la rica red hídrica de la región andina.

Si el principal atributo del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) es su sostenibilidad económica, social y ambiental, entonces, este paisaje caracterizado por el cultivo de café desde finales del siglo XIX como principal actividad y por su patrimonio cultural que incluye técnicas constructivas y expresiones culturales inmateriales, está dotado de un elegante equilibrio entre sus elementos naturales, económicos y culturales, como atributo que lo convierte en un ejemplo excepcional de adaptación humana a condiciones geográficas difíciles.

La declaratoria abarca un relieve que va desde los valles cálidos hasta las cumbres del Parque Nacional Natural Los Nevados. Además de proteger prácticas tradicionales de recolección, el PCCC promueve un turismo sostenible donde los visitantes pueden conocer de primera mano los procesos del mejor café del mundo, tiene como principal desafío garantizar su conservación, contando para ello con los planes de manejo que han impulsado entidades como la UNESCO, para proteger su estructura ecológica y mitigar los efectos del creciente cambio climático.

Pero otro desafío mayor, para asegurar los derechos bioculturales del preciado territorio, y resarcir la hecatombe que se deriva de la caída del sector cafetero en el PIB, es reorientar la caficultura a la producción de cafés especiales orgánicos, certificados y con sombrío, antes que apostarle a una producción anual de 14 millones de sacos de café, persistiendo en un modelo agroindustrial de enclave económico. Como referente, si en 1960 con 6 millones de sacos el grano le aportada el 9 % al PIB, hoy con más del doble participa solamente con el 0,9%.

Dado que este reconocimiento no solo compromete a su protección al Estado colombiano y a la comunidad internacional, nacional, sino también a las comunidades y local, la forma de encararlo, empieza por conocer afondo sus problemáticas y potencialidades y en convertirlo a la vez es una oportunidad para que las sus habitantes y visitantes conozcan el paisaje y participen en su preservación, máxime si entre las amenazas a las que está expuesto este territorio, incluyen la minería y la sustitución de cultivos como el aguacate hass.

* Profesora del Contexto en CTS de la U.N. de Col y Socia de la SMP: Portada: PCC- Rama del Cafeto; Casa de bahareque y Salamina-Caldas, en Enlaza.red y Federación Nacional de Cafeteros.

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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:
El Paisaje Cultural Cafetero. Gonzalo Duque-Escobar. Miembro del OOP de la Cátedra UNESCO - U.N. de Col. 2012- Act. 2025..
Guía para Interpretar el Paisaje Cultural Cafetero. Carolina Saldarriaga Ramírez
Sebastián Ramírez Arias. Sena, December 2020.
Paisaje Cultural Cafetero Colombiano. Carolina Saldarriaga Ramírez; Urte Duis; Oscar Arango Gaviria; Fabio Rincón Cardona; Gustavo Pinzón; SUEJE&CEIR, 2010.
Paisaje cultural cafetero de Colombia. Celina Rincón Jaimes; Oct 2023.
PCC, cultura cafetera y cambio climático. Gonzalo Duque-Escobar.  In: Revista Civismo Nº 504 de 2025. SMP Manizales.
Séptimo Informe de la Comisión Técnica Intersectorial del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. Página Oficial del PCC, septiembre de 2025.

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  • Por: Claudia Torres Arango*  rte Duis4

viernes, 24 de octubre de 2025

Manizales: desafíos socioambientales y urbanos

 

Manizales: desafíos socioambientales y urbanos

Por: Gonzalo Duque-Escobar y Claudia Torres Arango.

Repensar a Manizales es un ejercicio casi ininterrumpido que hace nuestra benemérita SMP como entidad de carácter privado y sin ánimo de lucro desde el 28 de junio de 1912, por quienes cultivamos el civismo como valor supremo de la cultura urbana. Si bien tras la fundación de la ciudad en 1849 el poblado inicialmente no contaba con alcantarillado ni acueducto y las calles no estaban empedradas, desde 1880 gracias al café y sobre todo al concluir la Guerra de los Mil días (1903) todo cambia ya que cuando Manizales ya que empieza a pensar en educación, cultura y comercio, tras crearse el Departamento de Caldas (1905), puesto que llegan La Normal (1910), el Instituto Universitario (1914), la SMP (1912), y la Cámara de Comercio (1914), y se construyen el cable aéreo Manizales-Mariquita (1922) y el Ferrocarril de Caldas (1927).

Igualmente, después de llegar los pavorosos incendios de 1922, 1925 y 1926 y de la reconstrucción donde el bahareque evoluciona en formas y contenidos hacia una arquitectura ecléctica republicana, al crearse la Federación de Cafeteros (1927), gracias a los Comités de Cafeteros, se da la irrigación de los beneficios de la caficultura para dotar el medio rural de acueductos, escuelas y puestos de salud, y más adelante de vías rurales y la electrificación del campo en la jurisdicción del actual Gran Caldas.

Pero al irrumpir la revolución verde con el monocultivo de base química además de desmantelarse el sombrío que le dará soporte a la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero (2011), para darle paso al caficultura con la caturra (1970), los campesinos que no pueden asimilar ese modelo por las exigencias tecnológicas y financieras, migran a la ciudad donde se ocupan las frágiles laderas para generar los pasivos ambientales que explican la creación de Cramsa (1974), que se convertirá en Corpocaldas gracias a la Constitución de 1991.

Y también con la apertura económica (1991), además de cerrarse empresas tras la implementación de un modelo de crecimiento económico a costa del medio ambiente, además de la informalidad y la corrupción, empieza la odisea del cambio climático incidiendo en un territorio deforestado, y sobre todo social y espacialmente fragmentado, así se le haya reconocido a Manizales no solo el haber alcanzado el top en el Índice de Progreso Social del país, sino también el reconocimiento ONU-Hábitat LATAM 2025.

Así entonces, debemos darle una mirada crítica a la «Cultura ciudadana y el medio ambiente» en Manizales, para obtener elementos que nutran las acciones a emprender para la apropiación del territorio entendido como una construcción social e histórica, por ser el lugar donde se dan las relaciones dialécticas de simbiosis y parasitismo entre el sistema social y el medio natural.

1- Anotaciones al perfil socioambiental de Manizales

Manizales, una ciudad intermedia que para 2028 se acercará a 500 mil habitantes y que actualmente muestra un Índice de Pobreza Multidimensional del 13,9% con una brecha entre lo urbano (12,7%) y rural (31,2%), y una tasa demográfica que tiende al 0,67% anual, mostrará para entonces una población más envejecida por cambios en la estructura etaria, ya que mientras el 14% tendrá menos de 15 años, el 55% de la población será mayor de 35 años; además si en la zona rural del municipio habita sólo el 10% de la población y en la urbana se concentra el 90% distribuido en 11 comunas, actualmente la ciudad cuenta con 95.690 adultos mayores equivalentes al 20,9% de su población.

Dado que su territorio, donde las áreas protegidas cubren 31.700 Ha, se extiende desde el paisaje de páramo vecino al PNN Los Nevados, y pasa por los bosques altoandinos de nuestras reservas forestales, después de continuar por la urbe con sus seis áreas de interés ambiental donde la temperatura promedio es 16°C, se entra a las zonas cafetaleras de El Tablazo y La Cabaña para descender hasta el clima cálido en Santágueda y el Kilómetro 41, razón por la cual son múltiples los paisajes y variados como biodiversos sus ecosistemas. Al respecto en la actualidad Colombia encabeza el top mundial de aves con 1.876 especies, en el que Manizales cuenta con 535.

Aunque erróneamente creemos que nuestra identidad va más con toros y con reinas que con el paisaje tropical andino montañoso, a pesar de que históricamente la ciudad se ha caracterizado por los pasivos ambientales que pasan factura con desastres invernales, al estarse convirtiendo el hábitat en guetos conforme se ha fragmentado y tugurizado, durante el último medio siglo estamos presionando las fuentes hídricas y su estructura ecológica generando un problema al que se suma la invasión del espacio público y la congestión vehicular que expresa el crecimiento del parque automotor 10 veces por encima de la población, lo que se agrava por la carencia de un sistema integrado de transporte público.

Siendo nuestras Reservas Forestales Protectoras Río Blanco y Quebrada Olivares, Sabina, Planalto, y Torre 4, al igual de lo que ocurre con el PNN Los Nevados y el Distrito de Suelos Guacas el Rosario, en estas áreas de interés ambiental vitales para Manizales por sus servicios ambientales, no se han implementado sus Zonas con Función Amortiguadora definidas en el Estudio de la Fundación HTM (2014), con lo cual no estarían blindados dichos ecosistemas de presiones antrópicas como las de Tierraviva, e incluso en Toldafría por la minería, ya que de haberse establecido al interior del anillo de contención no podrían tener lugar nuevos aprovechamientos, fraccionamientos prediales, o construcciones.

En 2023 Manizales se destacó no sólo por su bajo nivel de pobreza monetaria (4%) y extrema (0,8%), también brilló por la generación de empleo ya que la tasa de desempleo se situó en un 9,7%; y respecto a la tasa de informalidad en 2023 se llegó al 32,3%, mostrando una leve disminución con respecto al 2022 que llegó a 35,7%.  No obstante, en el primer trimestre del 2024 tanto el desempleo como la informalidad aumentaron en Manizales ubicándose en 11,9% y en 35% respectivamente. Además, en el mercado laboral de Manizales la tasa global de participación ha experimentado disminución, pasando del 60,4% en 2022 al 59,9% en 2023, y simultáneamente la tasa de ocupación también ha experimentado una ligera caída descendiendo de un 54,3% a un 54,1%.

También preocupa el que los escolares en 2022 sólo fueron 51.331 según Manizales Cómo Vamos, que recomienda investigar si esto se explica por pérdida de cobertura o por menor edad escolar, ya que según la Secretaría de Educación la caída sistemática de las matrículas durante la última década a niveles del 60% que contrastan con los 83.140 matriculados de 2002, lleva a preguntarnos qué pasará con la población universitaria estimada hoy en 46.500 alumnos, dado el cambio etario de esta ciudad donde el  envejecimiento de la población muestra ahora que los mayores de 60 años representan en 2025 el 21%.

2- Acceso al suelo y segregación urbana

En esta ciudad, donde las invasiones prosperan, se debe intervenir el mercado de tierras para garantizar el acceso al suelo urbano cuando de vivienda se trate, entendiendo que dicho derecho puede reivindicarse para que todos los ciudadanos puedan gozar de las ventajas y beneficios de la ciudad, ya que también esa demanda abarca otros propósitos como negocios y diversas actividades culturales, máxime cuando los actuales instrumentos normativos no logran integrar las dinámicas de autoproducción de vivienda, sino que tienden a generar acciones represivas desde el Estado.

Todo porque el costo de la tierra para los sectores de bajos ingresos, es el factor detonante de las invasiones en los extramuros de la urbe y sobre áreas inadecuadas o inviables, como consecuencia de no garantizar un hábitat inclusivo mediante el acceso equitativo a la tierra pese a ser fundamental para evitar la segregación espacial de la ciudad; una consideración que debe mirar ahora el Área Metropolitana pensando en una política pública explícita para los distintos mercados de suelo urbano.

Entre los científicos sociales y otros actores que conocen del problema a fondo, se dan coincidencias al identificar la acción del Estado neoliberal como principal causa de los citados problemas urbanos: en primer lugar, anotan la falta de voluntad política a lo que se suma la corrupción e ineficiencia, como obstáculos reiterados; y en segundo lugar, reconocen el rol de los especuladores inmobiliarios, quienes -entre sus pingües negocios- también cuentan los vinculados a la construcción de vivienda social.

Siendo así, cuando sectores importantes de la población se ven imposibilitados para acceder a viviendas y servicios urbanos básicos bajo condiciones dignas, la pregunta es cómo prevenir la “toma” de tierras, si no es mediante instrumentos que beneficien a las familias carentes de recursos permitiéndoles recurrir al mercado inmobiliario formal, y que igualmente faciliten la transformación y articulación de los asentamientos irregulares, para que éstos formen parte integral de la ciudad, ya que la informalidad además de costosa no es la mejor alternativa para combatir la pobreza.

Pero si la regularización por más necesaria que sea, sólo representa una solución parcial, ya que blinda al beneficiario con la seguridad jurídica del derecho otorgado, también la dotación de servicios públicos esenciales debe entrar como parte de una solución integral, razón por la cual el ente responsable del proceso debe conocer a fondo la profunda mutación que actualmente experimentan las políticas de la vivienda urbana en general, y las políticas del uso del suelo en particular para lograr el cometido social.

Dicha política implica generar una reglamentación adecuada no sólo pensando en el mercado de tierras, sino también en las condiciones legales, económicas y sociales para el acceso equitativo a dicho mercado, en el que la tierra se compra, vende o alquila a través de contratos y transacciones legales, en condiciones de equidad y justicia social.

3- Requerimos urbanismo verde y sostenible

Manizales requiere obras de ornato y viales soportadas en diseños y acciones de regeneración, restauración o naturalización de carácter biocéntrico con buenas prácticas de paisaje urbano sostenible para dar respuesta a grandes carencias que pasan por la pérdida de paisajes verdes con la expansión de la jungla de concreto, por el déficit de un espacio público efectivo lejano a estándares internacionales, por la congestión vehicular con un parque automotor que crece 10 veces más que la población, y una red hídrica convertida en cloacas, entre otras problemáticas a resolver, si es que nos decidimos por un entorno urbano más resiliente y sustentable, y por el desarrollo integral de las áreas deprimidas.

Es bueno recordar que, surgida la aldea de bahareque en 1849 con unas 20 manzanas de calles en tierra y muchas viviendas de vara en tierra con techo de paja, en las primeras, el poblado se desarrolló sobre una retícula ortogonal como modelo usual propio para ciudades predominantemente planas, lo que empieza a cambiar desde finales de la década de los años 30 cuando culmina la gran reconstrucción provocada por los incendios de 1925-1926, y sobre todo en el siglo XX al expandirse la ciudad con otro patrón urbano ajustado al contorno de una topografía fuerte al adoptar criterios alternativos como lo observamos por ambos costados de la Avenida Cervantes- hoy Santander- convertida en eje estructurante.

Pero los conflictos del hábitat en todo su territorio asociados a su desarrollo, surgen entre 1960-1980, como consecuencia de los impactos de la revolución verde que aunque ayudó a combatir el hambre global, también generó desventajas ambientales en esta tierra del café; cuando la población rural migra a la ciudad dándose una ocupación conflictiva de las laderas, no solo en Manizales sino y también en Salamina, Aranzazu y La Merced por mencionar las cabeceras más afectadas por procesos de erosión y desastres invernales, con lo cual Manizales debe abordar desde la diversidad los retos del trópico andino en sus vertientes, aunque sin abordar el tema de los ríos y arroyos urbanos.

Si con la llegada del automóvil el urbanismo lineal caracteriza esa expansión de la ciudad hasta los años 70 cuando aparecen La Sultana, Malabar y La Enea, a partir de los 90 con la nueva Constitución Política el tema ambiental gravita y Cramsa se transforma en Corpocaldas, para soportar una transformación del hábitat que empieza a reconocer las complejas relaciones entre el medio transformado y la estructura ecológica del territorio, aunque surgen dos nuevos problemas a resolver, como lo son la fragmentación social y espacial del territorio y el cambio climático que amenazan la estabilidad del hábitat.

Epílogo

Finalmente, si la base estructural de la informalidad en el caso de Manizales, donde la ciudad mantiene el primer lugar nacional con la menor tasa de informalidad laboral, se asocia más a la inequidad social y desigual distribución de la propiedad que a la transgresión de normas, se debe ratificar el compromiso con el trabajo digno y el desarrollo económico sostenible.  Y respecto al tema educativo, a pesar de lo señalado resulta alentador ver que, en Manizales donde la tasa de analfabetismo ha estado por más de 10 años debajo de un dígito, que la deserción escolar ha tendido a disminuir y que estamos 20 puntos sobre el promedio nacional en las pruebas ICFESE, pero así y todo el desafío es la implementación de un modelo educativo que, en lugar de apostarle a la sociedad industrial de ayer, le apueste a la sociedad del conocimiento.

Entonces, por qué no elaborar una guía no vinculante y flexible con ideas, recomendaciones y ejemplos que promuevan planeación ecológica para el diseño, recuperación y transformación del espacio público, como herramienta de ayuda para la administración pública, conteniendo las características y valores del paisaje manizalita, y además de esa herramienta generar procesos de participación ciudadana en las intervenciones del territorio buscando su adaptación al cambio climático para prevenir emergencia por la creciente amenaza, sabiendo que en esta ciudad los pasivos ambientales suman unas 4.000 viviendas en alto riesgo y las zonas de invasión presionando la estructura ecológica, avanzan.

* Gonzalo Duque-Escobar y Claudia Torres Arango; Profesores de los Contextos en CTS y Astronomía de la Universidad Nacional de Colombia, y Socios de la SMP de Manizales.

Documento del Museo Interactivo Samoga de la U.N. de Col., y de la SMP de Manizales. Manizales, agosto 30 de 2025.

Portada: Manizales, por @diegofernandofotografo

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Fuentes Bibliográficas:

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  3. Bosques para la estabilidad del Medio Ambiente. Gonzalo Duque Escobar. Boletín Ambiental N°61. Instituto de Estudios Ambientales IDEA U.N. de Colombia. 2007. Act. 2021.
  4. Caldas: asuntos socioambientales. Gonzalo Duque Escobar. Documento para la Audiencia de Rendición de Cuentas Corpocaldas del 10-04-2025. 
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  8. El bosque Camino de la Palma: un pulmón urbano. Gonzalo Duque-Escobar; Museo Interactivo Samoga de la U.N. de Col. Manizales, julio 17 de 2025.
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  14. Mas espacio y oportunidades para el ciudadanoDuque Escobar, Gonzalo 2018. Boletín Ambiental 151 del Idea U.N. de Colombia.
  15. PCC, cultura cafetera y cambio climáticoGonzalo Duque-Escobar.  In: Revista Civismo Nº 504 de 2025. SMP Manizales
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  19. Valores y Civilidad. Por: Claudia Torres Arango y Gonzalo Duque. February 2014. Asamblea General de Socios de la SMP de Manizales.
  20. ¿Y la transición ecológica, qué?. Por: Gonzalo Duque-Escobar* Documento del Museo Interactivo Samoga. La Patria. Manizales, noviembre 6 de 2023.