viernes, 5 de noviembre de 2010

LAS LECCIONES DEL VOLCÁN NEVADO DEL RUIZ A LOS 20 AÑOS DEL DESASTRE DE ARMERO.



Por Gonzalo Duque-Escobar (*)

A la memoria de Luis Fernando Toro Jaramillo–Bis- y Néstor García Parra, dos compañeros de nuestro equipo de geotermia, quienes con otros dieron su vida en el Ruiz y el Galeras, adelantando tareas científicas y de servicio a la comunidad, y de Bruno Martinelli el maestro y amigo.

Tratándose de este lugar y dado el motivo que nos congrega, me parece que debió ser el Ingeniero Bernardo Salazar Arango, entonces Director del Departamento de Geotermia de la Chec, o en su defecto la Profesora Adela Londoño como alma y nervio del equipo que alcanzó en su momento a desarrollar una metodología para el monitoreo geoquímico de los fluidos volcánicos, la persona más indicada, llamada a presentar a modo de introducción la ponencia inicial para conmemorar esta dolorosa fecha.

Para iniciar, podría señalarse que se ha escogido este lugar, no sólo por estar en Manizales donde el Volcán Nevado del Ruiz ha sido símbolo de una sociedad de hombres libres y de buenas costumbres, culturalmente inquieta, pujante y emprendedora, donde la Universidad Nacional Sede Manizales ha sido institución pionera del centro-occidente colombiano en el campo de los desastres naturales y en otros del medio ambiente. Basta leer el Boletín de Vías y Transportes, acreditada revista obra del Profesor Carlos Enrique Ruiz, la que ha dado lustre a nuestra Facultad y en especial a la Carrera de Ingeniería Civil, para recoger cualquiera de los capítulos sobresalientes de la historia ambiental de nuestra región consignada en alguno o varios de sus muchos números.

Así es que agradezco este inmerecido honor y asumo el compromiso de hablar en nombre de quienes tuvimos la casual oportunidad de inmiscuirnos en los acontecimientos que ahora nos congrega, por el simple hecho de haber pertenecido a ese grupo y en esta Institución al que puede ser denominado como la Escuela de la citada Carrera, y que para estos efectos extendió su acción a los proyectos de Geotermia y luego a los de la coyuntura del Nevado del Ruiz hace 20 años, de la misma manera que lo hizo en Cramsa hoy Corpocaldas, para el desarrollo de una tecnología útil para prevenir la erosión hídrica en el ambiente torrencial del trópico andino.

Para empezar, permítanme estas anotaciones sobre las lecciones del Ruiz en Armero y Chinchiná con motivo de la erupción del 13 de noviembre de 1985, causa del desastre natural más importante de Colombia y catástrofe que en su género se compara con la de Saint-Pierre por la erupción del Monte Pelado de la isla Martinica en 1902. Al fin de cuentas estamos congregados hoy para conmemorar una tragedia nacional causada por eventos de segundo orden asociados a ese fenómeno y que devastaron el nororiente del Tolima y el suroccidente de Caldas causando muerte y destrucción, al cobrar 25000 vidas, 1800 de ellas en Chinchiná. Les ruego la mayor comprensión para poder expresar las ideas y dejar los interrogantes que la situación amerita, advirtiendo que pueden tomar esto con beneficio de inventario haciendo uso del concepto de Verdad en el ámbito de la Filosofía, donde éste adquiere una especial relevancia, sin restringirlo únicamente a la perspectiva de la lógica y ni siquiera a la de la evidencia, pues aquí también entran en juego las impresiones humanas.

A los 20 años del desastre son varias las lecciones que se han aprendido y aplicado en Colombia para prevenir desastres naturales de una mejor manera, y en lo posible para mitigar sus efectos bajo el presupuesto de que habitamos un medio ecosistémico geológicamente complejo y apenas en vía de exploración, donde los modelos de la planeación racional han resultado históricamente exitosos por el número de fracasos, sobre todo por desconocer las variables culturales y naturales que han condicionado el medio ambiente de este país, con sus deficiencias de desarrollo y sus profundos contrastes, y por su aplicación sin considerar como sujeto de decisión y desarrollo a la propia comunidad.

Para empezar, un poco de historia: en 1985 luego de 11 meses de inequívocas señales de reactivación del Volcán Nevado del Ruiz y a los pocos días de haber concluido la elaboración del mapa de amenazas, la comunidad no pudo mitigar los efectos de unos 100 millones de metros cúbicos de lodo que en raudos flujos descendieron desde los 5270 m hasta encontrar los primeros poblados a más de una hora de distancia en Ríoclaro y Chinchiná o a unas dos en Armero y Mariquita. Calificados expertos de varios países, después de recopilar la información sobre los antecedentes y de conocer los hechos, coincidieron en denominar esto como una catástrofe anunciada, mientras aquí unos y otros rompían sus vestiduras amparados en la imposibilidad de predecir el comportamiento de un volcán, para decir que la suerte padecida por tantos fue culpa de la indómita naturaleza. La propia sabiduría popular ya ha juzgado que no fue esta la naturaleza del desastre.

En comparación con los eventos históricos de 1595 y 1845, esta fue una erupción de menor magnitud. El de 1845 previo a la fundación de Armero y con el mayor de los tres flujos de lodo depositados en este lugar donde drenan las aguas del Azufrado y Lagunillas, fue un evento que no produjo caída de ceniza a gran distancia ni mayor conmoción en Mariquita, Honda o Cartago, aunque sí unas mil víctimas mortales en el mismo lugar donde Armero sería fundada tres años más adelante. Otros eventos no fueron de Manizales porque igualmente el poblado estaba a punto de ser fundado o porque tampoco hubo eventos volcánicos visibles a lo largo del río Chinchiná.

Y hace 20 años, a pesar del esfuerzo de la comunidad científica local, nacional e internacional que asumió tareas, del esfuerzo de la cruz Roja y la Defensa Civil locales en tareas de prevención sin el apoyo debido o al menos el esperado, Colombia amanece sin una de las pujantes poblaciones del norte del Tolima dejando al desnudo la falta de un plan de respuesta ante un fenómeno que pudo tomar como línea base las erupciones históricas como evento obligado para el trabajo y para la toma de decisiones para evitar la catástrofe.

¿Cómo explicar la tragedia si el día anterior a la erupción del 13 de noviembre de 1985, previo al paroxismo de las 21:20 hora local, desde las 15:05 hubo emisiones de ceniza, y antes del anochecer a modo de señal premonitora caían arena volcánica y pómez en Armero y se respiraba en el ambiente un extraño olor azufrado? Además los flujos de lodo del Lagunillas y su afluente el Azufrado tardaron cerca de dos horas en encontrar el poblado sobre el valle de salida de este río. Recuerdo cómo el día 12 de noviembre que el grupo de geotermia descendió por última vez al fondo del cráter para tomar una más de sus muestras de gases, no encontró cambios significativos en su interior, aunque el mismo 13 día de la erupción a las 19:30 cuando procedíamos a dar inicio al análisis en el Laboratorio de la Universidad Nacional, observábamos las muestras obtenidas con un aspecto turbio inquietante.

Como antecedentes podría señalar que la reactivación del volcán fue advertida desde el 22 de diciembre de 1984, que apenas dos meses después en La Patria se dan a conocer los hechos para decir que las fumarolas no eran motivo de alarma, cuando ya Ingeominas y John Tomblin de Undro habían conocido y advertido de la anormalidad de este fenómeno. Después de una primera incursión liderada por Pablo Medina Jaramillo en marzo de 1985, un segundo grupo de la ciudad compuesto entre otros por profesores de sus universidades y miembros del equipo de geotermia de la Chec quien lideraba la expedición, mapeamos el cráter y describimos en detalle su actividad fumarólica, y más adelante hacemos un concurrido seminario en el Aula Máxima de La Universidad Nacional para socializar el conocimiento sobre la reactivación del Ruiz, sus erupciones históricas y los riesgos y eventos ante una eventual erupción. Todo esto se consigna en el Boletín de Vías y Transportes Nº53.

A los seis meses, en mayo, se recibe la visita del científico Minard Hall quien manifiesta su preocupación por la falta de atención a la creciente actividad del Ruiz y por no haber atendido recomendaciones anteriores de Undro, en tan delicada materia. Indudablemente estos meses perdidos serán una de las causas más relevantes en el desenlace del proceso que culminará con la tragedia: las actividades hasta junio, incluido el seminario de riesgos volcánicos efectuado en esta universidad, eran poco para satisfacer lo que se había demandado por Undro en virtud de la naturaleza y gravedad del asunto, por el estado de la amenaza y de lo se exigía según lo que la historia eruptiva del Ruiz enseñaba.

Iniciando el séptimo mes, en julio, cuando ya se empieza a percibir el olor a azufre en Manizales y sólo faltan cuatro meses para que se desencadenen los acontecimientos, tardíamente se establece Ingeominas aportando cuatro sismógrafos solicitados meses antes para iniciar el monitoreo sísmico, argumentando la dificultad que tuvo para conseguir las piezas de repuesto.

En Agosto llega el científico Bruno Martinelli enviado por el Cuerpo Suizo de Socorro a solicitud del Gobernador de Caldas y del Alcalde de Manizales, un personaje de enorme dimensión humana, geofísico experto en teoría de señales, y quien meses antes había prestado sus invaluables servicios en el Niragongo; además se crea el Comité de Estudios Vulcanológicos de la Comunidad Caldense bajo la coordinación de Ficducal, entidad que reunía a las cinco universidades de Manizales. Como anécdota, aunque parece cierto que no existen tapones para volcanes ni frenos para prevenir terremotos, basta ésta para ilustrar el carácter local que le daba el gobierno central de turno a la delicada situación: cuatro meses antes de la catástrofe aparece la famosa carta de la Jefe de la Oficina de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación, ofreciendo su mediación al gobernador de Caldas para que se le solicite por ese conducto a la Unesco evitar que el volcán del Ruiz se reactive.

Para información de Ustedes, varios de los que actuábamos éramos ingenieros que habíamos recibido cerca de 500 horas de instrucción en Geofísica entre los años 1983 y 1984, por parte de eminentes profesores de las escuelas Italianas de Nápoles y Pizza, y dos de ellos contaban con posgrado y experiencia en Geotermia. Así y todo, quienes estuvimos prospectando el potencial geotérmico del Ruiz desde 1979 contábamos con la excepcional colaboración de Marta Lucía Calvache y teníamos el empeño de atender la coyuntura volcánica sin conocer suficientemente de técnicas de monitoreo ni de elaboración de mapas de amenazas volcánicas, el de aprender sobre la marcha sobre esta materia e intentar resolver la indiferencia y las dificultades de un Estado sin preparación alguna en la materia, y de avanzar en medio de la preocupación de algunos dirigentes a causa de los efectos sobre la economía por la incertidumbre de los acontecimientos.

Siguiendo con la historia, no obstante lo anterior septiembre es el mes más interesante de la actividad preeruptiva, no sólo para confirmar la gravedad y evolución del fenómeno magmático, sino para confirmar la posibilidad de contar con un potencial geotérmico en el parque de los nevados, cuya evaluación se acometía desde la Central Hidroeléctrica de la Caldas bajo el liderazgo del Ingeniero Ariel Cesar Echeverri con la participación de las universidades locales reunidas en Ficducal, organismo encomendado al diligente abogado José Fernando Escobar Escobar. Interesante este momento de la actividad preeruptiva, porque el 11 de septiembre de 1985 se produce una cenizada que alcanzó a Manizales cuando el volcán apenas era visible por su columna de vapor, y como evidencia de una actividad fumarólica que empezaba a generar efectos decisivos en el tapón del cráter Arenas de conformidad con los pronósticos del experimentado geoquímico Giggenbach, quien además había alimentado el modelo de monitoreo de fluidos volcánicos e hidrotermales que aplicaba el grupo de geoquímica de nuestra Universidad, soportado en las variaciones de contenidos de especies gaseosas en función de la mayor o menor volatilidad de los elementos constituyentes.

Esta erupción freática produce un evento que se hace sentir en la ciudad, genera flujos de lodo que cierran la vía a Murillo, le da la connotación suprarregional al fenómeno y sobre todo, detona la ya aplazada confección del mapa de amenazas del Ruiz a cargo de un valioso equipo de jóvenes geólogos de Ingeominas y de la Universidad de Caldas.

También en Septiembre 24, el Ingeniero Hernando Arango Monedero hace su histórico debate en la Cámara para el cual citó a casi todo el gabinete de ministros del Presidente Betancur: advirtió sobre la posibilidad de ocurrencia de un evento, que de darse generaría como en épocas anteriores grandes avalanchas de lodo que lo arrasarían todo. La mayoría de los citados asistió para escuchar la advertencia y el clamor del Representante Tolimense Guillermo Jaramillo por la situación de Armero en relación con el represamiento del río Lagunillas; pero la respuesta del ministro de Energía en quien reposaba la mayor responsabilidad de entonces fue absolutamente descalificadora: a sólo 45 días de la tragedia, tildó la inteligente y oportuna intervención de apocalíptica y dramática para luego narrar el precario nivel de acciones y tareas acometidas a la fecha. Como consecuencia de esto TV Hoy calificó de insulso el debate, y no se generaron las acciones oficiales del gobierno central para llegar a la comunidad y posiblemente para modificar las cosas. Más adelante ocurrido el desastre, el Parlamentario Arango Monedero aboga por las exenciones tributarias para mitigar la lamentable situación de la región.

Para la primera semana de Octubre, el grupo de Ingeominas había concluido exitosamente, en corto tiempo y con gran esfuerzo, la primera versión del mapa de amenazas, y un mes después se retira del volcán días antes de la erupción quedando uno de sus delegados en Manizales. Entretanto nuestro grupo continuaba las labores de monitoreo rudimentario, confiados en que a falta de un sistema telemétrico, el volcán se anunciaría a distancia y que uno de nuestros miembros, el Ingeniero Bernardo Salazar Arango quien exponiendo su vida permanecía observando los sismógrafos en ese escenario, informaría por radio de cualquier evento: ambos, volcán y hombre, cumplieron a cabalidad pero la última señal no fue suficientemente interpretada y en el lugar se carecía de una instrucción precisa para la población actuar en caso de un evento sorpresivo y del conducto adecuado para entregarla. Incluso a los armeritas se les recomendó usar pañuelos y guardarse en casa.

Hasta aquí la base de datos del monitoreo geofísico y geoquímico eran insuficientes, por la corta extensión espacial y temporal y por la deficiente calidad de algunas observaciones, para generar una curva de normalidad del volcán que permitiera diagnosticar con suficiente aproximación un evento. Aún me pregunto por qué antes de la erupción no se produjo ninguna advertencia expresa de que en caso de una erupción Armero sería borrado por una avalancha de conformidad con lo que el mapa mostraba desde su primera versión aparecida a inicios de octubre, pues este poblado aparecía inmerso en la mancha que representaba gráficamente dicho evento. También me pregunto ¿qué hizo retroceder la orden de evacuación que se había dado en las instalaciones de Cenicafé sobre la rivera del Chinchiná, con soporte en recomendación que hiciéramos Ariel Cesar Echeverri y yo?

Si hace 20 años, el volcán no estaba en el "mapa de los imaginarios de los armeritas", y ese conocimiento fraccionado sobre la naturaleza y magnitud aproximada del riesgo sólo existía en el de la comunidad científica y en la de algunos funcionarios, hoy sabemos que las cosas parecen ser diferentes, máxime cuando se han aprendido otras lecciones como la del Páez y del Quindío, las que posteriormente han puesto a prueba a nuestra Nación de forma distinta y sobre la misma materia.

El represamiento del río Lagunilla en el Cirpe que preocupó a los armeritas meses antes por los efectos secundarios del Volcán con menos de 200 mil metros cúbicos, no fue relevante al lado de los dos flujos de lodo que pasaron sobre el poblado y que sumaron cerca de 60 millones de metros cúbicos esparcidos en más de 30 kilómetros cuadrados del fértil valle, causando la muerte a unos 22000 habitantes da la citada población.


Hoy sabemos con certeza que de nada sirven observatorios y mapas de amenazas, si la planeación y el ordenamiento no resultan coherentes con los temas del medio ambiente y sus potencialidades y limitantes culturales y naturales, si no parten del consenso de los actores sociales y comunitarios, y si no se apropian por las colectividades humanas, entre ellas las expuestas a la amenaza y quienes además de información adecuada, requieren organización y entrenamiento entre otras acciones y recursos necesarios para mitigar su vulnerabilidad global. Esto es, el manejo de los desastres no es competencia especializada de nadie en particular: ni de los científicos, ni de los políticos, ni de los planificadores: lo es de la propia comunidad y por lo tanto de todos.


Actualmente, desde lo científico son indudables los avances en Colombia: para la prevención de corto plazo se cuenta con observatorios como los de Ingeominas para el monitoreo volcánico y del Observatorio Sismológico del Sur Occidente Osso para tsunamis, amén de las redes sismológicas y meteorológicas de estas y de otras instituciones, como las del propio Ideam que avisan sobre contingencias hidrometeorológicas a lo largo de los ríos Cauca y Magdalena. Y para la prevención de largo plazo, a pesar del notable retraso cartográfico de Colombia, se cuenta con mapas de amenazas temáticos y a escala suficiente para la planeación y el ordenamiento territorial de casi todas las grandes ciudades, incluso de los principales volcanes activos de Colombia y de otros escenarios de riesgo, todo esto además útil para dar soporte a la labor educativa comunitaria.


En lo Institucional, después de aquella tragedia que cobró la vida de 25000 colombianos, se creó un Sistema Nacional de Prevención de Desastres que explica entre otros avances, cómo antes del terremoto del Quindío el Comité Local de Emergencias del pequeño municipio de Pijao, epicentro del sismo, no sólo se reunía periódicamente y producía sus actas, sino que contaba con presupuesto y tomaba sus propias decisiones, tal cual lo hizo el 25 de enero de 1999 y días siguientes, a pesar de estar incomunicado el poblado y desarticulada su comunidad del contexto regional y nacional. Ahora, la ley de la Cultura, la del nuevo Sistema Ambiental, y la de la Reforma Urbana, contemplan la dimensión de los desastres y consagran el derecho de la participación ciudadana, y como procesos significativos de planeación, la cultura del ordenamiento territorial donde la dimensión del riesgo entra a la temática, es hoy una práctica que se empieza a extender a los municipios del país.

Si dice el refrán que "más vale prevenir que curar", dada la compleja y difícil naturaleza de nuestro medio ecosistémico, para que semejante episodio no se repita en otro momento o lugar, simplemente debe capitalizarse la experiencia vivida hace 20 años. Esto significa, que se pueden aceptar las condiciones que nos impone el medio natural,siempre y cuando planifiquemos el territorio, y reconozcamos, aceptemos y reduzcamos la vulnerabilidad, lo que sólo resulta viable cuando actuemos responsable y solidariamente como colectivo, con la convicción de que la educación es el mejor y único instrumento para garantizar la construcción de un medio ecológicamente sólido y compatible con la cultura y la valoración de la gente.

Y para terminar después de estos relatos y consideraciones, en nombre de quienes estuvimos por Manizales involucrados en estos menesteres, quiero ofrecer un reconocimiento al valioso equipo de Ingeominas que con abnegación laboró durante esa temporada y en especial para quienes aún continúan en esta significativa labor. Quiero además solicitar a todas las fuerzas vivas de la región su decisión para mantener el encomiable esfuerzo de estas personas con el Observatorio Vulcanológico en pie y de la mejor manera. Finalmente presento disculpas por cualquier apreciación que no sea cierta, y para terminar, en nombre de todos solicito un minuto de silencio por Néstor, Bis, y Bruno, y por todas las víctimas del desastre.

Mil gracias,

Manizales, Noviembre 17 de 2005.

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Enlaces de interés:

Manual de Geología para Ingenieros, en: http://www.galeon.com/manualgeo/
Sismos y volcanes en Colombia, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/1685/1/Sismosyvolcanescolombia.pdf

lunes, 4 de octubre de 2010

Ciencia, Tecnología y Emprendimiento - CT&E.

Conferencia para Instructores y alumnos del SENA sobre CT&E, 30-09-2010, Auditorio del SENA Regional Caldas.

Ciencia, Tecnología y Emprendimiento - CT&E. Duque Escobar, Gonzalo (2010) En:
http://www.bdigital.unal.edu.co/2108/2/emprendimiento-sena.pdf

Sobre el Contenido:

El emprendimiento como cambio de actitud y aptitud, la mejor alternativa en tiempos de crisis para enfrentar la apertura económica y el desempleo.

El concepto de empresa y la importancia de la ciencia y la innovación parta enfrentar el reto de desarrollar nuestras propias tecnologías.

El reto científico para el empresario que debe hacer uso del conocimiento como factor de producción, para reconvertir su industria en un mundo cambiante y abierto con tendencias globales que obligan a plantear el problema del subdesarrollo.

La importancia de la cultura popular en el marco de una sociedad de tecnología blanda, donde las comunidades de artesanos y campesinos también pueden encontrar un espacio, gracias a la variada oferta natural y cultural de una Colombia biodiversa y pluricultural.

La prioridad a la formación de capital social sobre el crecimiento económico, y el desafío de la preservación de la cultura local , cuidar el medio ambiente y cerrar la brecha de productividad, como fórmulas para lograr un desarrollo sostenible.

Finalmente, la necesidad de reorganizar y reconvertir el sector industrial de Manizales con el concurso de la academia, y de reordenar el uso del suelo en el territorio, para hacer viable la economía de la ciudad como parte de la ciudad región del Eje Cafetero .

tags: emprendimiento, innovación, C&T, empleo

En: http://www.bdigital.unal.edu.co/2108/

lunes, 27 de septiembre de 2010

LOS GUETOS URBANOS O LA CIUDAD AMABLE

Por Gonzalo Duque Escobar *

Ya los pobres de la ciudad son una mezcla de los pobres urbanos con su particular noción del consumo y peculiares costumbres, y de los pobres rurales como los recién desplazados con otra identidad y sin hábitos metropolitanos e hijos de esa violencia que asola la ruralidad de la patria, donde la urgencia de enfrentar la concentración en la propiedad de la tierra, obliga a mirarla como un bien que debe verse, no sólo como medio de producción, sino también en su función social más profunda: como soporte de una cultura. Esto, si queremos la paz y de paso facilitar las soluciones a la traumática descomposición de la vida urbana, donde urge resolver la precariedad de una educación deficitaria en valores y que en promedio no alcanza el nivel profesionalizante.

Si bien algunos menesterosos viven en las diferentes texturas cosechando los residuos de las actividades citadinas, también este medio presenta otros escenarios periurbanos degradados a modo de guetos, donde la vida deteriorada y condiciones de inequidad, sumadas a la desigualdad inherente de las clases sociales, alimentan los factores que generan acciones perturbadoras de la seguridad sobre las demás zonas del sistema urbano, lo que ha impulsado la proliferación de otros guetos constituidos por unidades residenciales cerradas para la clase pudiente que se aísla y protege, y donde las vías al perder su carácter público limitan su función social.

Mientras persista ese modelo urbano que concentra la infraestructura social y de servicios a favor de los sectores pudientes y no se reconozcan unos mínimos para priorizar la atención a la pobreza y en lo posible corregir la desigualdad; entre tanto el modelo de ciudad no resulte descentralizada e incluyente; y mientras el Estado no priorice la pequeña y mediana empresa como generadoras y articuladoras de las actividades al alcance de los pobres: no se logrará prevenir la “guetificación”, reducir el desempleo, y combatir las tensiones y la violencia urbanas.

De ahí la importancia de concebir los necesarios procesos de renovación urbana, no como proyectos de infraestructura sino como procesos sociales para la recuperación del hábitat, o de lo contrario la buena intensión del Estado terminará destruyendo la economía solidaria de complemento para unas comunidades vulnerables, al implementar programas que no consideran las singulares actividades características de dichos espacios, adaptados como activos donde la tipología de la vivienda debe ser compatible con los oficios que complementan el menguado ingreso familiar.

Pero estos pobres de hoy conforman una masa sin identidad ciudadana, profundamente fragmentada y pauperizada dada la dinámica de una economía de mercado que pone en retroceso los beneficios del Estado y concentra el ingreso. Entonces, si estos pobres urbanos han quedado sin empleo y los desplazados rurales sin tierra, en unos y otros encontraríamos alguna afinidad aleccionadora según consta en las historias de vida del pasado Siglo: la urbanización de la Colombia agraria, consecuencia de esa revolución verde que generó una dinámica demográfica favorecida por el analfabetismo rural que le impidió al campesino asimilar la nueva tecnología del monocultivo y su fórmula financiera, y acelerada por el espejismo de las opciones citadinas sumado a la pobreza campesina.

En consecuencia, si los enfoques de la planeación han favorecido los guetos y la asimetría en la distribución de oportunidades- como la salud donde el acceso físico varía pero el económico se restringe según se trate del régimen subsidiado o contributivo-, y si además la revolución tecnológica y la apertura han afectado los ingresos que dependen del trabajo: dichos cambios imponen nuevas condiciones y la necesidad de reducir la brecha de productividad, servicios e ingresos que desfavorece al campo frente a la ciudad, y en la propia ciudad donde igualmente una similar fisura consecuencia de la inequidad y pobreza, obliga a pensar en políticas y programas sectoriales, y en subsidios y fondos solidarios como parte de la solución.

Y mientras persistamos en estos modelos de ciudad insolidaria, excluyente y sin opciones de vida para los pobres, caracterizados por una competitividad que desprotege la pequeña y mediana industria, quiebra tiendas y pequeños negocios, y rompe cadenas de economía solidaria vitales para que los pobres cosechen sus escasos activos, entonces las consecuencias descritas se harán insostenibles: los programas públicos terminarán fracasando cuando las estrategias ya no apliquen, las intervenciones sobre el tejido social no llegarán al objetivo, la fragmentación social privilegiará el asistencialismo y clientelismo, los programas de seguridad palidecerán frente a las tensiones, y la población pauperizada quedará entre las fronteras de la ilegalidad y la delincuencia.

[Ref: LA PATRIA, Manizales, 2010-09-26] * Profesor Universidad Nacional de Colombia http://www.galeon.com/gonzaloduquee

domingo, 19 de septiembre de 2010

CIENCIA, TECNOLOGIA Y EDUCACIÓN PARA CERRAR LA BRECHA



Apreciados amigos de la astronomía

La misión común en la que encontramos una indiscutible proximidad quienes hacemos por la astronomía y ciencias afines desde las diferentes instituciones, ya como aficionados o como profesionales, bien en la docencia y la investigación, o con la difusión, es avanzar en el propósito de "endogenizar la ciencia" (MCED, 1995) para crear con ella un ambiente cultural favorable que pueda contribuir al desarrollo de competencias necesarias en actividades productivas y de innovación tecnológica.

Pero igualmente sabemos que con una escolaridad promedio de diez años en el orden nacional, apenas suficiente para cubrir el nivel de la educación básica y no alcanzar a incursionar en el nivel profesionalizante, o de apenas cuatro años en los medios rurales, la misión común que nos proponemos como comunidad científica no fructificará al palidecer su impacto dada la discontinuidad de los procesos de formación entre la educación básica y el ciclo profesional, cuya continuidad se hace necesaria para construir una nación más competitiva en el futuro e implementar estrategia que permitan reducir el desempleo y aprovechar la oferta cultural y ambiental de la variada geografía de Colombia, dándole valor agregado a su producción de bienes y servicios.

Sabemos que el bienestar de los colombianos supone cerrar, además de la brecha de ingresos y servicios entre sectores y regiones privilegiados, la brecha de la productividad interna y externa, si es que queremos encontrar el camino hacia la equidad, la democracia, la libertad y la paz, pero también participar de las oportunidades de la globalización: no es justo que por la baja productividad de los medios rurales con su multitud de recursos, las comunidades de artesanos y productores campesinos tengan que intensificar y extender sus jornadas de trabajo para lograr unos medios de subsistencia que difícilmente les permite una vida digna y de austeridad con su Familia.

Para que esta sociedad colombiana donde el Estado le ha apostado con reconocido éxito a la cobertura educativa, no tenga que trabajar más para vivir peor, se deben implementar políticas, programas y estrategias orientadas, entre otros objetivos, a: incrementar el capital social a partir de una revolución educativa que logre incursionar hasta la educación profesionalizante; corregir las inequidades transfiriendo recursos de compensación entre regiones, sectores y grupos sociales; y lograr la implementación efectiva de programas de ciencia y tecnología orientados a la reconversión de los sectores estratégicos menos privilegiados y de mayor capacidad de redistribución del ingreso, como son la agricultura de base rural y la manufactura y servicios propios de las “pymes”.

Desde el OAM, Gonzalo Duque-Escobar. Ed. RAC 580.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales
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Imagen en: http://www.amexdea.com

viernes, 20 de agosto de 2010

GERMAN PUERTA NUEVO PRESIDENTE RAC 2010-2012.


Germán Puerta Restrepo


Apreciados amigos de la astronomía

Luego de un aplaudido balance de actividades relacionadas por el Presidente saliente José Roberto Vélez, del que se subrayan por su trascendencia entre más ejecutorias la internacionalización efectiva de la RAC y la vasta programación del IYA 2009 en Colombia, con centenar y medio de participantes ha concluido exitosamente en Medellín el pasado fin de semana la Asamblea Anual y el XI Encuentro Nacional de la Red de Astronomía de Colombia RAC 2010, gracias al compromiso de los antioqueños y al soporte del bello e interesante Parque Explora de Medellín.

Como resultado de la Asamblea, esta vez se ha elegido nuevo Presidente de la RAC por dos años al Economista Germán Puerta, quien por años ha sido uno de los astrónomos más reconocidos de Colombia gracias a su invaluable labor como divulgador de la Astronomía y al alcance de sus novedosas propuestas para la modernización del Planetario de Bogotá que comprenden además del tema instrumental una oferta de servicios de gran impacto para hacer del centro un referente de interés científico de orden internacional.

El inolvidable evento RAC de la capital de la montaña, ha sido posible gracias al apoyo de un equipo de jóvenes pertenecientes al Planetario de Medellín, al Parque Explora, al Programa de Astronomía de la Universidad de Antioquia y a la Sociedad Julio Garavito, liderados y coordinados desde la Sociedad Antioqueña de Astrónomos por nuestros compañeros de faena Jorge Zuluaga, Carlos Escobar, Pablo Cuartas, León Jaime Restrepo y William Lalinde.

Queda entonces en la agenda el Decimosegundo Encuentro RAC aprobado para el año entrante en Barrancabermeja a solicitud de nuestro Vicepresidente Ronals Chinchilla Vélez, y un Plan de Acción como el que siempre ha reclamado el Secretario de la RAC Marino Guarín, entre otras acciones que ya están en curso.

Desde el OAM, Gonzalo Duque-Escobar / Ed. RAC 576
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales

PD: Este enlace para los interesados en las memorias y fotos del Encuentro RAC 2010 que se darán de alta en los próximos días: http://saastronomia.org/rac2010
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martes, 17 de agosto de 2010

UNA URGENCIA DEL ORDENAMIENTO URBANO

Por Gonzalo Duque Escobar *

Uno de los temas de ciudad que requiere consideración en Manizales, es el ordenamiento territorial con perspectiva regional y visión de futuro, para hacer coherente su desarrollo urbano con las urgencias de la planificación en el escenario del Eje Cafetero y la apertura de los mercados. Para el efecto definamos nuestra capital como una urbe de tamaño intermedio, condición mediterránea, ubicada en el trópico andino, y conurbada en la ecorregión cafetera de Colombia donde la ciudad región incluye varios centros urbanos menores con fortalezas fundamentales.

En lo interno, el examen de nuestra ciudad supone partir de algunos presupuestos, entre los cuales señalo dos: que su zona industrial oriental debe valorarse por su posición con respecto a los medios de transporte ubicados al occidente, y que su zona residencial de excelencia castiga sus atributos estéticos y paisajísticos con el paisaje de chimeneas. Y en lo externo, que mientras la urgencia de las megalópolis (el caso Bogotá) es alcanzar la competitividad internacional y el manejo de problemáticas de gran escala, y la urgencia de los pequeños poblados articularse a un centro urbano de relevancia, la premura de las ciudades intermedias, pequeñas como Manizales y Pereira o grandes como Medellín y Cali, es llegar a conformar una ciudad región, lo que se logra entre centros urbanos cercanos y de similar relevancia que complementen sus economías.

Esto es, ahora cuando las funciones urbanas no sólo se dan dentro de la ciudad sino también en la región sobre la cual ella ejerce su influencia, Manizales debe resolver las graves deficiencias estructurales de su modelo urbano buscando ordenar el territorio, para fortalecer su vocación industrial y académica y sortear con acierto los impactos crecientes de las dinámicas que se van dando al ritmo de los hechos metropolitanos que la alcanzan, primero por la mayor proximidad suya a Pereira y Armenia gracias a la Autopista del Café, y mañana por la posición media del conjunto sobre el eje de desarrollo Cali-Medellín, gracias al avance de las autopistas en el Valle del Cauca y al brazo sur de las Autopistas de la Montaña que nos unirá con Medellín.

Ahora, cuando empieza a conurbarse el occidente del país, de conformidad con lo que señala la nueva planeación urbana para las ciudades intermedias estas capitales deben integrarse hacia adentro y hacia afuera, para no palidecer; y la forma de hacerlo es complementando sus economías para no sufrir procesos de vaciado causados al competir entre sí y ejercidos por las economías de los centros urbanos que ya se acercan: así las cosas, nuestras capitales cafeteras deberán fortalecerse en competencias diferentes y complementarias, como son: la industrial en Manizales y la comercial en Pereira, para sacar ventaja en el eje Cali-Medellín.

Ahora, si el futuro de Manizales pasa por el desarrollo de su sector industrial soportado en la articulación de actividades de investigación y desarrollo tecnológico con la academia y el SENA, igualmente la ciudad deberá crear condiciones excepcionales para los industriales orientando esfuerzos tributarios para los sectores productivos estratégicos más vulnerables, aprovechando ventajas culturales y naturales del territorio, como un Aerocafé grande que tenga “bancabilidad” por ser necesario para las industrias afines al carácter mediterráneo de nuestro territorio y la de nuestra condición de centro económico de Colombia, y corrigiendo los desaciertos de un ordenamiento territorial ambientalmente conflictivo donde la zona residencial más costosa de Manizales avanza sobre el paisaje contaminado propio de una zona industrial que ha tardado en emprender acciones encaminadas a la mayor competitividad donde impera la producción limpia.

En virtud de los retos propios de la apertura, la ANDI conoce las industrias que le generan a la ciudad mayores beneficios, los sectores amenazados por la competencia en virtud de su precario nivel tecnológico, y las empresas que deben emprender acciones ambientalmente vitales. Y en relación con el ordenamiento territorial, si bien la industria colombiana tiene un marcado carácter urbano de tipo mediterráneo como resultado de un proceso de industrialización endógena que quiso sustituir importaciones, y que las zonas destinadas a dicha actividad en Manizales no se protegieron de otros usos conflictivos del suelo que llegaron para acomodar las demás funciones urbanas, antes de buscar los nuevos escenarios urge resolver en el ordenamiento existente esta situación con herramientas de fondo, como en el caso de la cuenca de la quebrada Manizales para no perder en lo que tenemos construido, la única zona industrial apta de la ciudad y consecuente con su carácter.

[Ref: LA PATRIA, Manizales, 2010-08-16]
* http://www.galeon.com/gonzaloduquee

lunes, 2 de agosto de 2010

EL ESCENARIO PROACTIVO DE AEROCAFÉ

Por Gonzalo Duque-Escobar *

Permítanme estas consideraciones sobre el Aeropuerto del Café que se construye en Palestina, a 1350 m sobre el nivel del mar y equidistante entre Pereira y Manizales, donde los argumentos que daré sobre los beneficios del proyecto permitirán concluir que la obra debió financiarse con capital privado y estarán condicionados a que su pista logre extenderse hasta 3600 m de longitud. Si bien la inversión en infraestructura no es inflacionaria, debe establecerse que si el transporte aéreo competitivo termina siendo motor de desarrollo económico, contrariamente el transporte rural suele tener un efecto más profundo como catalizador de la pobreza.

Lo anterior para aclarar que las significativas bondades que mostraré de Aerocafé, no justifican que se haya optado por priorizar el gasto público en infraestructura productiva frente al que demandan las necesidades de desarrollo humano en la región; y segundo, para subrayar que, dado el impacto positivo sobre el empleo generado por puertos y aeropuertos, sin estos las ciudades mediterráneas como las del Eje Cafetero difícilmente pueden desarrollar su industria de valor agregado.

Posiblemente, el desafío que demanda la construcción de la obra en Palestina por la complejidad de los terraplenes donde se amerita la investigación geotécnica, y el mayor valor del proyecto que se obtuvo al actualizar sus costos después de varios años, son variables que seguirán gravitando hasta su desarrollo final dadas las dificultades que enfrenta el proyecto por no haberse consolidado entre los ciudadanos del Eje Cafetero una visión acorde a sus potencialidades. Aquí pesa la barrera que surge de la precaria identidad regional como factor que ha impedido su concertación entre los actores políticos y empresariales, y afectan las decisiones los modelos de planificación racional que desconocen las dinámicas urbanas que van consolidado la ciudad región, por lo que las acciones en materia de inversiones para el desarrollo exponen a estas capitales cafeteras que deberían complementar sus economías, a competir entre sí para ir palideciendo como consecuencia de fenómenos de vaciado interno, e incluso como efecto de hechos metropolitanos sobre el Eje Cafetero en su conjunto generados desde Cali y Medellín como nuevos escenarios que interactúan.

Como prueba de que la región cafetera no tiene competitividad aérea con los actuales aeropuertos, y de que una pista larga en Palestina es la clave, basta comparar los impactos del aeropuerto de Rionegro con los de Matecaña o Santa Ana: a pesar de las precarias condiciones asociadas a la nubosidad de esa región antioqueña, a su mayor altitud, y a una oferta ambiental más monótona que la nuestra, con el José María Córdoba en 2008 el metro cuadrado de tierra en Rionegro alcanza valores pico de $7 millones, se observan cultivos de flores inundando el valle de San Nicolás, en pocos lustros el entorno adquiere un notable desarrollo y el poblado del “Héroe de Ayacucho” crece hasta superar los 100 mil habitantes.

Y mientras en Colombia, donde la mayoría de aeródromos operan con la ciudad encima y sólo cumplen los aeropuertos de Cali y Barranquilla, entraría Aerocafé con ventajas cuando opere con pista larga, ofreciendo tarifas de pasajero y carga más competitivas, que las de Antioquia y Bogotá: un Jumbo que podrá despegar de Palestina con 112 mil libras, solamente levanta 75 mil libras en el aeropuerto de Rionegro. También, desde Aerocafé, por su ubicación de privilegio en el centro de Colombia, se podría establecer un centro de convergencias aéreas alterno a El Dorado, dada su limitación por los 2550 m de altitud, puesto que un Jumbo que sale de Bogotá “full carga” apenas levanta hasta 83 mil libras y además debe hacer escala para tomar combustible en Guayaquil o en Caracas.

Así las cosas, la propuesta es otra: reformulemos los instrumentos de desarrollo de los municipios vecinos para adecuarlos a los impactos de Aerocafé para incluir la reconversión de los procesos productivos, mediante la articulación del sector académico y empresarial para aprovechar las nuevas condiciones de desarrollo en agroindustria, flores, confecciones y artefactos de alto valor agregado, turismo y otros servicios. Por ejemplo, dadas las dinámicas asociadas a un seguro crecimiento urbano de Chinchiná, se deberá transformar su actual estructura de conglomerado urbano en ciudad intermedia, para convertirla en un escenario de oportunidades, pues en 25 años su población podría crecer en 50 mil habitantes, lo mismo que crecería Manizales.

[Ref: LA PATRIA, Manizales, 2010-07-30] * http://www.galeon.com/gonzaloduquee