domingo, 16 de enero de 2011

Gonzalo Duque Escobar: Libros y Documentos digitales UN


Libros y Documentos U. N. / Profesor Gonzalo Duque-Escobar *.
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Books 


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ENLACES DEL MUSEO INTERACTIVO SAMOGA

Resultado de imagen para umbra samoga

A propósito de los 70 años
de la U.N. Sede Manizales
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A recuperar la cuenca del Risaralda.

Acciones frente al clima y el desarrollo.  

Acecha El Niño fortalecido por el calentamiento global.

Acuerdo Climático: avance necesario pero insuficiente.

Adaptación al cambio climático.

Agua como bien público.

Agua y Clima en Colombia

Aguas subterráneas.

Aguacate en la tierra del café.

Aguadas: esplendor entre neblinas y pasillos.

Al Bahareque le Fue Muy Bien.

Albert Einstein en los cien años de la Teoría de la Relatividad.

Amenazas naturales en los Andes de Colombia.  

Amenaza climática en el trópico andino.

Análisis de la vulnerabilidad frente a la amenaza hidrogeológica.

Anotaciones a la navegación del Magdalena.

Anotaciones a las vías de Caldas.

Anserma, puntal de Occidente por sus raíces Umbra.

Aprendizajes en procesos participativos de reconversión productiva.

Árboles, poblaciones y ecosistemas.

Área metropolitana de Manizales.

Arroyo Bruno, entre la muerte negra y la vida wayuu.

Aspectos geofísicos de los Andes de Colombia.  

Astronomía en la Edad Media y el Renacimiento.

Asuntos del clima en Colombia vistos desde El Niño.  

Avenidas torrenciales en la quebrada Doña María.

Bioturismo y adaptación ambiental para la Ecorregión Cafetera.

Bioturismo y ruralidad en la Ecorregión Cafetera.

Bosques, Cumbre del Clima y ENSO.

Bosques en la Cultura del Agua.   

Bosques para la Estabilidad del Medio Ambiente.

Bosques: regulación hídrica y pluviométrica.

Breviario caldense: asuntos del desarrollo regional.

Café y Cambio Climático.

Caldas con La Nubia: ¿le apuesta a la Sociedad del Conocimiento?

Caldas en la Biorregión Cafetera.

Caldas en la consulta minera.

Caldas marco Territorial e Histórico.

Caldas y Tolima: proyectos de conectividad regional.

Calentamiento global en Colombia.

Cambio Climático en Caldas – Colombia.

Cambio climático y gestión ambiental en Caldas.

Cambio Climático y Pasivos Ambientales del Modelo Urbano – Caso Manizales.

Cambio Climático y Sustentabilidad del Territorio.

Cambio climático y turismo en Colombia.

Carta Abierta de la Red de Veedurías Ambientales de Caldas 2022..

Catastro Multipropósito y Desarrollo Territorial.

Cien años del universo relativista de Einstein.

Ciencias Naturales & CTS.

Ciencia, tecnología y ruralidad en el POT de Caldas.

Ciencia y Arte para la Paz.

Ciudad Región del Eje Cafetero como Revolución Urbana.

Clima andino y problemática ambiental.  

Clima, deforestación y corrupción.

Clima extremo, desastres y refugiados.

Clima: las heladas en Colombia

Colombia: agro y nueva ruralidad.

Colombia biodiversa: potencialidades y desafíos.

Colombia: descentralización y desarrollo regional.

Colombia en el día de la Pachamama.

Colombia – En el día Internacional de la Biodiversidad.

Colombia: el cóndor de los Andes, en grave amenaza.

Colombia geoestratégica.

Colombia Intermodal: Hidrovías y Trenes.

Colombia: mira a la Cuenca del Pacífico.

Colombia: ¿muere el país rural? 

Colombia, país de humedales amenazados.

Colombia, por el regreso del tren.

Colombia: riesgos geodinámicos y hábitat.

¿Colombia sostenible?

Colombia Tropical ¿y el agua qué? 

Colombia, ¿y la inequidad qué?

Con el solsticio, pasada la navidad se acentuará El Niño.

Construyendo el territorio UMBRA.

Construyendo paz en el Magdalena Medio.

Contaminación, deforestación y descontrol hídrico.

COP21, un reto social y político a nivel global.  

COP 23, la cumbre del clima en Bonn.

Corredor Bimodal Cafetero - Ficha Técnica.

Corredor Bimodal Cafetero: un tren y una ferrovía.

Corrupción y Clientelismo: incultura cívica.

Crecimiento con deuda social.

Crisis del clima: y el cambio climático ¿qué?

Crisis social por disfunciones económicas en Colombia.

Crisis y opciones en el Río Grande de Colombia.

CTS, Economía y Territorio.

Cuando llegan las lluvias.

Cuatro PNN, patrimonio natural de la Ecorregión Cafetera.

Cuenca alta de Yuma, el Río Grande de Colombia. 

Cultura del agua en los ríos urbanos.

Cultura y Astronomía.

Cultura y Turismo en Caldas.

Cumanday, ¿el león dormido?

 

Curso de capacitación CIDEAMA

Champanes y vapores por el Río Grande.

Chinchiná Caldas: retos al Siglo XXI.

De la aldea cafetera a la ciudad fragmentada

De la Cumbre de Durban al desastre de Colombia.

De las vías 4G y 5G a los caminos rurales.

Degradación del hábitat y gestión ambiental.

Del antropocentrismo al biocentrismo.

Desarrollo energético y clima salvaje. 

Desarrollo sostenido en la prospectiva de la problemática ambiental y la supervivencia.

Desarrollo urbano y huella ecológica.

Desarrollo y revoluciones tecnológicas. 

Del Gran Caldas al Eje Cafetero.

Desafío futuro- ciudades sostenibles e incluyentes.

Desarrollo urbano y huella ecológica.

Desarrollo y revoluciones tecnológicas.

Deuda histórica con el Pacífico Colombiano.

Día de los océanos: mares y océanos del planeta azul.

Día Internacional de la Mujer.

Dia Internacional de La Tierra – Colombia.

Diálogos con el Territorio y Gestión del Riesgo.

Diez años del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia.

Dimensión Socioambiental del Río Grande…

Dinámica económica del Eje Cafetero.

Dinámicas del clima andino colombiano.

Dinámicas Territoriales y Paisaje Cultural Cafetero.

Dinámicas y contra rumbos del desarrollo urbano.

Doscientos años de regresiones rurales en Colombia.

Economía colombiana: crisis y retos.

Ecorregión Cafetera: evaluación ambiental del territorio.

Ecorregión Cafetera: Minería y Medio Ambiente.

Ecorregión Cafetera: tres temáticas de agenda pública.

Ecorregión Cafetera y Bioturismo.

Educación: una visión prospectiva.

Educar en ciencia & arte para la paz.

Einstein en los cien años de la Teoría de la Relatividad.

Eje Cafetero: Aeropuerto del Café y Ciudad Región.

Eje Cafetero: cambio climático y vulnerabilidad territorial.

Eje Cafetero: Ciudad Región y Revolución Urbana.

Eje Cafetero: construcción social e histórica del territorio.

Eje Cafetero Minero Energético.

Eje Cafetero: Retrospectiva y Prospectiva del Desarrollo.

Eje Cafetero: Transporte y Desarrollo Regional.

El agua en Colombia: glosas. 

El agua en la biorregión caldense.

El árbol nacional, especie vulnerable en amenaza.

El camino a las estrellas.

El camino por el Río Grande de La Magdalena.

El desarrollo urbano y económico de Manizales.

El desastre en el río Mira.

El desplome económico por la pandemia.

El día mundial del Medio Ambiente.

El Eje Cafetero en la agenda de la Calle.

El eje Urabá – Tribugá: la salida a los océanos en Colombia. 

El Estado y la función del suelo urbano.

El fantasma de la imprevisión.

El Ferrocarril Cafetero y la Intermodalidad.

El futuro de la ciudad: caso Manizales.

El gran telescopio James Webb.

El inestable clima y la crisis del agua.

El misterioso lado oscuro del universo.

El ocaso del bosque andino y la selva tropical.  

 El Paisaje Cultural Cafetero: ¿Sujeto de Derechos?

El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia PCCC: una visión prospectiva.

El porqué de los aguaceros en Colombia.

El Río Cauca en el desarrollo de la región.

El Río Grande en la Audiencia Ambiental Caribe de la PGN.

El Río Grande: Retos y Opciones.

El Río Grande, su ecosistema y la hidrovía.

El siniestro de Mocoa, designio de la imprevisión.

El territorio caldense: ¿un constructo cultural? 

El territorio de los Ansermas de la cultura Umbra. 

El territorio del Gran Caldas, “La Tierra del Café”.

El territorio del río Grande de la Magdalena.

El tortuoso camino de los acuerdos climáticos.

El transporte rural y el desarrollo de Caldas.

El Universo acelerado.

El volcán y el desastre de Armero.

Elementos de Astrofísica y Las Estrellas.

Estimación del Caudal Máximo de una Cuenca por el Método Racional.

Exordio de una tragedia volcánica.

Expansión aguacatera y consulta minera VS el PCCC en el Eje Cafetero.

Ferrocarril Cafetero: un tren andino para integrar el territorio.

Ferrocarril Interoceánico Urabá-Cupica.

Ferrocarriles: integración y progreso para Colombia.

F J de Caldas y J Garavito Armero.

Fisiografía y geodinámica de los Andes de Colombia.

Foro Regional del Agua- El Río Grande: retos y opciones.

Freno a mercurio y plomo en Colombia.

Fundamentos de economía y transportes.

Geomecánica.

Geotecnia para el Trópico Andino.

Gestión Ambiental del Riesgo en el Territorio.

Gestión del riesgo natural y el caso de Colombia.

Gestión del Riesgo por Sismos, Volcanes y Laderas en la Política Ambiental de Manizales.

 

Geotecnia para el Trópico Andino.

Gestión del riesgo natural y el caso de Colombia.

Gestión del Riesgo por Sismos, Volcanes y Laderas en la Política Ambiental de Manizales.

Gestión y política pública ambiental, para el patrimonio natural en Colombia.

Girasoles para la Ecorregión Cafetera.

Gobernanza forestal para la ecorregión andina.

Guerra o Paz, y disfunciones socio-ambientales en Colombia.

Guía astronómica.

Hacia el bicentenario de Salamina, la Ciudad Luz.

Haití sin resiliencia para el desastre.

Hidro-Ituango: una lectura a la crisis.

Historia de los procesos urbanos y económicos del Eje Cafetero.

Honda, frente a los devenires del desarrollo.

Honda-La Dorada: potencial nodo intermodal.

Huella hídrica en Colombia.

Huracán Iota: el tifón que abate a San Andrés.

Huracanes y Terremotos acechan.

Impactos del nuevo Canal de Panamá.

Ingenierías, medio ambiente y humanidades.

Institucionalidad en el Paisaje Cultural Cafetero.

Integración Territorial en el Eje Cafetero.

Introducción a la economía del transporte.

Introducción a la teoría económica. 

Isaac Newton.

Juno auscultaría en Júpiter origen del Sistema Solar.

La astronomía en Colombia: perfil histórico.

La cosmología de Stephen Hawking.

La creciente amenaza climática.

La crisis del turismo.

La dimensión cultural como catalizadora del desarrollo.

La economía azul en la esfera de la producción.

La economía en la era del conocimiento.

La economía azul en la esfera de la producción.

La encrucijada ambiental de Manizales.

La gestión ambiental del hábitat.

La gran cuenca Magdalena-Cauca.

La Hidrovía del Río Grande de La Magdalena.

La historia del Cerro Sancancio.

La Ingeniería en la transformación del territorio.

La Logística del Transporte para la RAP del Eje Cafetero.

La lucha del campesino colombiano.

La Patria: centenaria decana del periodismo regional.

La septuagenaria Plaza de Mercado de Manizales.

La SMP de Manizales 107 años en la construcción del territorio.

Laderas del Trópico Andino: caso Manizales.

Las Cuatro Estaciones y el Cambio Climático.

Las cuentas del agua.

Las hormigas: cruciales en el ecosistema.

Laudato sí: El Cuidado de la Casa Común: memorias.  

Legalidad y sostenibilidad de la guadua en la ecorregión cafetera.

Libros U.N. de GDE.

Logros y retos en la construcción del territorio.

Los albores de la civilización.

Los Guetos Urbanos o la Ciudad Amable.

¿Llega el invierno, pero la vulnerabilidad qué?

Llegó La Niña… ¿y entonces?

Magdalena Centro – El Río Grande de la Magdalena

Magdaleneando hasta el Tolima Grande.

Manizales: ciudad de los ecoparques.

Manizales, ciudad de laderas y paisajes del trópico andino.

Manizales: complejidades de su territorio y ordenamiento.

Manizales: El futuro de la ciudad.

Manizales: Foro del Agua 2019. 

Manizales, frente al ordenamiento urbano-regional.

Manizales: hacia un norte más sostenible.

Manizales: hitos en la construcción del territorio.

Manizales: perfil de su territorio y complejidades de su ordenamiento.

Manizales: política pública ambiental y gestión del riesgo.  

Manizales: un diálogo con su territorio.

Magdaleneando hasta el Tolima Grande.

Manual de geología para ingenieros.

Más allá de las profecías Mayas.

Más espacio y oportunidades para el ciudadano.

Máscaras de guerra y paz.

Mecánica Planetaria.

Medio ambiente, mercado y Estado.

Minería en Tolda Fría ¿y el agua qué?

Misión de Sabios de Caldas: encuesta.

Misiones Galileo y Cassini a los Planetas Jovianos.

Módulo gestión del Riesgo Hídrico.

Mohán: sin bogas ¿pa’ onde va el río? 

Movilidad y Modelo Urbano.

Muelle de Tribugá: ¿es posible el desarrollo sostenible?

Navegando el Río Grande de la Magdalena.

Neira: entre la ruralidad y la ciudad región. 

Newton: de Grecia al Renacimiento.

No hay más terremotos, simplemente desastres más grandes.



Noroccidente de Caldas: un territorio forjado en Oro, Panela y Café.

Nuestras aguas subterráneas.

Nuestro corredor logístico para el PND.

Nuestro frágil patrimonio hídrico.

Nuestros bosques de niebla en riesgo.

Observaciones al componente general del POT de Manizales.

Observatorio de alta montaña para la astronomía de Colombia.

Ola de calor en la antesala de El Niño.

ONG: desarrollo sostenible, gestión del riesgo y cambio climático.

Opciones de Caldas en medio ambiente, cultura y territorio.

Ordenamiento metropolitano del Centro-Sur.

Oro de Marmato: miseria o desarrollo.

Otra vez El Niño: ¿cómo adaptarnos?

Pacto por el Río Grande de La Magdalena.

Paisaje Cultural Cafetero de Colombia 2011-2021.

Paisaje Cultural Cafetero - disrupciones y derechos bioculturales.

Paisaje y región en la Tierra del Café.

Páramos vitales para la Ecorregión Cafetera.

Participación de la Sociedad Civil en el Ordenamiento Territorial.

Patrimonio hídrico: carencias en la abundancia.

PCC y Cultura en el territorio caldense. Incluye propuesta para el Fique de Aranzazu.

PCCC: disrupciones y derechos bioculturales.

Peajes y movilidad en Colombia.

Pensilvania: la “perla del oriente” caldense

Perfil Ambiental de Manizales y su territorio.

Periplo científico de Humboldt por América.

Plan de CT&I y TIC en Caldas.

Planificación estratégica para la movilidad.

Plusvalía urbana para viabilizar el POT de Manizales. 

Pobreza y ruralidad cafetera.

POMCA Campo Alegre: fase prospectiva.

POMCA Río Guarinó: fase prospectiva.

Por falta de bosques con el agua al cuello.

Por los Derechos Bioculturales del Paisaje Cultural Cafetero PCC.

Preservación Ambiental e Hídrica dentro de la Declaratoria del PCCC

Prisas para tiempos de calma.

Procesos de Control y Vigilancia Forestal.

¿Qué deja la temporada invernal y para dónde va?

¿Qué hacer con la vía al Llano?

Reconstrucción con adaptación al cambio climático en Colombia

Región Pacífica y parte de la Región Andina de Colombia.

¿Réquiem por la Reserva Forestal Protectora de Río Blanco?

Retos ambientales y logísticos en la hidrovía del Magdalena.

Retos del crecimiento en el Eje Cafetero.

Revolución Urbana, desafío para el Eje Cafetero.

Riesgos para el agua en la ecorregión cafetera de Colombia.

Río Blanco, cuna de vida… 

Ríos urbanos para Manizales.

¿Regresión ambiental en la Reserva de Río Blanco?

Riesgo en la zona andina tropical por laderas inestables

Riesgos para el agua en la ecorregión cafetera de Colombia.

Riesgo sísmico: los terremotos.

Río Blanco, cuna de vida… 

Ríos urbanos para Manizales.

Riosucio mestiza e indígena.

Salamina patrimonial y emblemática.

Rumbos y tumbos entre educación básica y política pública.

Samaná, tierra de agua y miel.

Samoga en el Territorio de la Ecorregión Cafetera de Colombia.

Seis diálogos con el territorio.

Sesquicentenario de la Perla del Otún.

Sinergia y pertinencia en las ciencias básicas.

Sismo, bahareque y laderas.

Sol, clima y calentamiento global. 

Stephen Hawking.

Subregiones del departamento de Caldas: perfiles.

Supía bajo la tutela del cerro Tacón.

Temas cívicos para agendas de desarrollo regional.

Templanza y solidaridad frente al desastre.

Territorio, descentralización y autonomía regional.

Territorio y Región: Caldas en la Ecorregión Cafetera.

Tiempo y Calendarios.

Tierra y ruralidad en Colombia.

Turismo espacial: ¿riesgos o beneficios?

UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga.

Un diálogo con el territorio de Marmato.

¿Un mega-puerto en bahía Málaga? 

Un pacto con la sociedad y la naturaleza.

Un país con grandes retos ambientales.

Un Plan de Acción para encausar el megaproyecto San José.

Un SOS por la bambusa guadua.

Un territorio forjado en oro panela y café.

Una lectura al PCC desde Pijao.

Una mirada al contexto regional.

Una nueva sociedad, el desafío para un cambio sostenible.

Vías lentas en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero.

Visión retrospectiva y prospectiva del desarrollo regional.

Urabá frente a los mares de Colombia.

Vías lentas en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero.

Vida y desarrollo para el territorio del Atrato.

Videos de Samoga.

Violación de derechos ambientales en Río Blanco.

Visión retrospectiva y prospectiva del desarrollo regional.

Vulnerabilidad de las laderas de Manizales.

Yuma, el Río de Colombia impactando el territorio.

¿Y el agua en Colombia qué?

Gonzalo Duque-Escobar: Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía, y con autoría y coautoría de 20 textos y más de mil doscientos documentos y más de 400 videos publicados en repositorios de la U.N. de Colombia y páginas propias, o en físico. Socio de la SMP de Manizales y Miembro Honorario de la SCIA adscrita a la Sociedad Colombiana de Ingenieros SCI.
Web: http://godues.webs.com  
E-Mail: gduquees@unal.edu.co 
Fuentes:  Documentos de GDE, en el Repositorio de la UN de Colombia y en Alejandría-D, del blog Godues y otros (Calameo e Issuu). Manizales, Abril de 2022.



lunes, 10 de enero de 2011

LA CIUDAD REGIÓN DEL TRIÁNGULO DEL CAFÉ


Imagen: Ecorregión Eje Cafetero. Fuente: http://www.sirideec.org.co

Por Gonzalo Duque Escobar *

A continuación, un perfil de las capitales del Eje Cafetero, una región mediterránea del centro occidente colombiano cuyo poblamiento se debe al impacto de los ferrocarriles cafeteros de la década de 1920, y cuya oferta cultural y del variado medio tropical andino contrastan con una problemática socioambiental que expresa la crisis del café -su principal producto y base de la economía por cerca de una centuria-, una dificultad exacerbada por la ruptura del pacto cafetero y sacudida por la apertura económica.

Hoy las capitales del Eje Cafetero que han tomado vocación económica en diferentes renglones que se complementan y cuyo futuro impone consolidar sus perfiles para integrarse, cuentan con un origen común como herederas de una cultura imbricada en la “antioqueñidad” y la “caucanidad”, donde se conjugan de un lado las profundas huellas de los empresarios y laboriosos colonos de la colonización antioqueña, y del otro el aporte del caucano como hombre de mentalidad abierta y natural promotor del comercio.


Armenia

En la zona meridional de la conurbación, aparece “La Cuidad Milagro” construida sobre suelos ondulados, de piso templado bañado por el río Quindío y vestido de frondosos guaduales, ciudad poblada por gente amable cuyo empuje logró emergerla victoriosa tras el terremoto de 1999. Armenia está dotada de lugares de interés como el emblemático Museo Quimbaya y otros a los que se llega por varias rutas que transitan entre barrios y espacios verdes como el Parque de la Vida, uno de los atractivos ambientales más importantes de la ecorregión cafetera, para llevar al viajero hacia el Parque del Café en Montenegro y Panaca en Quimbaya, los dos parques temáticos más importantes del país, o hacia el Valle de Cocora en Salento o al Museo de la Guadua y el Bambú en Córdoba. Esta urbe, la que mejor simboliza la cultura de la rubiácea como principal eje motriz de su sector primario al lado del plátano, suma hoy a su actividad productiva la dinámica de un desarrollo que avanza certeramente encontrando sinergias en el sector servicios, como las obtenidas de la afortunada integración del potencial del Quindío para el turismo, con las que ha logrado forjar el segundo destino de Colombia gracias al desarrollo de su infraestructura y a los atributos naturales, paisajísticos y culturales de la preciosa tierra de la “Palma de Cera”. Por esta razón en cada aniversario de la centenaria urbe, se celebra el Reinado de la Chapolera, y en esta fiesta y demás jolgorios de la vecindad, se contempla el tradicional Desfile del “yipao”, aunque en lo cultural se pueden señalar otros eventos de la ciudad cuyo enfoque también apunta a fortalecer la vocación turística, como son el Concurso Nacional de Duetos Hermanos Moncada y el Salón de Artistas Quindianos, los que se añaden a las programaciones de la Fiesta Nacional del Café en Calarcá y el concurso de Velas y Faroles en Quimbaya.


Manizales

Con su arquitectura ecléctica y conocida como “La Perla del Ruiz”, con su belleza y garbo de sus hijos, Manizales, aparece sobre un ramal cordillerano desde donde se observa una diversidad de paisajes: páramos y nieves perpetuas, bosques de niebla, fincas cafeteras y cañaverales sobre la margen del Cauca. Si bien la economía de ésta la más septentrional de las capitales se había diversificado gracias al temprano establecimiento de una industria, que tras la apertura económica se ha contraído, aún quedan plantas de café soluble, calzado, alimentos, bebidas y metalmecánica, entre otras, y la firme convicción de recuperar la actividad. Y al lado de esta producción manufactura también se proclama hoy una ciudad universitaria y eje del conocimiento, así esa vocación apenas en proyecto no encuentre eco en una planeación prospectiva con inversiones y articulaciones sectoriales. Y para hacer mérito al carácter cultural que se evoca por lo del pasado siglo y del que dan cuenta actividades que se sostienen con eventos de nivel internacional como La Feria de Manizales con más de medio siglo, y ahora Patrimonio de la Nación por su Temporada Taurina y magníficos Conciertos, Exposiciones y Desfiles, quedan retos como el de establecer procesos culturales de soporte similares a los de las exitosas orquestas y bandas con sus semilleros, necesarios para anclar el Festival Internacional de Teatro de Manizales que en su trigésima segunda edición colma plazas, vías y recintos, y el Festival de Jazz que con cerca de una década de vida busca quebrantar un medio a veces premoderno. Pero al lado de esta dificultad sus universidades, dos con origen en el proyecto de Universidad Popular de 1943, le imprimen a la capital caldense aires modernos con sus 7 programas de Doctorado y complejos laboratorios que suman ventaja al lado del Centro Nacional de Investigaciones del Café y del Centro Regional de Estudios Cafeteros.


Pereira

Y en el centro del escenario conurbado cuando el paisaje abrupto se suaviza, aparece la “trasnochadora, querendona y morena” Pereira, la ciudad más poblada del Eje cafetero, cuya ventaja obtenida de su posición de privilegio la convierte en el centro comercial de la región, gracias también al carácter abierto de su emprendedora sociedad. Esta capital construida sobre el abanico aluvial del Otún donde el medio natural exhibe en su variada cobertura vegetal una de las biodiversidades más ricas de la nación, es un medio urbano dinámico que se dispone sobre un escenario tejido por el Megabús y que se articula por el norte con el Viaducto César Gaviria a Dosquebradas. Al recorrer el visitante que llega a la metrópoli, podrá descubrir los encantos de Ciudad Victoria, del Museo de Arte Moderno y del Zoológico Matecaña, cuando no la Plaza de Bolívar y el emblemático Parque El Lago si transita por el centro. Cuenta la pujante capital risaraldense con un comercio donde sobresalen los mercados de grandes superficies y centros comerciales. A esa economía se suman la industria de confecciones y alimentos que se extiende a Dosquebradas, y una agroindustria variada cuyos principales productos incluyen Café, Plátano, Cítricos, Piña y Flores tropicales. Igualmente, la oferta de servicios de la “Perla del Otún” comprende múltiples actividades para atraer clientes, y una oferta de variadas rutas turísticas y programas complementarios que convierten a Pereira en un verdadero territorio de oportunidades, para las cuales el equipamiento urbano cuenta con el Abadía Plaza: el primer hotel del Eje Cafetero con Cinco estrellas, y Expofuturo el más moderno centro de exposiciones y convenciones de la región ubicado en inmediaciones de la Villa Olímpica.


El Desafío

Si bien cada ciudad independientemente considera legítima su actividad polifacética, el riesgo de palidecer surge de poner a competir sus economías. Y para no palidecer frente a las acciones metropolitanas que se avecinan desde Cali y Medellín, además de priorizar la acción del Estado en la formación de capital social frente al crecimiento económico, las tres capitales deben sacar ventaja como ciudad región gracias a la complementariedad de sus economías, a su tamaño relativamente similar y a la creciente conectividad y movilidad interna. No obstante, para lograrlo falta consolidar las áreas metropolitanas en Manizales y Armenia, y sobre todo emprender una reconversión de su industria y agroindustria, además de resolver la condición mediterránea de la conurbación, primero con los corredores viales para los mercados internos, segundo encontrando una salida al mar más expedita, y tercero materializando un aeropuerto para sacar productos de alto valor agregado y a bajo costo hasta los mercados lejanos.

Manizales, 28-12-2010

*Profesor de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales.
http://galeon.com/gonzaloduquee

Relacionados:
Infraestructura clave en tres modos.
Manizales: funciones urbanas y metropolitanas.
Un nuevo modelo urbano.

viernes, 3 de diciembre de 2010

CÓMO FLORECE LA VIDA EN MEDIO DEL ARSÉNICO, SÍMBOLO DE LA MUERTE. Ed. RAC 591.



Apreciados amigos de la astronomía

Va cerrando el año con una fabulosa noticia que abre la definición de lo que es la vida desde la perspectiva orgánica, y que expande el horizonte de posibilidades y escenarios cósmicos para encontrarla, puesto que posiblemente ya ésta no se referirá de forma exclusiva a funciones y procesos condicionantes del carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno, como bioelementos fundamentales para ella, así se haya reconocido antes que, además del azufre y del fósforo, el arsénico es un elemento químico esencial para la vida.

Hasta ahora se creía muy improbable encontrar otro antecesor de la vida, diferente a las biomoléculas orgánicas e inorgánicas que se repiten en todos los seres vivos. Todo por haber hallado en un lago de California una bacteria viva que incorpora arsénico en su ADN, independizándose por lo menos de otro elemento clave como es el fósforo, al sustituirlo por el citado tóxico metaloide número 33 de la tabla periódica, razón por la cual habrá que ampliar la lista de elementos que efectivamente soportan la vida.

Si en 1995 el descubrimiento del primer planeta extrasolar resultó ser un hecho trascendental, también lo es el de ahora por su perspectiva en cuanto a los causes de la evolución biológica, al ampliar las condiciones ambientales de los planetas, las que solamente consideraban la cantidad de energía que se recibe de una estrella cercana, a otros escenarios adicionales, dado que las formas de vida depredadoras de otras estructuras vivas retroalimentan su sistema de información, no solo para hacerse energéticamente más adaptables sino también bioquímicamente posibles. Y en un plano de mayor nivel de desarrollo, si la fuente de alimento también es un catalizador de la selección natural, entonces la evolución tendría que ofrecer per se mayores sorpresas.

Y para entrar a la navidad, mientras la vida como tal, sigue su curso, dado que finalmente debemos tomar parte de ella, mientras algunos considerarán la posibilidad de regalar un ser vivo a alguien que lo espera y pueda atender esa mascota en su entorno familiar, todos y sin excepción debemos llevar un mensaje positivo para la vida humana y no humana, en el cual se consagren los principios fundamentales para resolver los enormes problemas éticos que se derivan de la tecnología, dado que la actividad tecnológica está influyendo gravemente en el progreso social y económico, con el deterioro de nuestra biósfera.

Desde el OAM, Gonzalo Duque-Escobar
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales
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Imagen: Bacteria del grupo Halomonas capaz de vivir del arsénico. (Science)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Eje Cafetero: VISIÓN RETROSPECTIVA Y PROSPECTIVA DEL DESARROLLO REGIONAL.

 

0 ecorregión cafetera - colombia
Ecorregión Eje Cafetero. Fuente: http://www.sirideec.org.co/
 
Por Gonzalo Duque Escobar *

Sin ser un historiador y como el más lego de todos los que en la materia aventuramos, me propongo en las siguientes notas presentar para este encuentro internacional con la historia y la cultura, una visión sobre el pasado y futuro del proceso de desarrollo regional del denominado Eje Cafetero de la República de Colombia, gracias al honroso encargo que me hiciera la Academia de Historia del Departamento de Caldas, atendiendo solo mi calidad de obrero de la cultura, ya como Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, ya como Miembro de la Sociedad de Mejoras Públicas de esta ciudad.
Para el efecto y dado el carácter y la temática de este Primer Foro Latinoamericano, conmemorativo del Centenario de nuestra Benemérita Asamblea Departamental, intentaré plantear la visión que me propongo en este ejercicio, tomando como hilo conductor la dimensión histórica, para contemplar en ella varios períodos del desarrollo regional, que a mi juicio parecerían ser de alguna utilidad.

Explorando y ocupando el territorio

Estas breñas de empinadas laderas en tierras mediterráneas del centro occidente de Colombia, que ligan los volcanes nevados con los estrechos valles tropicales de los ríos Cauca y Magdalena, dos depresiones que marcan los plegamientos de los Andes más septentrionales de América, fue explorada por el sector occidental cuando Sebastián de Belalcázar y sus capitanes fundaron la ciudad de Anserma en 1539, sobre la cabecera de la cuenca del río Risaralda, un año después a Cartago donde hoy está Pereira, y tres después la población de Arma; y por el oriente, por quienes intentaron hasta 1553 al menos 5 veces la fundación de Victoria, en vecindades del río La Miel y de la entonces provincia de Mariquita. Y en cuanto al occidente de la región de la cual me ocuparé, a comienzos del siglo XVI el espacio lo poblaba la nación indígena de los Ansermas, la que se esparcía entre las cimas de la Cordillera Occidental de Colombia y el río Cauca, entre los actuales departamentos de Antioquia y del Valle del Cauca.

1 -  carabelas - descubrimiento de america
Carabelas, en static.icarito.cl
 
Abatida y menguada la población indígena donde sobresalían los laboriosos Quimbayas por el poniente y los grupos Pijaos por el naciente, y saqueadas sus riquezas durante la Conquista, ya en la Colonia se concentran las actividades antrópicas en dos frentes: uno para la explotación del enorme potencial minero en algunos ríos y montañas, introduciendo la esclavitud negra a las áreas de Marmato, Supía, Arma y Victoria, donde merece destacarse la fundación del Real de Minas de Quiebralomo en 1540 convertido en centro esclavista por haber sido uno de los más ricos del país por aquel entonces. Y otro, para el estudio de la biota de la Nueva Granada en Mariquita, gracias a la Expedición Botánica encomendada a Mutis como punto central de las propuestas ilustradas de Carlos III para hacer de América un proyecto rentable para España, y con el cual la corona contribuyó a generar unas condiciones que, sumadas a hechos como la Batalla de Trafalgar y la incursión napoleónica en España, favorecieron la Independencia de las tierras Americanas.
Aquí creo importante resaltar que la Nueva Granada abastecía el 40% del oro mundial, razón suficiente para haber declarado un nuevo virreinato con capital en Santafé y construido la defensa amurallada para Cartagena de Indias. Mientras la minería en la provincia del Cauca, donde se generaba el 70% de la producción de oro, se soportaba en la esclavitud, el modo de producción empleado en Antioquia era fundamentalmente diferente, por soportarse en el trabajo del minero independiente, tal cual se puede inferir de los rasgos raciales dominantes en la población vecina a Barbacoas y a Santa Rosa de Osos.
Ya en los albores de la República, siendo este un territorio despoblado en el que la economía urbana sucumbía frente a las actividades agropecuarias y mineras, por lo que el Estado no podía gobernar sus inconexas provincias, y donde el modelo político administrativo de subordinación centralista de la Colonia acentuaba la insularidad de Colonias y Capitanías, parten corrientes migratorias de la denominada Colonización Antioqueña que llegan a estos lares, como un fenómeno social tan importante para nuestra historia como lo fueron la Revolución de los Comuneros y la Independencia. En los procesos de ocupación global de nuestro territorio, dicha colonización fue complementada por otras migraciones de colonos provenientes del gran Tolima y del ya estado soberano del Cauca.
En esta compleja Colonización, luego de la ocupación de tierras baldías de Antioquia durante su primera etapa entre 1770 y 1874, sigue la que avanza por las tierras selváticas del costado occidental de la Cordillera Central, ubicadas desde el norte de Caldas hasta Quindío, tierras sobre las que existían títulos de propiedad colonial como la Concesión Aranzazu y la Concesión Burila, lo que conduce a enfrentamientos entre colonos y propietarios. Así, las expediciones se establecieron en colonias, y fundaron pueblos que a su vez sirvieron de puntos de partida para avanzar a otras zonas y repartir las tierras. Entonces se fundaron Aguadas en 1808, Salamina en 1825 y Manizales en 1849. Y de tales conflictos entre colonos y Concesiones, y entre aparceros y latifundistas, cuenta el historiador Albeiro Valencia Llano, que “los terratenientes avanzaban con sus brigadas de asalto -inspectores, jueces, guardianes, levitas, alcaldes, leguleyos-, iban destruyendo cultivos, arrastrando las sementeras; incendiando casas”.

De una economía de subsistencia a otra de acumulación

Finalizando el primer período presidencial Tomás Cipriano de Mosquera (1798-1878), quien ha impulsado la navegación de vapores por el Magdalena, la apertura de caminos y la mejoras de los servicios de correo, entrando el General José Hilario López al poder, cuando la República se prepara para declarar la manumisión de 16 mil esclavos (1852), se da una emancipación que era temida en los grandes feudos de las provincias de Popayán y Cauca y en las grandes minas de Antioquia, Chocó y Barbacoas, y se proponen cambios fundamentales como la ley agraria, la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad de prensa y la federalización de la República.

2 - esclavos - esclavitud
Esclavos, en grandesexploradoresbbva.com
 
A medio siglo de haberse perdido la importancia comercial alcanzada por Honda durante la Colonia, quien actuó como nodo terminal de la navegación del Magdalena desde Barranquilla, en la ruta para las mercancías con destino a Bogotá, Antioquia, el Cauca y Quito, después de la independencia cuando se afecta la hidrovía por la apertura de puertos sobre el Pacífico en Guayaquil, Tumaco y Buenaventura y por el camino para Antioquia establecido por Nare, surge Manizales como el poblado más estratégico de la provincia sur del Estado de Antioquia; entonces esta aldea que se desarrolla sobre una retícula con centro en la plaza mayor, va emergiendo al ritmo de la arriería, al tiempo que se va desarrollando un bahareque de tierra como tecnología vernácula, con la que se expresa la adaptación del hábitat a la oferta cultural y natural por la amenaza sísmica del trópico andino, con esta tecnología constituida por un una mezcla de estiércol de equinos y limos inorgánicos aplicados sobre una esterilla de guadua, dispuesta sobre una armadura de tallos de la misma bambusa.
Durante esta segunda media centuria que cierra el Siglo XIX, luego de duros años de trabajo empleados por los colonos con la esperanza de hacerse a la tierra como medio de subsistencia y buscando el ascenso social, Manizales pasa a ser el teatro de las confrontaciones armadas de 1860, 1876 y 1884, entre los estados de Antioquia y Cauca, donde el necesario aprovisionamiento de las tropas favorece su economía de subsistencia, al generarse una demanda adicional de alimentos bebidas y vestuario, cuya oferta posiblemente da pie al surgimiento del plato montañero, un típico de la gastronomía regional preparado con las provisiones de plátano, maíz, fríjol y carne de cerdo aportados por los colonos. Los gastos para la manutención de cerca de 3 mil soldados de las huestes conservadoras que de este lado enfrentaban a los liberales del Cauca, que en número prácticamente igualaban a la población de la Manizales de la primera guerra, pero también el ambiente por las confrontaciones, le causan pérdidas enormes al país, lo que impide el desarrollo de las importantes obras ferroviarias que venían en curso.
Para 1876 la población de la aldea de bahareque y tapia pisada llegaba a 10 mil habitantes, y la del país a unos 3 millones. Entre tanto, la promisoria economía del fértil valle del río Cauca, donde se esperaba el fruto de grandes esfuerzos, como fueron la construcción del Ferrocarril del Cauca, el telégrafo y el carreteable entre Palmira y Cali, además de la creación de la Compañía de Vapores del Cauca y del Banco del Cauca, se fue a pique como consecuencia de la inestabilidad política de estas guerras civiles: específicamente, por la guerra de 1876, cuyo impacto causó tanta ruina que la mayoría de las haciendas que venían produciendo en un régimen de servidumbre, quedaron sin capacidad para reiniciar la explotación de tierras en dicho territorio.
Pasado este difícil período, las pequeñas fincas de pan coger del área entre Quindío y Manizales, que se laboran bajo el modelo de producción familiar, se siembran ahora, con propósitos comerciales, primero en caucho y posteriormente en café, dando origen a un sistema económico y social diferente al de peonaje y haciendas característico de los grandes predios de los estados de Cundinamarca y Cauca, fundamentado en el trabajo asalariado del colono, ya que con la colonización del Siglo XIX, al establece el principio de “la tierra para quien la trabaje”, se crean las bases en este territorio del Gran Caldas, para un modo de producción capitalista.

El grano de oro para el desarrollo

Los habitantes de la “Tierra del café”, poseen una cultura donde inciden determinantes de la caucanidad y de la antioqueñidad, relacionados con los modos de producción de la minería de la Colonia y de la actividad agraria que parte del el siglo XIX. Si en el Caucano gravitó el modo esclavista en la minería y feudal en la hacienda terrateniente, en el colono venido de Antioquia, que laboró como minero independiente, convertido ahora en un campesino propietario, la nueva caficultura será una actividad minifundista soportada en el trabajo asalariado de pequeños propietarios, donde la cultura se enriquece con el aporte del caucano de clase media, caracterizado por sus imaginarios de libre pensador, lo que forja una sociedad laboriosa y emprendedora en este territorio cafetero, y una economía que florece durante los primeros setenta años del siglo XX.

3 - colonizacion antioqueña
Colonización antioqueña, en lacolonizacionpaisa.blogspot.com
 
Así, en una perspectiva socioambiental, Manizales, Pereira y Armenia como capitales del Eje Cafetero, un territorio antes denominado El Gran Caldas y que lo constituyen los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío, son también tres ciudades hijas de la Colonización Antioqueña, y por lo tanto herederas de una cultura imbricada: primero por tener profundas trazas de esa racionalidad propia de las empresas terratenientes de Antioquia, la tierra del hacha y la ruana, y segundo por estar inficionada por la mentalidad abierta y liberal de la “caucanidad”, cuya racionalidad impulsa al ciudadano no vinculado a la tierra ni a la minería, hacia el comercio y la producción manufacturera; pues ciertamente dado que en la tierra del sabio Caldas se recibía información de la Capitanía de Guatemala por su vecindad a Panamá gracias a las actividades mineras en Barbacoas, del Virreinato del Perú al depender de Quito, y de la Capitanía de Venezuela a través de la Nueva Granada con quien finalmente se desarrollaba el comercio caucano, con la posibilidad de ampliar miras y tener más horizontes de referencia, se moldea la mente del payanés hacia las ideas progresistas.
Aunque Manizales aparece cuando empieza la transformación política y social de Colombia (1849), Pereira se funda cuando Mosquera da la guerra con Ecuador por Tumaco (1863), y Armenia surge al detonar en Santander la guerra de los “Mil Días” (1899-1903); si bien las fechas de fundación de estas tres ciudades intermedias y capitales conurbadas de la tierra del café, emplazadas sobre los abanicos aluviales de tres ríos que nacen en el Complejo Volcánico Ruiz-Tolima para drenar por la vertiente occidental de la cuenca media del río Cauca, son del período republicano, el mayor esplendor de la región apenas conformada, se vivió en la década de 1920, gracias al impacto de los ferrocarriles cafeteros, donde café y ferrocarril aparecen como fuerzas motrices del poblamiento del centro-occidente colombiano.
Para entonces cambia la fisonomía de esta capital que pasa de ser un pequeño poblado a tener aires de ciudad, gracias a su nueva arquitectura ecléctica donde participan estilos victorianos y afrancesados, ya que el nuevo modelo urbano que abandona el trazo de la retícula para seguir las curvas de nivel a lo largo de la escarpada topografía, exhibe un bahareque que ha evolucionado al utilizar láminas de acero, tablas y cemento, para proteger una estructura de madera con mayores proyecciones; igualmente, los numerosos periódicos y tertulias anuncian una corriente de intelectuales y artesanos. Si para la fundación de Manizales (1849), la población del país apenas sobrepasaba los 2 millones de habitantes, y cuando se funda el Departamento de Caldas (1905), alcanza 4 millones y medio, en 1970 ésta se acerca a 20 millones y actualmente (2010) a 44 millones de habitantes.
Si bien la rubiácea de la antigua Etiopia llegó durante la Colonia con las Misiones Jesuitas al oriente de Colombia, los primeros cultivos comerciales aparecen en Santander, desde donde Antonio Pinzón lo lleva, primero a Antioquia facilitando su difusión durante la segunda mitad del Siglo XIX, y luego a estas tierras para impulsar el hábito del consumo y estimular su siembra con propósitos mercantiles. Le sucede en su proyecto a este visionario, su hijo Carlos Eduardo Pinzón (1874-1925), quien en la década de 1920 alcanzará a exportar cerca del 35% del café colombiano, tras abrir el mercado de los Estados Unidos, por lo que The New York Times lo bautiza El Rey del Café. Para entonces el “grano de oro” representaba el 16 % del PIB de la nación y su principal exportador era la Casa Comercial Pedro A. López, también propietaria del entonces Banco López cuya quiebra ocurrida en 1923 da origen al actual Banco de La República, con el cual se moderniza e institucionaliza el sistema financiero para tan importante período de la economía del país.
Ahora, habiéndose constituido el café en el motor del desarrollo nacional, dicho empresario antioqueño pudo apoyar el Cable Aéreo Manizales-Mariquita, obra construida por los ingleses entre 1912 y 1922, con 9 estaciones a lo largo de 72,6 km, un medio con la longitud necesaria para cruzar la Cordillera Central y encontrar en el puerto de Honda la salida al Caribe, transitando el Magdalena; también hace lo propio este emérito comerciante promoviendo el Ferrocarril de Caldas como apéndice del Ferrocarril del Pacífico, el que por decisión del Congreso de la República se construye entre 1923 y 1927, con una ferrovía de una yarda a lo largo de 117 km para unir a Cartago con Manizales, asegurándole a la región la salida al Mar de Balboa por el Puerto de Buenaventura. En este punto resulta importante decir que, inaugurado el Canal de Panamá en 1914, Buenaventura que respondía por el 8% de las exportaciones del país, pasa a mover el 32%.
Igualmente que gracias al café se da la explosión de la navegación por el Magdalena, cuando el Ferrocarril de Antioquia, construido entre 1875-1914 llega a Puerto Berrío, y bajan los de la Sabana alcanzando los puertos de Girardot en 1909 y de La Dorada en 1921. Para la salida del café, los vapores navegaron el Magdalena hasta el incómodo puerto Arranca-plumas, en la quebrada Yeguas frente a Pescaderías, lugar vecino a Honda, tras salvar con dificultad la Curva Conejo donde florecerá, por las dificultades de este meandro, La Dorada. Hacia 1904, The Railway Company extendió hasta Yeguas el ferrocarril que venía de Girardot llevándolo aguas abajo de Honda, población ubicada cerca del salto donde el río Gualí cae al Magdalena.
La importancia del “grano de oro” será fundamental, primero para encontrar la viabilidad del Departamento de Caldas que se crea en 1905 al haberse constituido Manizales en un próspero poblado de 25 mil habitantes, cuando Medellín llegaba a 60 mil, además por lo que se apreciará en la década de 1920 cuando el meridiano económico de Colombia pasará por esta ciudad como fuente de divisas para la industrialización del país, condición que le permitió reconstruirse luego de los devastadores incendios de 1922, 1925 y 1926, que arrasan cerca de 1/3 del pujante poblado. Al fin de cuentas, la industrialización de Colombia y su primera apertura cultural y económica, no se dieron ni con la quina, ni con el tabaco, ni con el caucho, sino con el café, recurso con el cual también pudo seguir avanzando el país a pesar de la crisis de la economía global de 1929.

Comités de Cafeteros para el desarrollo y caturra para la crisis

Aunque el antiguo Caldas apenas surge en 1905 tras la reforma territorial de Rafael Uribe Uribe (1859-1914), en cuestión de nada se pasa de una economía de subsistencia y de grandes empresas de arriería que le apuntan al mercado nacional, a otra de acumulación, con ferrocarriles y cables aéreos que buscan los puertos marítimos. De ahí que los modelos de urbanización que se advierten en una trama urbana más orgánica y el bahareque de la zona Cafetera enriquecido en formas y nuevos materiales, hayan evolucionado como consecuencia de la apertura cultural y comercial; allí, la nueva sociedad presume un abolengo y tradición que no posee en virtud de su breve historia, y el café como cultivo de pequeña superficie asegura la estructura minifundista de la tenencia de la tierra, lo que a su vez incide en la conformación de unas comunidades donde el liderazgo abunda y el ingreso se distribuye, y en un modelo de ocupación soportado en multitud de pequeños poblados vecinos entre sí, lo que tendrá validez hasta la década de 1970.

4 paisaje cultural cafetero - luis guillermo vallejo
Los caminos del café en Manizales. Luis Guillermo Vallejo
 
Pero en 1927 se funda en Colombia la Federación Nacional de Cafeteros, institución que tiene hoy una cobertura de medio millón de familias en los 356 municipios productores de 15 departamentos de Colombia. El sistema que garantiza un precio de sustentación financiado por un fondo nacional que se nutre de la contribución de los cafeteros, se soporta en una organización representativa, compuesta por productores elegidos por los mismos cafeteros para los Comités Municipales y Departamentales, como instituciones que en últimas han logrado irradiar los beneficios de la caficultura al campo, aportando y cofinanciando para el medio rural la construcción de caminos, acueductos, puestos de salud, redes eléctricas y escuelas rurales. Entre tanto, tras la crisis del año 29 el nuevo modelo de desarrollo y la banca internacional, desestiman los ferrocarriles y cables para empezar a promover el sistema carretero y con él fortalecer la Demanda agregada, por lo que la Colombia andina, y en especial la región, entra a la era de la Chiva y el Yipao. Para entonces la economía y la vida de las comunidades de los pequeños pueblos y caseríos de las veredas de nuestra región, resultan pujantes, por lo menos hasta 1970.
Pero si en efecto, la zona cafetalera de Colombia por excelencia es la del área de influencia de las capitales de Caldas, Risaralda y Quindío, gracias al impacto inicial del Ferrocarril de Caldas y luego por el aporte integral de la organización de los productores cafeteros, tal como ocurrió en el caso de Medellín como consecuencia del Ferrocarril de Antioquia y su naciente industria, a mediados del siglo XX cuando Manizales ha celebrado su Centenario, la población de toda la región del Gran Caldas se ha polarizado por la vertiente occidental de la Cordillera Central, estableciéndose sobre el eje Manizales- Pereira- Armenia, donde ascendía a 421 mil habitantes, distribuidos en 21 poblaciones. Esto, mientras en la vertiente occidental del Magdalena donde está La Dorada, llegaba a 58 mil, y por la vertiente occidental del Cauca, donde están Marmato, Anserma y Riosucio, en el más mestizo de este territorio, sumaba 141 mil habitantes. Este hecho aunado a las consecuencias de un centralismo que desde la crisis de 1929 terminaba clonándose en las provincias, facilitará la escisión del Gran Caldas, al crearse los departamentos de Risaralda y Quindío en 1966, en el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1908-1994).
Pero si antes de la segregación del Gran Caldas el conjunto de poblados importantes y vigorosos que se distribuían a lo largo de la geografía de la ecorregión, gozó por varias décadas de los beneficios de una caficultura organizada y del alto efecto de la redistribución del ingreso, después de la segregación llega el caturra con los efectos de una revolución verde cuyos paquetes tecnológicos y financieros no pudieron ser asimilados por los campesinos, como propietarios de la próspera región: la consecuencia, sus tierras pasaron a manos de comerciantes y profesionales, entre tanto aquéllos migraron a la ciudad para no encontrar en ella el empleo y las oportunidades soñadas, justo en momentos en los cuales la reconversión tecnológica presentaba mayores exigencias y empezaba a modificar la estructura del empleo. Así es que la fisonomía de las capitales cafeteras cambia dramáticamente y su economía empieza un proceso acelerado de tercerización, en este período en que se da el ocaso de la sociedad industrial. En la medida en que se ha venido conurbando el territorio vecino a las capitales cafeteras, la racionalidad agropecuaria en la tenencia de la tierra, ha cambiado por otra relacionada con los potenciales usos del suelo urbano.
Aquí vale la pena señalar que en materia de infraestructura, la región presenta diferencias y asimetrías profundas: de un lado, las áreas urbanas de las capitales y municipios cercanos a estas, donde se concentra la infraestructura y el ingreso; y las zonas rurales lejanas a las capitales conurbadas, menos equipadas y en las cuales cambian las condiciones relativas según se trate de zonas cafeteras donde el transporte rural ha cumplido una función esencial como catalizadora de la reducción de la pobreza, dada la alta densidad de su red vial, o de las cuencas altas donde la baja densidad poblacional y la precaria conectividad del territorio afecta poblados rurales aislados, como Marulanda (Caldas) y Pueblo Rico (Risaralda). De esta particular circunstancia, el Quindío ha podido sacar ventaja al tener integrado su territorio, lo que no Caldas ni Risaralda, donde la Transversal de Caldas que integra el 40% del territorio y la Vía al Pacífico por Apía en Risaralda, en cada caso, podrán atenuar esta deficiencia, máxime ahora cuando se hacen grandes inversiones en sendos proyectos, por parte del gobierno departamental en el primer caso y de la nación en el segundo. Además en Caldas, La Dorada actúa como un escenario urbano cuyo promisorio futuro dependerá de la suerte de la recuperación y navegación del río Magdalena y de su conurbación con Honda, y con la segunda, de la implementación de un sistema multimodal de transporte como detonante del desarrollo del Magdalena Medio y la Nación, donde el puerto fluvial como infraestructura estratégica, apenas es un elemento facilitador de los procesos globales del desarrollo, impactado por dicho proyecto.

De la segregación a la integración

Hoy las tres ciudades capitales del Eje Cafetero que apenas suman 1.134.536 habitantes, campeonas del desempleo a pesar de su posición geoestratégica inexplotada, asociada a una ubicación de privilegio en el denominado “Triángulo de Oro de Colombia”, población que se distribuye en 388.525 habitantes para la capital caldense como la más septentrional de todas, en 457.103 para la del Risaralda como el pujante núcleo articulador del conjunto urbano, y en 288.908 para la del Quindío como la ciudad que ocupa la posición más meridional, conforman entre sí una ciudad región donde se comparten sueños y frustraciones. Unas y otras, aunque agravadas por el clientelismo e impulsadas por las ideas liberales desde las bases cafeteras, también son consecuencia de un conjunto de contradicciones surgidas antes, durante y después de la segregación del “Gran Caldas”, ya que los factores que explican este hecho de 1966, continuarán gravitando por los años siguientes, mientras se va construyendo una nueva identidad cultural en cada departamento, como elemento que facilite el aprovechamiento de los indiscutibles efectos positivos de una descentralización ya consagrada en la nueva constitución política de Colombia, la que logró darle una vida administrativa a los municipios de una Nación que había acentuado la inequidad del desarrollo con su viejo modelo centralista, medida que para surtir efectos deberá acompañarse de una descentralización del presupuesto general de la Nación.

5 - catedrales de las  capitales cafeteras
Templos mayores de Manizales, Armenia y Pereira. C de H de Manizales.
 
En la última generación -25 años-, la población de las tres capitales del Eje Cafetero ha crecido así: 41% en Manizales, 96% en Pereira y 60% en Armenia, crecimiento que pone en evidencia la asimetría en los niveles de conectividad interna y externa de los tres núcleos urbanos, cifras que muestran, primero, cómo evidentemente gravita la ventaja de Pereira como centro de la conurbación, y en segundo lugar las ventajas de la vía terrestre Bogotá-Buenaventura por Armenia. A modo de referente, en el mismo período, de 1985 a 2010 Medellín crece un 86%. Es que definitivamente la soledad de Medellín ha dejado en condición desfavorable a Manizales, sobre todo a partir de la apertura económica que se implementa en Colombia desde la reforma del año 1991. Ahora, con las autopistas de la Montaña, la integración del Eje cafetero y Medellín conurbará el conjunto y por lo tanto beneficiará a Manizales, ciudad que podría gozar de mayores beneficios si se da la conexión del sistema férreo, con el tren entre La Dorada e Irra para articular el sistema de carga de la Región Andina a la hidrovía del Magdalena y a los dos mares de Colombia.
Hoy, los nuevos desarrollos urbanos aún por implementarse en los planes de ordenamiento territorial del país, deben propender por la integración hacia adentro y hacia afuera de los núcleos urbanos. Esto es, las ciudades deben conformar sus áreas metropolitanas, articulando funciones que armonicen con las mejores competencias de los municipios periféricos. Igualmente las ciudades intermedias, una vez se conurben, deben integrarse para formar un clúster, con base en tres elementos: que las economías entre los centros urbanos en lugar de competir se complementen, que las distancias entre dichos centros se reduzca a menos de tres horas, y que los centros que interactúen tengan el mismo nivel de relevancia.
Y en la dimensión local, es evidente que Pereira ha logrado una conformación de un área metropolitana, lo que no ha podido lograr Manizales, ni Armenia que no ha sorteado con acierto las discrepancias con Calarcá. A pesar de todo, más por razones del destino, de la intuición y de la natural vocación, las tres capitales del Eje Cafetero han encontrado una forma de complementar sus economías para no palidecer más tarde bajo los efectos metropolitanos de Cali y Medellín, orientando la de Manizales hacia el sector industrial y académico, la de Pereira hacia el comercio, y la de Armenia al turismo. Para Pereira, la consolidación de un Clúster comercial y la metropolización del transporte urbano extendido hacia Manizales y Armenia, al igual que la conectividad férrea en La Virginia donde se consolidaría una plataforma logística sobre un nodo que detonaría con el tren entre La Dorada y Buenaventura, parecen ser estrategias promisorias.
Pero el reto de Manizales debe empezar por ordenar y reconvertir su industria, orientándola a tres líneas específicas sobre las cuales todavía no existe una conciencia empresarial: uno, a industrias de alto valor agregado que hagan uso del transporte aéreo en un aeropuerto que supere las limitaciones regionales, tal cual lo propone Aerocafé extendiendo su pista a 3600 m para extender su mercado hasta 5000 millas; dos, a industrias que satisfagan el mercado nacional, renglón para el cual fueron concebidas cuando imperaba el modelo de sustitución de importaciones; y tres, a industrias químicas de base minera que deben ubicarse del lado de la materia prima y no del consumidor, las cuales pueden hacer uso de una vía que busque los mares como la que se propone con la hidrovía del Magdalena y con el Ferrocarril de Occidente saliendo a Urabá y Buenaventura. Aún más, la propuesta de fortalecer las capitales como ciudad regíon con vocación Universitaria y Eje del Conocimiento, además de desarrollar el sector servicios y la economía verde (biotecnología, ecoturismo…), hace viable este desafío, siempre y cuando la academia se contraiga para cualificarse en áreas estratégicas, transformándose en universidades de conocimiento.
A su vez Armenia, ya ha logrado articular las fortalezas de la valiosa oferta ambiental del Quindío, dotándolo de una valiosa infraestructura de parques temáticos para constituirse en el segundo destino turístico de Colombia, y luego diversificar su economía aprovechando los beneficios de su condición de bisagra entre las cuencas del Cauca y Magdalena, y como nodo que enlaza la economía de Bogotá con la del Pacífico. Pereira a su vez, con el peso que adquiere al articular las economías de Manizales y Armenia, podrá sacar notoria ventaja al convertirse en el centro de una nueva conurbación entre Cali y Medellín, dado que las Autopistas de la Montaña y las dobles calzadas del Valle del Cauca facilitarán los hechos metropolitanos de esa gran ciudad-región, la que podrá ser vista como la conurbación más importante del Pacífico Latinoamericano cuando el desarrollo portuario de Colombia sea otro.
Y para cerrar, una mención a tres proyectos estructurantes que han quedado en este aparte: uno, el Ferrocarril Cafetero, un tren de montaña entre La Dorada y el Km 41 que integre la Región Andina para estructurar el sistema de transporte de carga de Colombia; dos el Aeropuerto del Café con pista de 3600 m para lograr impactar la región y hacer viable el Paisaje Cultural Cafetero, dado que Matecaña siempre estará limitado a aviones de mediano alcance; y tres, un puerto profundo en el Pacífico concebido en el marco del eje interoceánico Urabá-Cupica. El primero supone construir el nuevo Túnel Cumanday perforado en las granodioritas estables vecinas a Cerro Bravo, para que al articular esa vía férrea al Tren de Occidente, se pueda movilizar a menor costo un contenedor entre Bogotá y Buenaventura, y se facilite la salida del carbón andino al Pacífico colombiano. El segundo, como medio aéreo fundamental para resolver la condición mediterránea del Eje Cafetero, llegando a bajo costo a Norte América, Europa y el Cono Sur; y tercero la construcción de un canal interoceánico en el Chocó biogeográfico como corredor logístico en la interface de los dos océanos de la economía planetaria. Esto, siempre y cuando planifiquemos y gestionemos estos proyectos, no viéndolos como simples inversiones en infraestructura, sino como verdaderos catalizadores del desarrollo nacional, y particularmente como expresión de la gran conurbación que ya se advierte en el occidente colombiano entre Cali y Medellín, con el Eje Cafetero como su elemento urbano integrador, articulado también al Magdalena Centro con su hidrovía.

Retos y enfoques para la agenda

Es evidente que la sociedad de hoy reclama un Estado que debe implementar políticas sectoriales, culturales y educativas en el nivel local, atender con urgencia los desafíos ambientales y de pobreza e inequidad, y de paso erradicar la corrupción y adecuar de forma coherente el ordenamiento territorial de conformidad con la oferta cultural y natural de las regiones, y en atención a su problemática social y ambiental.

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Mapa de Manizales en 1970. Planoteca UN
 
Pero sabemos que estos no son los tiempos de la sociedad industrial, del Estado solidario que expande sus beneficios gracias a los postulados Keynesianos, ni de unas fuerzas productivas soportadas en procesos intensivos en mano de obra. Ahora son los tiempos de la sociedad del conocimiento en la cual la estructura del empleo ha cambiado, así esta nueva sociedad sea más competitiva y se encuentre espacial y socialmente fragmentada. Pero en el caso de Colombia, cada vez más transmutada por la tecnología y donde el conocimiento ya alcanza el mayor protagonismo entre los factores de producción, ha quedado al servicio del mercado y por lo tanto de espaldas a las grandes necesidades de una Nación, donde la pobreza y la fragmentación social imponen otras prioridades. Luego, el nuevo empleo que ya no se basa en destrezas manuales y fuerza muscular, sino en el desarrollo de competencias intelectuales para articularlo a procesos intensivos en tecnología, deberá soportarse en la educación, implementando otro modelo educativo que desarrollo el talento humano, la creatividad y la inteligencia social y emocional, como factores requeridos para el emprendimiento y la innovación.
Ahora, si partimos de la premisa de que el enfoque holístico, prospectivo y democrático de la planeación y del ordenamiento del territorio, no es suficiente para lograr el desarrollo entendido como crecimiento sostenido con irrigación de los beneficios del progreso, es porque desconocemos que mientras no se priorice la acción del Estado en la formación del capital social, frente al crecimiento económico, y mientras no se equilibre la inversión en infraestructura social con la inversión destinada al impulso de las fuerzas productivas, no se estará situando a las personas en el centro del desarrollo.
Y admitiendo que el desarrollo humano consiste en un proceso educativo, entonces para cerrar la brecha de productividad entre los medios rurales y urbanos, lo que incluye la brecha existente entre productores rurales y empresarios agroindustriales, urge emprender un desarrollo educativo y cultural que haga factible una reconversión del sector agropecuario, orientada hacia modelos de producción limpia, donde saberes, conocimientos, aprendizajes y experiencias se integren a un desarrollo social y cultural de una región que no resulta ser tan homogénea como se ha pensado, al definirla como cafetera: esto es, se propone re-significar y re-elaborar el conjunto de símbolos y valores del patrimonio que da soporte a la identidad de un territorio biodiverso, mestizo y multicultural, dado que: en la Alta Cordillera de nuestra ecorregión los símbolos de la identidad se relacionan con el pasillo, el páramo, el bahareque de tabla, el sombrero aguadeño y la ruana de Marulanda; en el Magdalena Centro, con la navegación por el Magdalena, la Expedición Botánica, el bunde y la guabina, el rancho de hamacas y la subienda de nicuros, bagres y bocachicos; en Marmato, Supía y Riosucio, con la cultura indígena de las comunidades Embera y Umbra, y con la minería del oro y el carbón, nutrida del significativo aporte de las comunidades afrodescendientes, y con los currulaos en esta tierra de artesanías, panela y café. Existe más novela y poesía en el oro que en el café.
Y en el caso específico de Manizales, para mitigar el impacto que pueden tener los desaciertos y controversias de hoy sobre la confianza de la sociedad civil, respecto a las potencialidades de la ciudad y su región, miremos la capital como una urbe que gracias a su potencial cultural y natural, tiene la capacidad de emerger de sus desgracias y derrotas, haciendo uso del civismo de la gente, tal cual lo registra su historia con incendios, terremotos, erupciones volcánicas y otras acciones mucho más devastadoras, consecuencia de la despiadada acción humana sobre los bienes comunes o públicos. Al fin de cuentas, la civilidad es el valor supremo de la cultura urbana.

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Manizales, 25 de noviembre de 2010.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia y Miembro de la SMP de Manizales. http://galeon.com/gonzaloduquee