viernes, 22 de julio de 2011

GDE: U.N.– Books, Books section, Articles and others Documents

Libros, Capítulos de Libro y otros / Gonzalo Duque-Escobar *
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Por: Gonzalo Duque Escobar*

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Books


Agricultura sostenible: reconversión productiva en la cuenca del río San Francisc
o. Aguirre D. Carlos Mario, Ortiz O. Doralice, Duque E. Gonzalo. (2014). Corporación Aldea Global. ISBN 978-958-57223-4-7.

Cien años de civilidad en la construcción de territorio. Libro Centenario SMP Manizales (1912-2012). Albeiro Valencia Llano; José Clareth Bonilla Cadavid; Ómar Franco Gutiérrez; José Fernando Echeverri Echeverri; Claudia Torres Arango y Gonzalo Duque Escobar. © Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Primera edición: Junio de 2012. ISBN 978-958-57465-0-3.

CTS, Economía y Territorio. Duque Escobar, Gonzalo (2018). Universidad Nacional de Colombia, Manizales.

Elementos para la construcción de una visión estructurada del desarrollo de Caldas.  . Duque Escobar, Gonzalo (2014) U.N. – SMP Manizales. Manizales.

Fundamentos de economía y transportes. Book. Duque Escobar, Gonzalo (2006) Universidad Nacional de Colombia.

Geomecánica.  Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2016) Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales. Manizales, Colombia.

Geotecnia para el trópico andino. Escobar Potes, Carlos Enrique and Duque Escobar, Gonzalo (2016) Book. U.N. de Colombia, Sede Manizales, Colombia.

Guía astronómica. Duque Escobar, Gonzalo (2020) Universidad Nacional de Colombia.

Introducción a la teoría económica. Duque Escobar, Gonzalo (2019) Museo Interactivo Samoga, Manizales.

La logística del transporte: un elemento estratégico en el desarrollo agroindustrial. Sarache Castro, William Ariel and Cardona Alzate, Carlos Ariel and Giraldo García, Jaime Alberto and Duque Escobar, Gonzalo and Orrego Alzate, Carlos Eduardo and Tamayo Arias, Johnny Alexander and Builes Ocampo, Sabina and Cardona Jaramillo, Adriana and Granados Ortiz, María Luisa (2007). Universidad Nacional de Colombia – Sede Manizales, Manizales, Caldas, Colombia.

Laudato sí: El Cuidado de la Casa Común: Memorias. Luis Guillermo Restrepo Jaramillo · Emilio Chuvieco · Paola Andrea Calderón Cuartas · Monseñor Gonzalo Restrepo Restrepo · Rafael Fayos Febrer · Andrés Salazar Arango · Gunter Pauli · Antonio Elio Brailovsky · Gonzalo Duque Escobar (2020). Universidad Católica de Manizales.

Legalidad y sostenibilidad de la guadua en la ecorregión cafeteraDuque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Ruben Darío and Ortiz Ortiz, Doralice (2014) Carder- Corporación Aldea Global, CARs Socias del Proyecto

Manual de geología para ingenieros. Duque Escobar, Gonzalo (2020) Universidad Nacional de Colombia, Manizales.

Mecánica de los suelos. Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique (2002) Universidad Nacional De Colombia.

Procesos de Control y Vigilancia Forestal en la Región Pacífica y parte de la Región Andina de Colombia. Duque Escobar, Gonzalo and Moreno Orjuela, Rubén Darío and Ortiz Ortiz, Doralice and Vela Murillo, Norma Patricia and Orozco Muños, José Miguel (2014) Carder- Corporación Aldea Global, CARs Socias del Proyecto.

Sistematización de Experiencias y Estrategias de los Planes de Acción Inmediatos PAI de la cuenca del río Guarinó y la Charca de Guarinocito.  Vela Murillo, Norma Patricia and Duque Escobar, Gonzalo and Ortiz Ortiz, Doralice (2012) Editorial Blanecolor Ltda. Manizales, Colombia.

UMBRA: la Ecorregión Cafetera en los Mundos de Samoga. Duque-Escobar, Gonzalo (2015). Museo Interactivo Samoga. Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.

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Gonzalo Duque-Escobar: Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía, y con autoría y coautoría de 20 textos y más de quinientos videos y de mil documentos publicados en repositorios de la U.N. de Colombia y páginas propias, o en físico. Socio de la SMP de Manizales y Miembro Honorario de la SCIA adscrita a la Sociedad Colombiana de Ingenieros SCI.
Web: https://sites.google.com/unal.edu.co/godues1   
E-Mail: gduquees@unal.edu.co 
Fuentes:  Documentos de GDE, en el Repositorio de la UN de Colombia y en Alejandría-D, del blog Godues y otros (Calameo e Issuu). Manizales, Abril de 2022.

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martes, 5 de julio de 2011

Análisis de la propuesta gubernamental

El Espectador / Por: Eduardo Sarmiento / 3 de julio de 2011



El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, anunció la presentación de una nueva reforma tributaria en la próxima legislatura del Congreso.

En honor al compromiso de la campaña, el ministro especifica que el expediente no se orientara a elevar los recaudos, sino a propiciar los negocios, la competitividad y el empleo. El anuncio fue secundado por el FMI, pero fue más lejos al señalar que la economía colombiana necesita más impuestos para elevar los ingresos y, por la vía de la regla fiscal, reducir el cuantioso déficit fiscal de la nación. Estamos ante una compleja cirugía en la cual los médicos no saben cuáles son los propósitos ni las mejores opciones para conseguirlos.

¿Qué quiere decir la propuesta del Gobierno en términos concretos? Simplemente que se bajarán las tarifas para las empresas y el capital para hacer más rentables los negocios, elevar la competitividad y compensarán con mayores gravámenes al trabajo y al IVA que incide sobre toda la población. Asimismo, está diciendo que desmontará los parafiscales o los moderará y los compensará con una ampliación del IVA, como se ha sugerido en círculos influyentes. En ambos casos estamos ante la baja de la carga tributaria para las empresas y el capital, así como en una ampliación de la base tributaria que recaerá en el trabajo y las grandes mayorías.

Nada de esto es nuevo. Las reformas tributarias adoptadas en los últimos 20 años se han orientado por la misma filosofía de aumentar la eficacia económica a expensas de la equidad y han tenido gran responsabilidad en el retroceso social. En este período los ingresos del trabajo bajaron con respecto al PIB, las ganancias empresariales se dispararon, la mayor parte de la fuerza de trabajo se mantuvo en el desempleo y la informalidad, y la distribución del ingreso se colocó entre las más desiguales del planeta.

En realidad, la propuesta oficial se encuentra en el lugar equivocado. Es el típico instrumento que carece de las condiciones para lograr los objetivos que se propone. Luego de la revaluación de los últimos siete años y de los fracasos reiterados para evitarla, la política tributaria no es el medio para elevar la competitividad externa. La solución es cambiaria.

Lo mismo se puede decir de los parafiscales. Su desmonte o debilitamiento no es el camino adecuado para propiciar el empleo. Luego de que el salario se ha venido ajustando por debajo de la productividad y los ingresos del trabajo han caído en forma significativa con respecto a los del capital, la solución al desempleo es de demanda y composición productiva.

La falla de la iniciativa oficial está en el intento de subsanar los problemas estructurales que vienen de atrás con exenciones puntuales y reparcheo tributario. Lo que se plantea es cambiar el modelo económico actuando sobre las causas de la revaluación y el desempleo y la informalidad. Se requiere un manejo macroeconómico que disminuya la obsesión por la inflación y el control monetario, baje la tasa de interés e intervenga en forma abierta y anunciada en el mercado para elevar el tipo de cambio. Adicionalmente, es necesario modificar el predominio de la minería, que es el sector que genera menos empleo y de los servicios cuya ocupación esta representada principalmente en la informalidad. El liderazgo debe trasladarse a la industria y la agricultura, que son los sectores con las mayores posibilidades de expansión, generación de empleo bien remunerado y aprovechamiento del avance tecnológico.

En fin, la reforma tributaria en los términos esbozados por el Gobierno es como las complejas cirugías que se recetan sin propósitos definidos y en el proceso encuentran que existen otros procedimientos mejores para curar al paciente.


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-- Fuente: legistributaria1990.blogspot.com

miércoles, 15 de junio de 2011

Votos y gasto social

El Espectador/ Por: Armando Montenegro/ 12-06-2011.



EL ÚNICO OBJETIVO DEL GASTO PÚblico social debería ser la solución de los problemas de pobreza y miseria.

Su ejecución debería estar completamente desligada de cálculos y manipulaciones electorales. Debería llegar, por igual, sin condiciones, a los amigos o a los contradictores de los gobernantes.

En las democracias que permiten la reelección presidencial se mantiene la duda de que el gasto social se puede dirigir a comprar votos para tratar de mantener a los gobernantes en el poder. Cuando esto sucede, se degrada la democracia: se atenta contra la igualdad y el juego limpio.

Con esa hipótesis en mente, el destacado economista de la Universidad de los Andes Oskar Nupia analizó el impacto electoral del programa Familias en Acción (FA), un esquema de transferencias en dinero creado en el gobierno de Andrés Pastrana como una medida temporal para hacerle frente a la gran recesión del final del siglo pasado. Este programa se amplió en forma considerable en los dos gobiernos de Álvaro Uribe (ver documentos CEDE, 14, Anti-Poverty Programs and Presidential Election Outcomes: Familias en Acción in Colombia).

Las primeras evaluaciones de los impactos sociales de FA arrojaron resultados bastante positivos en las zonas rurales. En cambio, en las áreas urbanas, después de la enorme expansión del programa en la segunda mitad de la década pasada, parecen haber sido escasos o nulos.

Por el contrario, en materia electoral, Nupia encontró que el mayor gasto en Familias en Acción sí pudo haber tenido un efecto considerable sobre la votación de la coalición uribista en las campañas presidenciales de 2006 y 2010. Sus modelos sugieren que un gasto del orden de US$730 millones en FA pudo haber elevado la votación por esa coalición en cerca de un 10%.

Lo más interesante es que el autor también halló que en aquellos municipios donde, en principio, el uribismo no era mayoritario, también el gasto en FA pudo haber tenido el efecto de aumentar los votos a su favor. Nupia interpreta este resultado como una evidencia de que la gente está dispuesta a cambiar su orientación ideológica a cambio de una transferencia monetaria.

Estos hallazgos confirman la visión de numerosos observadores en el sentido de que FA —al igual que otros programas dirigidos directamente desde la Presidencia de la República— pudo haber sido manejado y ampliado con una lógica electoral, con miras a favorecer el propósito de facilitar las sucesivas reelecciones del presidente.

Los resultados de esta investigación, de utilidad para los interesados en la limpieza de la democracia colombiana, deberían servir para motivar reformas encaminadas a separar los programas sociales, especialmente aquellos que entregan auxilios monetarios, de los asuntos electorales. En una situación normal, los apoyos del Estado deberían transferirse incondicionalmente a la gente sólo de acuerdo con sus necesidades objetivas, en cumplimiento de las obligaciones sociales del Estado, y no como un acto de generosidad del gobernante que espera, a cambio, como un trueque, el voto de los beneficiarios.

Lo sucedido con Familias en Acción muestra también cómo el Congreso de la República, los organismos de control, y, mucho menos, los partidos de oposición, no tienen injerencia alguna, ni monitoreo y control de los multimillonarios programas que maneja directamente la Presidencia de la República.


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martes, 17 de mayo de 2011

En el manejo de la emergencia Ola invernal y fallas de planeación



El Espectador/ Opinión Por: Eduardo Sarmiento/ 1 Mayo 2011 - 1:00 am

Estamos ante un espectáculo lamentable de subdesarrollo. El país ha regresado a la mitad del siglo XX en que carecía de control sobre las aguas y las comunicaciones.

Curiosamente, el Ideam acertó en esta oportunidad. El instituto anticipó la ola invernal del año pasado, aunque fue impreciso en su dimensión, y fue muy explícito en señalar su repetición en el presente año. Sin embargo, las predicciones no estuvieron acompañadas de análisis de escenarios que permitieran adoptar las prevenciones adecuadas y aminorar los daños. La falla estuvo en las oficinas de planeación y análisis que han debido elaborar diversos planes para enfrentar un fenómeno de graves consecuencias.

Muchos de los males se hubieran podido evitar con los más elementales conceptos de ingeniería y sentido común: conservar los humedales y construir las urbanizaciones en áreas donde escurra el agua; mantener los diques y jarillones en buen estado; dragar los ríos y lagunas; regular las represas para que los desagües se hagan en los momentos de menor precipitación.

El principal obstáculo es la ética. El país está pagando el error teórico de los gobiernos neoliberales de entregar la administración y la construcción de bienes públicos al lucro individual. Como aparece en las descripciones teóricas más elementales, los esfuerzos individuales se orientan a apropiarse de los beneficios y trasladarles los costos a los demás. Adicionalmente, se montó una normatividad permisiva que ha propiciado organizaciones piramidales y alianzas con los burócratas para apropiarse de los recursos públicos.

El resultado ha sido el atraso vial y la acumulación de carreteras en obra, que en épocas invernales adquieren dimensiones críticas en la forma de derrumbes y aislamientos regionales, acentuando el proceso destructivo.

Si esto sucedió en proyectos viales que son totalmente visibles, que otra cosa se podía esperar de las obras de prevención hidráulica, cuya efectividad se verifica después de varios lustros en situaciones extremas. La respuesta está a la vista. Simplemente, cuantiosas sumas destinadas a las obras de conservación de jarillones y dragados no se realizaron. De acuerdo con la denuncia del presidente de Colombia Humanitaria, de las 753 obras aprobadas para mitigar los daños de los aguaceros, sólo 4 están en ejecución.

En general, se observa una gran falta de pericia en los altos funcionarios para enfrentar las emergencias. Las acciones se orientan más a las promesas de restauración y la retórica, que a soluciones concretas, como la coordinación de las corporaciones regionales, los ministerios, las gobernaciones y alcaldías.

Por lo demás, predomina la creencia de que los desastres de la naturaleza son fenómenos raros que se presentan con baja frecuencia. La tendencia es a menospreciar las anticipaciones científicas y a suponer que los fenómenos extraños, una vez suceden, no se vuelven a repetir. En la práctica, no existe la planeación de la prevención y, mucho menos, la conservación ambiental que eviten o aminoren el sufrimiento de los sectores menos favorecidos y las pérdidas humanas.

La experiencia reciente muestra que los fenómenos extremos, como las elevadas precipitaciones, los movimientos telúricos o las variaciones bursátiles y cambiarias, ocurren con probabilidades no muy distintas a los comportamientos regulares. Hoy en día se requiere más anticipación científica y planificación para controlar la naturaleza y las economías. Ojalá que las improvisaciones y la falta de visión que salieron a flote en la tragedia invernal, no se repliquen en otras áreas sensibles de la vida nacional.

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Imagen: www.lavozdelsandinismo.com