domingo, 5 de mayo de 2013

Centro Histórico de Manizales: lineamientos conceptuales de cara al POT (SMP)

 

catedral-manizales
Por: Marina Jiménez Buitrago, José Clareth Bonilla Cadavid, Gonzalo Duque-Escobar [i]
Presentación
El presente documento es un ejercicio colectivo desarrollado por los citados Socios de la SMP de Manizales, en el que se consignan algunos elementos de interés y referencias en torno a la temática asociada a la recuperación del centro histórico de Manizales, proyecto convocado por la Fundación Centro Histórico de Manizales, y escrito con el propósito de ofrecer elementos de juicio y algunas luces de importancia para el contexto del proceso, y en particular para la Mesa de Trabajo del POT, del mismo. No se incluye aquí el soporte normativo, asunto que le compete a la Secretaría de Planeación de Manizales, tema que fuera expuesto por la Arq. María Luz Velásquez como miembro de la Mesa de trabajo del POT, y a la cual asistimos los de esta comisión de la SMP.
Introito
La Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales SMP, como ONG cívica creada en 1912 para velar por los intereses comunes y el desarrollo sostenible de la ciudad de Manizales y vecina del centro histórico de la ciudad, destaca la importancia del propósito de este trabajo participativo que ha surgido desde la iniciativa de la Sociedad Civil, y reclama para el mismo la necesaria voluntad política para emprender una tarea fundamental, donde la problemática debe empezar por reconocer la falta de autoridad de los entes responsables de la planeación, el uso y el manejo del espacio urbano más significativo de Manizales.
Al mismo tiempo, la SMP desea resaltar que la problemática del centro histórico, un espacio urbano donde se reflejan los principales problemas socio-ambientales de los países latinoamericanos, de la sociedad contemporánea y en especial de Colombia, no sólo responde a viejos problemas del orden administrativo y político de la ciudad donde la falta de autoridad y el clientelismo hacen parte del diagnóstico, sino también a la falta de empoderamiento del centro histórico por parte de sus usuarios que somos todos los manizaleños de nacimiento o por adopción, y al precario compromiso de los actores sociales estratégicos de la ciudad.
Desarrollo temático
1- Las dinámicas urbanas
Los de hoy, no son los tiempos del intervencionismo y proteccionismo del período keynesiano que resuelve la recesión de 1929 apalancando la demanda, gracias al cual el desarrollo de Colombia soportado en una economía industrial anclada al modelo de sustitución de importaciones, encuentra opciones para localizarse en sus regiones mediterráneas, caso altiplano cundiboyacense y montañas antioqueñas. Tras la estanflación de los años setenta y la expansión de la informática, se terceriza la economía y surge un nuevo modelo económico a nivel global, que reclama la globalización de los mercados y la consecuente reforma de los Estados.
Dicho modelo económico de enfoque neoliberal y en favor de la oferta, propuesto desde la Escuela de Chicago, conduce a cambios estructurales como la reprimarización de la economía colombiana, la reconversión de nuestro modelo industrial y la reubicación de las oportunidades para los nuevos escenarios del desarrollo económico, en las costas: de ahí que, a partir de la nueva Constitución Política de 1991, mientras que en Manizales o en Pereira se cierran cerca de 20 industrias y empresas importantes en Barranquilla surgen más de 240.
Lo anterior resulta determinante, no sólo por las implicaciones en materia de empleo fáciles de advertir, sino y sobre todo por los cambios políticos que subyacen en la reforma del Estado, toda vez que el verdadero sentido de construir ciudad, no es más que el de convocar al ciudadano a la construcción social de su territorio y por lo tanto a tomar decisiones fundamentales sobre lo común y lo público.
En ese orden de ideas, la gestión urbana no solo debe ser el resultado de una gestión pública por sí misma, sino también el fruto de una gestión integral, descentralizada e incluyente, al interior de las ciudades y entre ellas, y participativa en cuanto exprese el interés del universo heterogéneo de los actores sociales, incluidos los pobres urbanos, razón por la cual este ejercicio de recuperación del centro histórico de Manizales, además de legitimar la participación de la sociedad civil organizada, la conmina a considerar objetivos no solo económicos y ambientales, sino también a encontrar soluciones sociales en temas fundamentales como las formas mínimas de convivencia y los derechos humanos.
Ahora, al examinar los nuevos enfoques del urbanismo del siglo XXI presentes en las directrices de la nueva Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial LOOT[ii], en la que se supera el tradicional enfoque “municipalista” e invita al planificador a fortalecer la dimensión territorial del ordenamiento a partir de la asociación de los municipios obligados a velar por la integridad de los ecosistemas y el fortalecimiento de la identidad cultural, habrá que partir del presupuesto de una ciudad en la que los procesos urbanos no se pueden reducir a la esfera de la “ciudad amurallada” del medioevo, y tampoco a la “de la urbe autosuficiente” limitada por un medio rural, cuando además de los procesos de rururbanización que se han consolidado en el Eje Cafetero, la supervivencia de las ciudades intermedias que hoy palidecen como consecuencia de su condición mediterránea y la competencia metropolitana, depende ahora de una conurbación cuya viabilidad política obliga al pluralismo, a la concertación y a la construcción de sinergias regionales.
2- Conflictos y retos urbanos
Nuestras ciudades son el escenario de los grandes conflictos socio-ambientales latinoamericanos y de las profundas desigualdades económicas que aquejan a la población colombiana.
En Colombia donde el conflicto armado expresa al unísono la inminente urgencia de una reforma agraria y la presencia de actores que desde el poder impiden su desarrollo, también se debe aceptar la imperiosa necesidad de una reforma urbana para resolver los problemas asociados a las crecientes desigualdades.
Al igual que el proceso de la Paz no es un asunto coyuntural que puede resolverse por la vía de las armas y la represión del Estado, dicha reforma urbana obliga a decisiones integrales que deben ir más allá de la aplicación efectiva de los instrumentos normativos y administrativos del suelo urbano y periurbano, el control de la especulación del suelo, la dotación de servicios públicos eficientes y la seguridad ciudadana, para llegar a objetivos más amplios así resulten de algún modo utópicos, como lo son la inequidad, la pobreza e informalidad, la participación y los derechos de los ciudadanos, el modelo socioambiental urbano, la propiedad y función social del suelo, y el desarrollo el territorio entendido como un sujeto y como una transformación social e histórica.
El actual modelo urbano de Manizales, donde la infraestructura se sigue concentrando en torno a los suelos propiedad de las clases más favorecidas que son una minoría, y donde los procesos de urbanización no sólo presionan el frágil medio ecosistémico sino que facilitan una escisión entre costos y beneficios resultado de explotar el suelo a favor de los urbanizadores, no solo acentúa la inequidad sino que también se constituye en un freno para el desarrollo de la ciudad y para el bienestar de los manizaleños.
Al respecto, es importante saber que siendo difícil enfrentar la inequidad, en cuanto a la reducción de la pobreza urbana, meta más simple de alcanzar, existen instrumentos puestos a prueba desde décadas atrás cuando se enfrentaron los graves impactos de la sociedad industrial de ayer. Las acciones a emprender en el centro histórico, antes que arrinconar a los pobres informales restándoles oportunidades y conduciéndolos a la violencia, deben partir del aprovechamiento y fomento de su enorme potencial empresarial y creativo. Por supuesto que todo esto debe abordarse hoy en el marco de una nueva sociedad: la del conocimiento, donde el modelo económico ha desmantelado las bases del Estado solidario y la
estructura del empleo ha cambiado.
Pero una mirada aproximada a los problemas de Manizales y a las políticas públicas que se deben abordar de cara a la sostenibilidad de la ciudad y con ella a la recuperación de su centro histórico, debe pasar por temáticas ambientales como la de evitar la proliferación de los guetos duales (de los ricos y de los pobres), y mitigar la vulnerabilidad a los desastres propios del trópico andino; cruzar por asuntos sociales como la fragmentación social y la drogadicción; transitar por la cuestión económica donde informalidad y desempleo son retos evidentes, y por considerar la dimensión político-institucional, afectada por la pérdida de la moral pública y la crisis de autoridad y liderazgo. Todo esto de conformidad con la teoría del desarrollo sostenible.
Ahora, dado que el problema a enfrentar es el deterioro del centro histórico y como tal el de una fracción de la zona comercial de una ciudad intermedia en proceso de conurbarsepara formar el área metropolitana de Manizales y la ciudad región del Eje Cafetero, los retos a enfrentar desde el POT además de los puntos ya relacionados, tienen que enfocarse en función de un ordenamiento urbano descentralizado que traspase fronteras y contemple acuerdos con pequeños poblados y ciudades. La agenda de los entes territoriales involucrados deberá contener temas estructurales y de largo plazo para decidir conjuntamente y con coherencia en materia de organización del territorio, suministro de servicios públicos y movilidad, sin caer en el error de concentrar el desarrollo urbano y dejar a la deriva cuestiones fundamentales como la complementariedad económica y asignación de competencias acordes con las ventajas comparativas del territorio compartido.
3 – El escenario y sus actores
Así como la tienda y el taller industrial intensivo en mano de obra, en su orden han cedido espacio a las grandes superficies de mercado y a las modernas factorías automatizadas, el centro histórico ha mutado: conforme los almacenes de marca y tradicionales centros mayoristas de antaño se trasladan a los cómodos centros comerciales y modernas meta-superficies especializadas de la periferia citadina, las ventas de baratijas, los mercados populares y las ventas callejeras estacionarias y ambulantes, se toman dicho escenario al que concurren ríos humanos en los que se mezclan, además de pobres y miserables que cosechan residuos de cada elemento de la textura urbana, legiones de desempleados y oferentes de servicios, empleados y usuarios de oficinas públicas, restaurantes, bares, cafeterías, pequeños negocios y centros bancarios o culturales, además de viajeros y turistas, y de consumidores de segundas y de artículos de consumo masivo, entre otros: el dónde, quién, cuándo y qué de los flujos humanos, no es más que la radiografía social de la ciudad.
Mientras las complejas funciones del espacio público, mínimas en los barrios de estrato alto bien dotados y fundamentales en los populares menos equipados para soportar el carácter solidario de la vida comunitaria, son la base de las demandas del centro histórico como referente del paisaje urbano y humano, las demandas y protestas de unos y la expresión de las aspiraciones y sueños de otros, son procesos que sólo encuentran máxima identidad y fuerza en el centro histórico siempre monumentalizado pero mal equipado para absorber la enorme y creciente carga de usuarios, lugar donde los excluidos, los pobres, los marginados y los inconformes, pueden crear las condiciones para ejercer el derecho individual y colectivo a la vida ciudadana, gracias a su equipamiento generoso en espacios poli-funcionales y simbólicos, y a las primeras vías urbanas que nacieron para el peatón, y no para el automóvil que en forma creciente las ha usurpado sin importar la gente.
Si las políticas públicas se restringen al control social, al ornato y equipamiento y a medidas estereotipadas, olvidando la promoción social, ambiental y económica, y sin concertar los objetivos mínimos para satisfacer las demandas de funcionalidad y dinámica urbana del centro de la ciudad como espacio fundamental para el comercio y para los rituales públicos, Manizales terminará cediéndole espacio a un efecto de fractal nocivo capaz de trasladar conflictos y contradicciones no resueltos del centro histórico como atractor urbano, a espacios donde se dan otras funciones de la ciudad: en el sector de El Cable como epicentro de la zona de servicios de Manizales, ya empiezan a observarse vectores de deterioro.
Cerrarle el paso al automóvil, priorizar el transporte público masivo y peatonalizar la 23 y la 19 con el fin de dignificar el trabajo humano, mediante un proceso participativo de autogestión del centro histórico acompañado desde el Estado, antes que ser opciones utópicas son fórmulas necesarias de la esencia de la recuperación del lugar, dinamizando para el efecto las actividades comerciales que le son propias en cuanto se obliga a acciones concertadas para ordenar las actividades ilegales que se han apropiado el espacio público, dotarlo de elementos sanitarios y de estancias que lo transformen en un paseo estético, funcional, higiénico y atractivo, siempre y cuando se gestionen los mecanismos para equiparlo y enriquecerlo generosamente de actividades culturales.
Para la SMP, cualquier decisión que se tome en pro de un bien tan preciado como lo es el centro histórico de nuestra ciudad, debe fundamentarse en la nueva Constitución Política de Colombia donde se define el Estado social de derecho[iii], concepto que realza la dimensión social de nuestra Carta.
Así el modelo neoliberal no contribuya a este objetivo al privilegiar al mercado sobre la sociedad y supeditar las políticas solidarias a los objetivos de la competitividad, la apropiación social del territorio obliga a una acción pedagógica popular, en la que se incorporen al imaginario de los actores los fundamentos de la Carta del 91, para fortalecer el carácter democrático y progresista de un proceso que debe blindarse de fuerzas reaccionarias, sectores retardatarios e intereses particulares.
Epílogo
No cabe ninguna duda de que el centro histórico es la mejor expresión del carácter manizaleño, pues se trata de la materialización de una herencia que nos han dejado los mayores, fruto de las más notables empresas cívicas de ayer: la de consolidar en 1903 una caficultura minifundista, donde la organización y el trabajo del campesino propietario de su tierra fue la base para la industrialización del país, o la de concebir en 1927 una catedral en concreto reforzado de 106 m de altura para un poblado de bahareque con 36 manzanas incendiadas, obra que se ejecuta entre 1928 y 1939 tras convocar a sus 50 mil habitantes.
Ahora, frente al reto no podemos ser inferiores; nuestra historia de vida ciudadana nos reclama para una acción noble, como lo es la defensa de nuestra ciudad, tarea que debe empezar por el rescate de su atractor urbano más fundamental: el centro histórico. Esto, porque las soluciones que se implementen en él, tendrán la capacidad de reproducirse en todo el continuo urbano de Manizales.
Fuentes
100 Años de civilidad en la construcción de territorio. A. Valencia et All (2012) Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales. Editorial Blanecolor S.A.S. Manizales, Colombia. ISBN 978-958-57465-0-3. http://godues.wordpress.com/2012/08/14
Centro histórico como atractor urbano. Duque Escobar, Gonzalo (2013) La Patria. Manizales, 2013-04-1. http://godues.wordpress.com/2013/04/01/
Décadas de oro de la centenaria SMP. Duque Escobar, Gonzalo (2012) La Patria. Manizales, 2012-06-25. http://unal.metabiblioteca.org/6805/
El carácter amable, pujante y laborioso del cafetero. Duque Escobar, Gonzalo (2012) http://unal.metabiblioteca.org/6731/
El quehacer de la Centenaria SMP de Manizales. Compilación (2012) Blog de la SMP de Manizales. http://smpmanizales.blogspot.es/1342499040/
La galería: enfoques y desenfoques.Gonzalo Duque Escobar (2012) SMP de Manizales. http://godues.wordpress.com/2012/09/30/
Los guetos urbanos o la ciudad amable. Duque Escobar, Gonzalo (2010) La Patria. http://unal.metabiblioteca.org/2064
Manizales: funciones urbanas y metropolitanas. Duque Escobar, Gonzalo (2012) La Patria. http://unal.metabiblioteca.org/5699/
Más Estado para una nueva sociedad.Duque Escobar, Gonzalo (2010) La Patria. http://unal.metabiblioteca.org/2180/
Movilidad y desarrollo en el eje urbano y periurbano de Manizales. Duque Escobar, Gonzalo (2006) Revista SCIA . pp. 1-6. http://unal.metabiblioteca.org/1667/
Participación de la sociedad civil en el ordenamiento territorial. Duque Escobar, Gonzalo and Torres Arango, Claudia (2009) In: Jornada Académica y Taller de la SMP de Manizales, 07 Noviembre de 2009, Manizales. http://unal.metabiblioteca.org/1671/
Perspectiva del civismo activo. Marina Jiménez Buitrago (1912) Revista Civismo Centenario de SMP de Manizales, Manizales. http://smpmanizales.blogspot.es/1341235980/
Plan de Acción Centenario SMP de Manizales: Un diálogo con el territorio. Duque Escobar, Gonzalo (2012). [Objeto de aprendizaje - Teaching Resource] http://unal.metabiblioteca.org/5801/
Procesos Urbanos Contemporáneos. Varios autores (1995) Editora: Ana Lucía Sánchez. Colección María Restrepo de Ángel. ISBN 958-95789-2-6.
Proyecto Concejal 20. Marina Jiménez Buitrago, José Clareth Bonilla C, Gonzalo Duque-Escobar y Germán Vallejo Obando. (2012) SMP Manizales, http://smpmanizales.blogspot.es/1335108120/
Seis diálogos con el territorio. Gonzalo Duque-Escobar (2012) Módulo para la Maestría en medio ambiente y desarrollo. U. N. de Colombia. http://godues.wordpress.com/2012/05/13/
Subregión Centro-sur & Ciudad-región. Duque Escobar, Gonzalo (2012) http://unal.metabiblioteca.org/7036/
Temas cívicos para agendas de desarrollo regional. Compilación (2012) Gonzalo Duque Escobar. http://godues.wordpress.com/2012/08/12/
Tras huellas del civismo activo. José Clareth Bonilla Cadavid (2012) SMP de Manizales. http://smpmanizales.blogspot.es/1354707644/
Un nuevo modelo urbano. Duque Escobar, Gonzalo (2012) La Patria. Manizales, 2112-12-10. http://unal.metabiblioteca.org/9042/
Una agenda pública para Manizales. Duque Escobar, Gonzalo (2011) La Patria. Manizales, 2010-02-28. http://unal.metabiblioteca.org/3249/
Manizales, 1-04-2013.
Imagen: Catedral de Manizales, obra iniciada el día 5 de febrero de 1928 y finalizada en 1939. Las 4 agujas menores se concluyen en 1936. Centro de Historia de Manizales.
PD: los autores dejamos constancia de gratitud con la Socia Claudia Torres Arango, por su generosa colaboración al ocuparse de la lectura y ajustes previos a la publicación de este trabajo.
Ref:Algunos lineamientos conceptuales sobre la problemática del Centro Histórico de Manizales, de cara al POT / Comisión para el Proyecto
Recuperaci
ón Centro Histórico de Manizales/ Mesa de trabajo POT/ Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales/ (Documento de trabajo Nº 1).

[i]Miembros de la SMP de Manizales: Marina Jiménez Buitrago, Abogada y Presidente de la SMP de Manizales; José Clareth Bonilla Cadavid, Lic en Biología y Química y Magister en Filosofía; y Gonzalo Duque-Escobar, Profesor U.N. de Colombia.
[ii] Ley 1454 de 2011.
[iii] La Constitución de 1886 sólo hablaba del Estado de Derecho.

Un bastidor, un perro y una corte (I)

El Espectador/ Opinión|4 Mayo 2013 - 11:00 pm

  William Ospina

Por: William Ospina

(Monólogo del rey Felipe IV sobre 'Las Meninas' de Velázquez)

No por capricho he tomado la decisión de hacer arrestar a Diego Rodríguez de Silva y Velázquez.
Es verdad que ha sido mi pintor de cabecera desde cuando ascendí al trono de España, y que se ha destacado entre todos como artífice supremo, fino dibujante, excelso retratista, gran constructor de cuadros históricos y de atmósferas, recreador inmejorable de escenas mitológicas y exquisito conocedor de la luz y las cosas.
Pero al mismo tiempo advierto que se ha aplicado de manera persistente e insidiosa a contrariar la tradición y a insinuar en su arte las más peligrosas ideas que puedan surgir en la mente humana, delirios que de abrirse camino podrían subvertir el orden social y moral de la civilización, convirtiendo al mundo en un verdadero caos.
He pasado largas horas mirando su retrato de la infanta Margarita Teresa de Austria, mi hija y primera heredera, al que han dado a llamar en la corte Las Meninas, porque aparecen en él sus damas de honor, Isabel y María Agustina, lo mismo que la enana Mari Bárbola y el enano Nicolasito Pertusato, bufones de la corte. Nótese que ya esa designación espontánea revela cómo los espectadores del cuadro advierten enseguida la primera de las muchas transgresiones del artista. Siendo ésta una escena de corte, y específicamente un retrato de la princesa que, en el momento de ser pintado, era legítima heredera de la corona, hasta los espectadores distraídos comprenden que Velázquez no sólo les ha dado la misma importancia a las meninas y a los bufones que a la princesa, sino quizás un poco más, porque los ha puesto a ellos en primer plano.
Es cierto que la princesa está bellamente pintada: la luz en su rostro y en su traje es maravillosa. Pero no sé por qué artes malignas las figuras secundarias se van volviendo principales en el cuadro, y el espectador tiende a conceder menos interés al modo como la princesa es ataviada para una ocasión especial que al modo como Nicolasito Pertusato da un puntapié al perro que estaba entredormido.
Un gesto tan vulgar no tiene por qué merecer ser eternizado por el arte: usurpa aquí la dignidad de la realeza, y aspira a la misma eternidad que merece la escena perfecta de la princesa llevada por sus edecanes a la presencia de los reyes. Pero, además, los cánones y la mera elegancia mental ordenan que una escena palaciega eternice un momento de orden y compostura; todos los personajes del cuadro deberían estar en su sitio, posando para recibir la entrada suprema de los reyes. Y en cambio aquí, ¿qué vemos?
Un momento anterior, de desorden y de improvisación: la princesa no acaba de estar lista, sus ayudantas están apenas acabando de prepararla, una de ellas ha advertido que los reyes están entrando y apresuradamente se vuelve para intentar la reverencia; hasta un personaje incidental, José Nieto, que se encontraba al fondo, en la escalera, en medio de una luz que sobra en este espacio íntimo, se vuelve a mirar más bien sorprendido a los monarcas que hacen su entrada.
¿Qué significa todo esto? No que Velázquez por accidente haya capturado un momento anterior a toda solemnidad, una improvisación, un ensayo: sino que con toda voluntad y premeditación, y además con maligna maestría, ha decidido eternizar precisamente el desorden previo al momento de la pose oficial; tomando partido por los hechos contra los reglamentos, por el boceto contra la obra terminada, por el desorden del mundo contra el orden sublime del arte.
Para colmo, ha tenido la idea insidiosa de poner al rey y a la reina en el último plano, como reflejos apenas en un espejo borroso al fondo de la habitación. ¡El rey y la reina borrosos en el fondo, cuando en primer plano ha puesto al perro! Esto tiene que obedecer sin duda a una conjura pérfida, es una ironía maligna, una burla afrentosa y una perversidad.
Cuando insinué un comentario sobre el tema, el artista encontró sin embargo un argumento a la vez ruin y difícil de refutar: me dijo que si los reyes aparecen al fondo, reflejados, es porque en realidad están en primer plano, son las presencias invisibles hacia las que se dirigen las miradas de todos los personajes. “El rey y la reina”, me dijo con una venia que ahora descifro burlona, “son el tema del cuadro; es por su aparición que todo se conmociona y se apresura. Las figuras no estaban preparadas para la entrada anticipada de los reyes, están apenas reaccionando: eso revela la importancia de los que llegan. Y todo en el cuadro ha sido pintado para sus majestades, puesto que el cuadro es lo que ellos están viendo”.
“El artista”, añadió Velázquez, “no está construyendo una imagen mentirosa: está cumpliendo con el principal deber de un súbdito, diciendo a sus reyes la verdad, mostrándoles el mundo como es, no como será más tarde, cuando todo esté organizado para complacerlos, cuando cada figura esté al fin en su sitio: la princesa en el centro, las meninas en reverencia a su lado, los bufones replegados a un lugar más discreto, el perro cumpliendo su función de animar el cuadro”.
Claro, el lenguaje puede con todo, y el pintor sabe extremar los recursos verbales para atenuar la gravedad de su invento. Pero es que lo peor falta todavía.
  • William Ospina | Elespectador.com

domingo, 3 de marzo de 2013

La piedra y el Dios


El Espectador/ Opinión |2 Mar 2013 - 11:00 pm

William Ospina

Por: William Ospina

La abdicación de Benedicto XVI ha puesto a todos a pensar en la crisis de la Iglesia. Pero aunque esa crisis es múltiple y, como bien lo indica Hans Küng en su texto ¿Una primavera vaticana?, su problema es una jerarquía anclada en viejas supersticiones y en la soberbia del poder, que se niega a ver los problemas contemporáneos y las aguas negras que suben por esa institución y amenazan con inundarla, el problema es más hondo y tiene que ver con el papel que juegan las religiones en esta encrucijada de los tiempos.
Aunque no soy católico, la suerte de la Iglesia me importa. La suerte del cristianismo en su conjunto me importa aun más, y creo entender a Hölderlin cuando sugiere que sin tener en cuenta a Cristo será imposible encontrar soluciones para el desorden monstruoso de la civilización.
Nada se parece menos a Cristo que el Vaticano: basta visitar San Pedro para entender que Cristo no habría cabido en esa basílica. Esos vagabundos y esos mendigos que fundaron el cristianismo; ese hombre que decía: “Mirad los lirios del campo y las aves del cielo, que no trabajan ni hilan, y ni Salomón con toda su pompa vistió como ellos”; ese hombre tan poco amigo de la acumulación que nos aconsejaba pedir sólo “el pan de cada día”, no tienen nada que ver con estos prelados arrogantes llenos de intereses terrenos, que saben darle al César lo que es del César pero que hace mucho no saben darle a Dios lo que es de Dios.
¿Cristo en un templo de mármol lleno de estatuas de reyes engastadas en oro? ¿Cristo manejando las intrigas del banco Ambrosiano? ¿Cristo manejando burócratas, moviendo influencias, pidiendo ser recibido en las cumbres de los ganadores de la guerra?
Si desde el ápice de su poder, como desde la cumbre de una montaña, un pontífice intentara ver dónde está Cristo, no tendría qué mirar hacia arriba, al azul impalpable instalado a unos centímetros de su tiara, sino vertiginosamente en sentido contrario, hacia el horizonte de los pueblos maltratados y de los pobres excluidos por un poder arrogante y mezquino. Un poder que envilece de basuras el mundo, que degrada la naturaleza, que propone como fin de la historia el hartazgo del consumidor satisfecho, y que convirtió en mercancías todas las cosas. El proceso ya llega a su plenitud: ya la salud, la educación, el sexo y la plegaria son mercancías; ya parecen domados por el gran Leviatán la política, la rebelión, la ciencia y el arte.
Ya los funcionarios del poder planetario no hablan de cómo combatir el cambio climático sino de cómo adaptarse al cambio climático; los teóricos de economía no advierten que la causa del caos es un orden de prioridades absurdo, donde los seres humanos son el problema y lo que hay que salvar es el modelo financiero; los países están sentados sobre la bomba de tiempo de la locura nuclear, de la banca insaciable, de la democracia secuestrada por la plutocracia; y los medios sirven en el plato raciones crecientes de trivialidad cotidiana y de conformismo.
Todas las religiones del mundo deberían tener algo que aportarle a la esperanza humana, algún desafío que lanzarle a la especie: siquiera el respeto por la divinidad profanada del mundo, siquiera la nostalgia por ideas más dignas acerca de la condición humana.
Las iglesias, perdidas en sus intrigas y sus ambiciones, no pueden ver el abismo hacia el que se encamina un mundo que ya no cree en lo divino y que pronto no creerá en lo humano. Al papa no debería bastarle con abdicar: tendría que desnudarse como Francisco de Asís de las pompas y los oropeles, vestir el talar raído de los peregrinos, e irse a buscar a Dios en los mendigos que callan bajo los puentes, en las madres que lloran a sus hijos muertos en la guerra del príncipe o en la guerra sin nombre de los arrabales.
Cualquiera sabe que Dios no está en un trono. Dios, si existe, tendría que estar donde la humanidad sufre y donde la desesperación amenaza. Y toda iglesia debería encarnar alguna escala de valores, en esta época postnietzscheana en que los mandamientos se rompieron contra el peñasco, y en que ya nadie cree, empezando por los políticos, que haya algo sagrado que respetar en este mundo.
Confundidas por sus guerras internas, sus ambiciones y sus dogmas, las iglesias no advierten que estamos destruyendo el único tesoro que nos fue confiado: las aguas, los bosques, el aire, los alimentos, la idea de comunidad, los afectos, la sed de saber, el amor por la belleza, la inteligencia y la sensibilidad.
Otra noción de lo sagrado tendrá que surgir en el mundo: con más respeto por la tierra y por la vida, con más respeto por los seres humildes y por la naturaleza.
Con Cristo, por primera vez una leyenda religiosa propuso un dios que no venía al mundo a buscar a los príncipes ni a los potentados sino a conversar con la gente humilde. Ese momento en que Cristo escogió como interlocutores y mensajeros a unos hombres sencillos y rudos, en que puso a los pobres a hablar con el Dios y a reconocerlo, hará que Cristo dure más que todos los príncipes que fingen representarlo.

*William Ospina

  • William Ospina | Elespectador.com

Hay una famosa pregunta que hacían los filósofos acerca de la omnipotencia divina: ¿es capaz Dios de hacer una piedra que él mismo no pueda levantar? Todo parece indicar que la respuesta es: sí, la piedra de Pedro, el Vaticano.


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