Por José Fernando Ocampo T.
El movimiento de independencia de 1810 a 1819 nos liberó de la dominación colonial de España. Significó un cambio profundo de las instituciones, de la política y de la economía. Fue una auténtica revolución violenta. Fueron ejecutados grandes dirigentes por el dictador Morillo, murieron en el campo de batalla jóvenes promesas de la Nación, cayeron en la lucha miles de campesinos, indígenas y esclavos incorporados al ejército libertador. Nueve años de lucha, de batallas, de cárcel, de sufrimiento y de gloria. Y lo fue también de confrontación interna. No toda la población estaba a favor de la independencia. La alta nobleza criolla pro española, el alto clero, grandes terratenientes de concesiones realengas, se mantuvieron con el dominio español hasta el final. Y entre los grandes dirigentes de la revolución hubo división ideológica, desacuerdos tácticos, hasta guerra civil. Pero triunfó la constancia, el acuerdo, la persistencia y la visión de que había que liberarse de España. En medio del enfrentamiento interno predominó la unidad final que llevó al triunfo de la revolución.
No puede dudarse que se operó un cambio radical de la sociedad neogranadina. Feneció el régimen colonial. Acabó la dominación política. Se acabó el virreinato. Los virreyes y los administradores y los funcionarios que representaban a España tuvieron que salir. Y los habitantes de cada nueva nación pudieron escoger sus gobernantes y los pudieron cambiar y los pudieron juzgar. Así mismo tuvieron la capacidad de definir su economía, de organizar su producción, de tomar posesión de sus recursos naturales y de su riqueza. Y esto hay que decirlo, cualquiera haya sido su posterior desarrollo. Si no hubiera sido así, hubiera sido imposible poner las bases de un Estado-Nación. Las divisiones de la colonia no definían nacionalidad. Los límites no tenían carácter de nación. En el momento del grito de independencia surgieron distintas declaraciones y constituciones que denotaban la ausencia de cohesión nacional. Cartagena, Santa Marta, Antioquia, Chocó, Socorro, Casanare, Neiva, Mariquita, Pamplona y Tunja, se dieron juntas de gobierno independientes o constituciones propias, todas en lo que entonces se llamaba Nueva Granada. No sería fácil unirlas, cohesionarlas, integrarlas en una sola nación, hoy llamada Colombia.
Cambió la estructura del poder político. Se derrotó al Rey y a los Virreyes. Dejó de tener autoridad la monarquía extranjera. El pueblo se rebeló contra el rey que era el representante de Dios en la tierra. Su autoridad era divina. La transformación ideológica que significó que se derrumbara la concepción arraigada profundamente en la conciencia popular sobre el origen divino de la autoridad real tomó un siglo. Tuvo que surgir en el mundo la gigantesca obra iconoclasta de la Enciclopedia en Francia, y abrirse paso la revolución protestante en Norteamérica en la mente de los ideólogos y combatientes de la independencia de Estados Unidos, y rugir sobre el mundo las ideas de la Revolución Francesa con sus ideólogos y combatientes, y expandirse por las escuelas la teoría de la licitud del tiranicidio en la conciencia religiosa de la época que se enseñaba en el Colegio de San Bartolomé, para que los dirigentes dirigieran la revolución y el pueblo se atreviera a rebelarse contra el poder político de la monarquía y la jerarquía eclesiástica.
Quienes dirigieron la revolución fueron conscientes de que se imponía una transformación radical de la educación. Sin lograrla no podría reconstituirse un nuevo país. Apenas se iniciaba el gobierno independiente, el vicepresidente Santander, que reemplazaba a Bolívar mientras se desarrollaba la campaña del sur, introdujo la enseñanza del filósofo positivista Bentham para reemplazar la escolástica, entregarle al Estado el control educativo y formar los nuevos maestros laicos. Era lógico. Se había logrado el poder político con la derrota de la colonia, pero no se había consolidado el triunfo sobre las mentes del pueblo. En eso constituyó la genialidad de Santander. Y la luchó hasta su muerte.
La independencia nacional es soberanía. Y la soberanía democrática es la libre determinación de una nación para definir el carácter del Estado en sus constituciones y para escoger su sistema de gobierno sin interferencia extranjera. El movimiento de 1810 inició una larga lucha de diez años en Colombia y de casi quince en el resto de América Latina para lograrla y consolidarla. Después de dos siglos ese objetivo de la lucha de 1810 sigue vigente. En una lucha dos veces centenaria Colombia ha sufrido dos atentados directos contra su soberanía, el robo de Panamá de 1903 y la entrega de la bases militares que acaba de hacer el gobierno de Uribe a Estados Unidos. No importa cómo se disfracen. Hoy como hace dos siglos la lucha por la soberanía es objetivo prioritario de la defensa de la Nación.
JOSÉ FERNANDO OCAMPO T.
lunes, 19 de julio de 2010
AMENAZA CLIMÁTICA EN EL TROPICO ANDINO
Gonzalo Duque-Escobar *
A pesar de los acuerdos internacionales legalmente obligatorios que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las evidencias que deja el dramático deshielo de las cumbres nevadas de Colombia y las lluvias anticipadas de julio tras un verano prolongado para la región andina del país, permiten afirmar que definitivamente han resultado insuficientes las acciones para prevenir los efectos del calentamiento del planeta, fenómeno explicado con un 90% de certeza por la actividad humana, y en especial por el uso intensivo de los combustibles fósiles.
Pero lo grave de esta modificación del clima global que surge de un modelo de desarrollo éticamente perverso, donde se proponen investigaciones en ahorro energético y desarrollo de nuevas fuentes de energía, solo para no detener una máquina industrial que desperdicia recursos naturales para mantener un consumo desmedido, son las graves consecuencias resultantes sobre el medio ambiente. De ahí que, frente a la impotencia que se advierte para enfrentar las causas del problema, habrá que considerar fórmulas de adaptación más locales, a fin de mitigar las consecuencias de un fenómeno que se traduce en desastres naturales y mayor pobreza para pueblos enteros, como contrapartida a los apetitos del mercado. Si bien el papel del Estado y la austeridad como valor están de por medio, la preservación y extensión de los bosques, las prácticas agroforestales y silvopastoriles, y la mitigación de la vulnerabilidad del hábitat frente a amenazas como flujos de lodo, deslizamientos e inundaciones, hacen parte de esa adaptación.
Al subir la temperatura del planeta este siglo, entre 1,8º y 4º C de acuerdo a las características que presenten diferentes zonas, como consecuencia de la fusión de los glaciares también se incrementará el nivel medio de los océanos entre 18 y 59 centímetros dependiendo la cuantía de la gravimetría de cada lugar. Las cuantías esperadas para Colombia son del orden de +3º C en la Región Andina y de +4 ºC en nuestras regiones costeras y de la Orinoquia y la Amazonía; además de un incremento alto del nivel del mar en el Caribe. Estos valores estimados para un escenario moderado, que serán definitivos para la pérdida de los ecosistemas glaciares de la patria, y graves para nuestras ciudades costeras y ecosistemas del litoral Caribe, afectarán el territorio mediterráneo. En la región andina las condiciones para las zonas de vida cambiarán en unos 500 m hacia niveles de mayor altitud, generando conflictos entre el tamaño de los predios y la nueva aptitud del suelo: por ejemplo la actividad cafetera de estructura minifundista invadirá el escenario de las tierras templadas, y estas el de los bosques de niebla que emigrarán a las praderas de los actuales páramos.
Pero esto no es todo, también se modificará la temperatura de las aguas de los océanos, fenómeno que a su vez provocará una mayor inestabilidad en la dinámica de la atmósfera y por lo tanto el desequilibrio generalizado en la máquina atmosférica, cuyas turbulencias se expresarán con olas de calor causantes de extensas sequías y frecuentes huracanes y vendavales cuando arrecie El Niño, o con lluvias violentas de mayor intensidad y promedios históricos más altos, desencadenando riadas, inundaciones y deslizamientos en las temporadas de La Niña.
No siendo despreciable el impacto de los fenómenos climáticos exacerbados para el medio urbano colombiano, para dimensionar su perjuicio en el medio rural, esta puede ser una cadena típica de eventos: al arreciar las lluvias, se incrementarán las tasas de erosión de las laderas de fuerte pendiente, conforme avance la socavación de los torrentes, causando la sedimentación de ciénagas y demás humedales en los valles de salida de los ríos, valles que también resultarán inundados. Igualmente colapsará el transporte rural y con él la economía del campo, pues se reducirá la movilidad y conectividad de estas comunidades a causa de la destrucción de los escasos caminos de montaña, como por el anegamiento y destrucción de los carreteables en las zonas llanas. Y con la mayor turbulencia de las aguas del mar a causa de la carga en suspensión aportada por los ríos e incrementada por la erosión costera dado el mayor ímpetu del oleaje, se reducirá la eficiencia de la fotosíntesis marina y por lo tanto el potencial de pesca, e incluso el de las cosechas de las tierras de cultivo fertilizadas con menos guano proveído por las bandadas que encontrarán menos peces.
[Ref: LA PATRIA, Manizales, 2010-07-19] * http://www.galeon.com/gonzaloduquee
A pesar de los acuerdos internacionales legalmente obligatorios que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las evidencias que deja el dramático deshielo de las cumbres nevadas de Colombia y las lluvias anticipadas de julio tras un verano prolongado para la región andina del país, permiten afirmar que definitivamente han resultado insuficientes las acciones para prevenir los efectos del calentamiento del planeta, fenómeno explicado con un 90% de certeza por la actividad humana, y en especial por el uso intensivo de los combustibles fósiles.
Pero lo grave de esta modificación del clima global que surge de un modelo de desarrollo éticamente perverso, donde se proponen investigaciones en ahorro energético y desarrollo de nuevas fuentes de energía, solo para no detener una máquina industrial que desperdicia recursos naturales para mantener un consumo desmedido, son las graves consecuencias resultantes sobre el medio ambiente. De ahí que, frente a la impotencia que se advierte para enfrentar las causas del problema, habrá que considerar fórmulas de adaptación más locales, a fin de mitigar las consecuencias de un fenómeno que se traduce en desastres naturales y mayor pobreza para pueblos enteros, como contrapartida a los apetitos del mercado. Si bien el papel del Estado y la austeridad como valor están de por medio, la preservación y extensión de los bosques, las prácticas agroforestales y silvopastoriles, y la mitigación de la vulnerabilidad del hábitat frente a amenazas como flujos de lodo, deslizamientos e inundaciones, hacen parte de esa adaptación.
Al subir la temperatura del planeta este siglo, entre 1,8º y 4º C de acuerdo a las características que presenten diferentes zonas, como consecuencia de la fusión de los glaciares también se incrementará el nivel medio de los océanos entre 18 y 59 centímetros dependiendo la cuantía de la gravimetría de cada lugar. Las cuantías esperadas para Colombia son del orden de +3º C en la Región Andina y de +4 ºC en nuestras regiones costeras y de la Orinoquia y la Amazonía; además de un incremento alto del nivel del mar en el Caribe. Estos valores estimados para un escenario moderado, que serán definitivos para la pérdida de los ecosistemas glaciares de la patria, y graves para nuestras ciudades costeras y ecosistemas del litoral Caribe, afectarán el territorio mediterráneo. En la región andina las condiciones para las zonas de vida cambiarán en unos 500 m hacia niveles de mayor altitud, generando conflictos entre el tamaño de los predios y la nueva aptitud del suelo: por ejemplo la actividad cafetera de estructura minifundista invadirá el escenario de las tierras templadas, y estas el de los bosques de niebla que emigrarán a las praderas de los actuales páramos.
Pero esto no es todo, también se modificará la temperatura de las aguas de los océanos, fenómeno que a su vez provocará una mayor inestabilidad en la dinámica de la atmósfera y por lo tanto el desequilibrio generalizado en la máquina atmosférica, cuyas turbulencias se expresarán con olas de calor causantes de extensas sequías y frecuentes huracanes y vendavales cuando arrecie El Niño, o con lluvias violentas de mayor intensidad y promedios históricos más altos, desencadenando riadas, inundaciones y deslizamientos en las temporadas de La Niña.
No siendo despreciable el impacto de los fenómenos climáticos exacerbados para el medio urbano colombiano, para dimensionar su perjuicio en el medio rural, esta puede ser una cadena típica de eventos: al arreciar las lluvias, se incrementarán las tasas de erosión de las laderas de fuerte pendiente, conforme avance la socavación de los torrentes, causando la sedimentación de ciénagas y demás humedales en los valles de salida de los ríos, valles que también resultarán inundados. Igualmente colapsará el transporte rural y con él la economía del campo, pues se reducirá la movilidad y conectividad de estas comunidades a causa de la destrucción de los escasos caminos de montaña, como por el anegamiento y destrucción de los carreteables en las zonas llanas. Y con la mayor turbulencia de las aguas del mar a causa de la carga en suspensión aportada por los ríos e incrementada por la erosión costera dado el mayor ímpetu del oleaje, se reducirá la eficiencia de la fotosíntesis marina y por lo tanto el potencial de pesca, e incluso el de las cosechas de las tierras de cultivo fertilizadas con menos guano proveído por las bandadas que encontrarán menos peces.
[Ref: LA PATRIA, Manizales, 2010-07-19] * http://www.galeon.com/gonzaloduquee
viernes, 4 de junio de 2010
GIRASOLES EMBLEMÁTICOS PARA LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL DE CALDAS
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Gonzalo Duque Escobar
Entre los temas ambientales emblemáticos para el departamento de Caldas y su capital Manizales, estas propuestas verdes:
1- Bosques para mitigar el impacto del calentamiento ambiental.
Urge avanzar en el ordenamiento de las cuencas del departamento y emprender las acciones más importantes asociadas a la regulación hídrica y pluviométrica para asegurar el suministro de agua potable y para la preservación de los ecosistemas. Esto supone mejorar notablemente la cobertura de bosques, la recuperación de humedales y fuentes de agua, el establecimiento de los corredores regionales de conectividad para la supervivencia de la biodiversidad, y el impulso al desarrollo e implementación del sistema regional de áreas protegidas y de interés ambiental, que se propone y avanza desde Corpocaldas.
2- La revolución educativa para la reconversión productiva rural.
Caldas es un territorio fundamentalmente rural, cuya problemática socioambiental urge del desarrollo educativo para hacer viable la reconversión productiva del sector agropecuario, orientada hacia modelos de producción limpia: la revolución verde que trajo el monocultivo del café, además de traer agroquímicos, fungicidas y pesticidas, expulsó a los campesinos hacia la ciudad porque sin escolaridad suficiente no pudieron asimilar los paquetes tecnológicos y financieros de la nueva caficultura: ellos dejaron de ser prósperos propietarios para pasar a enfilar los escenarios de pobreza e informalidad urbana.
3- El desarrollo de la identidad cultural para asegurar la sostenibilidad ambiental.
Caldas no es tan cafetero como se supone, por lo que se requiere resignificar y re-elaborar el conjunto de símbolos y valores del patrimonio que da soporte a la identidad de sus bioregiones: en la Alta Cordillera los símbolos de la identidad se relacionan con el pasillo, el páramo, el bahareque de tabla, el sombrero aguadeño y la ruana de San Félix; en el Magadalena Centro, con la navegación por el Magdalena, la Expedición Botánica, el rancho de hamacas y la subienda de nicuros, bagres y bocachicos; en Marmato, Supía y Riosucio, la cultura indígena de las comunidades Embera y Umbra, y la minería del oro con significativo aporte de las comunidades afrodescendientes: existe más novela y poesía en el oro que en el café. Finalmente, si bien las regiones se comparten con otros entes territoriales, también la zona cafetera, que va de Neira hasta el norte del valle
4- Recuperar el Magdalena.
Recuperar el Magdalena, para lo cual se debe reestructurar Cormagdalena, dado que esta entidad como empresa privada no tiene capacidad suficiente para desarrollar sus dos objetivos misionales: el primero, recuperar el río Magdalena, meta que no puede cumplir al no tener capacidad efectiva para recuperar su cuenca, y el segundo, restablecer la navegación por esta arteria fluvial de la Patria, lo que solo puede lograrse cuando se cumpla el primer objetivo. Es que Cormagadalena al no ser autoridad ambiental tampoco puede hacer nada diferente a muros y dragados, y por lo tanto requiere transformarse en autoridad ambiental para que tenga el carácter y la capacidad que le demanda su primer objetivo misional.
5- Salvar a Marmato.
Urge salvar a Marmato, un poblado de 1537 que se pretende borrar de plano al haber sido declarado en riesgo para trasladarlo a El Llano y dar paso a una explotación minera a cielo abierto y a gran escala en este lugar de interés histórico, cabecera de una población mayoritariamente negra e indígena y donde el patrimonio arquitectónico puede rescatarse dado que el riesgo puede ser mitigable con obras de estabilización que reduzcan efectivamente la amenaza geotécnica. Tras sacar el oro de la montaña en pocas décadas, su población culturalmente dedicada a la actividad minera desde épocas coloniales, tendrá que cambiar su actividad y de paso quedará sin pasado, sin presente y sin futuro.
6. Priorizar y descentralizar la infraestructura social para una ciudad amable.
Nuestra ciudad es hoy un escenario donde la pobreza y la informalidad abaten a la mayor parte de la población, donde existe una proporción significativa de indigentes que sobreviven y cosechan residuos en las diferentes texturas del medio urbano. Urge una respuesta estructural que se aleje de los modelos cartesianos de la planeación que propenden por el desarrollismo y orientan el gasto y la inversión de obras sin un enfoque social, para tomar la vía de una planeación participativa que propenda por el equipamiento social en salud, educación y cultura, basado en la descentralización de las funciones urbanas para incrementar la movilidad no motorizada y facilitar el uso racional y adecuado del suelo urbano, buscando satisfacer los requerimientos de la sociedad en su conjunto acercando los servicios a los sectores populares, para mejorar las relaciones entre calidad ambiental, densidad urbana, movilidad, acceso a los recursos y posibilidades de desarrollo.
Manizales, Junio 3 de 2010.

Gonzalo Duque Escobar
Entre los temas ambientales emblemáticos para el departamento de Caldas y su capital Manizales, estas propuestas verdes:
1- Bosques para mitigar el impacto del calentamiento ambiental.
Urge avanzar en el ordenamiento de las cuencas del departamento y emprender las acciones más importantes asociadas a la regulación hídrica y pluviométrica para asegurar el suministro de agua potable y para la preservación de los ecosistemas. Esto supone mejorar notablemente la cobertura de bosques, la recuperación de humedales y fuentes de agua, el establecimiento de los corredores regionales de conectividad para la supervivencia de la biodiversidad, y el impulso al desarrollo e implementación del sistema regional de áreas protegidas y de interés ambiental, que se propone y avanza desde Corpocaldas.
2- La revolución educativa para la reconversión productiva rural.
Caldas es un territorio fundamentalmente rural, cuya problemática socioambiental urge del desarrollo educativo para hacer viable la reconversión productiva del sector agropecuario, orientada hacia modelos de producción limpia: la revolución verde que trajo el monocultivo del café, además de traer agroquímicos, fungicidas y pesticidas, expulsó a los campesinos hacia la ciudad porque sin escolaridad suficiente no pudieron asimilar los paquetes tecnológicos y financieros de la nueva caficultura: ellos dejaron de ser prósperos propietarios para pasar a enfilar los escenarios de pobreza e informalidad urbana.
3- El desarrollo de la identidad cultural para asegurar la sostenibilidad ambiental.
Caldas no es tan cafetero como se supone, por lo que se requiere resignificar y re-elaborar el conjunto de símbolos y valores del patrimonio que da soporte a la identidad de sus bioregiones: en la Alta Cordillera los símbolos de la identidad se relacionan con el pasillo, el páramo, el bahareque de tabla, el sombrero aguadeño y la ruana de San Félix; en el Magadalena Centro, con la navegación por el Magdalena, la Expedición Botánica, el rancho de hamacas y la subienda de nicuros, bagres y bocachicos; en Marmato, Supía y Riosucio, la cultura indígena de las comunidades Embera y Umbra, y la minería del oro con significativo aporte de las comunidades afrodescendientes: existe más novela y poesía en el oro que en el café. Finalmente, si bien las regiones se comparten con otros entes territoriales, también la zona cafetera, que va de Neira hasta el norte del valle
4- Recuperar el Magdalena.
Recuperar el Magdalena, para lo cual se debe reestructurar Cormagdalena, dado que esta entidad como empresa privada no tiene capacidad suficiente para desarrollar sus dos objetivos misionales: el primero, recuperar el río Magdalena, meta que no puede cumplir al no tener capacidad efectiva para recuperar su cuenca, y el segundo, restablecer la navegación por esta arteria fluvial de la Patria, lo que solo puede lograrse cuando se cumpla el primer objetivo. Es que Cormagadalena al no ser autoridad ambiental tampoco puede hacer nada diferente a muros y dragados, y por lo tanto requiere transformarse en autoridad ambiental para que tenga el carácter y la capacidad que le demanda su primer objetivo misional.
5- Salvar a Marmato.
Urge salvar a Marmato, un poblado de 1537 que se pretende borrar de plano al haber sido declarado en riesgo para trasladarlo a El Llano y dar paso a una explotación minera a cielo abierto y a gran escala en este lugar de interés histórico, cabecera de una población mayoritariamente negra e indígena y donde el patrimonio arquitectónico puede rescatarse dado que el riesgo puede ser mitigable con obras de estabilización que reduzcan efectivamente la amenaza geotécnica. Tras sacar el oro de la montaña en pocas décadas, su población culturalmente dedicada a la actividad minera desde épocas coloniales, tendrá que cambiar su actividad y de paso quedará sin pasado, sin presente y sin futuro.
6. Priorizar y descentralizar la infraestructura social para una ciudad amable.
Nuestra ciudad es hoy un escenario donde la pobreza y la informalidad abaten a la mayor parte de la población, donde existe una proporción significativa de indigentes que sobreviven y cosechan residuos en las diferentes texturas del medio urbano. Urge una respuesta estructural que se aleje de los modelos cartesianos de la planeación que propenden por el desarrollismo y orientan el gasto y la inversión de obras sin un enfoque social, para tomar la vía de una planeación participativa que propenda por el equipamiento social en salud, educación y cultura, basado en la descentralización de las funciones urbanas para incrementar la movilidad no motorizada y facilitar el uso racional y adecuado del suelo urbano, buscando satisfacer los requerimientos de la sociedad en su conjunto acercando los servicios a los sectores populares, para mejorar las relaciones entre calidad ambiental, densidad urbana, movilidad, acceso a los recursos y posibilidades de desarrollo.
Manizales, Junio 3 de 2010.
lunes, 17 de mayo de 2010
EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA BIODIVERSIDAD

Por Gonzalo Duque-Escobar
Este 22 de mayo de 2010 se ha de conmemorar el Día Internacional de la Biodiversidad, un espacio que invita a sumarnos como país a un proyecto global importante para promover la comprensión pública de la Biodiversidad y su relación con la sociedad e importancia para el desarrollo sostenible: Colombia como país biodiverso, debe comprender el valor incalculable y estratégico de nuestro recurso genético, ecológico y biogeográfico, dado que en términos de biota estamos considerados como uno de los países más ricos del planeta, gracias a un mega-patrimonio natural que por su nivel de endemismo y de concentración de especies, apenas resulta sobrepasado por Brasil, país cuyo territorio es más extenso.
Este asunto que tiene singular importancia cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamó Año Internacional de la Diversidad Biológica en 2010, para buscar la atención internacional al problema de la pérdida continua de la biodiversidad, toma mayor relevancia si se considera que globalmente sufrimos el impacto asociado a la sobreexplotación de los recursos naturales como consecuencia de un creciente y desmedido consumo con el cual se impulsa, no solo a la destrucción de ecosistemas para la expansión y contaminación del medio paranatural, sino también al desequilibrio ecológico causado por acciones directas e indirectas de naturaleza antrópica, entre las que estaría la fatal componente humana del calentamiento global.
Que ese día por lo menos empecemos a formularnos preguntas sobre el significado, la importancia y el alcance del término biodiversidad, sobre sus orígenes y sobre las causas y consecuencias de la perdida de especies, de genes y de ecosistemas; pero también sobre las acciones urgentes inspiradas en un nuevo modelo de carácter biocéntrico que logre revertir, entre otros factores, la tendencia progresiva que ha surgido de un enfoque antropocéntrico, francamente equivocado y reduccionista, del desarrollo. Y para nuestro caso, posiblemente, si la fragilidad de nuestro medio biótico natural se relaciona, entre otros, con la falta de capacidad institucional, entonces cabría proponer desde este espacio: redefinir la jurisdicción de las corporaciones autónomas a partir de ecoregiones, y no de departamentos por ejemplo, para facilitar una mejor administración y eficaz gestión de la autoridad ambiental en Colombia.
Desde el OAM, Ed. Circular RAC 563 Mayo-2010
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales
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Imagen en: www.bichoscolombia.com
jueves, 13 de mayo de 2010
Por qué Mockus gana en Colombia

¿Presidente filósofo en Colombia?
www.revistavanguardia.com.ec Revista Vanguardia. ECUADOR / del 3 al 9 de mayo del 2010
ANTANAS MOCKUS Partido Verde. Hace tres semanas tenía 20% en los sondeos. Ahora 38%.Antanas Mockus rompe todos los esquemas políticos del momento en América Latina.
Mockus: EL CANDIDATO
Juan Manuel Santos debía ser el próximo presidente de Colombia. No estuvo esto en los plan de su padre, Enrique Santos Castillo, quien, desde el diario El Tiempo, en su papel de editor general, influyó en forma decisiva, durante décadas, en los partidos conservador y liberal. Lo decidió Álvaro Uribe, el Presidente que, durante ocho años, se cargó con lo que quedaba de esos partidos y reinó en la política colombiana sin competencia alguna. El Presidente que, tras dos períodos, se retira con la mayor popularidad en la historia de su país. Pero ahí empieza el cuento: Juan Manuel Santos no es Álvaro Uribe. Y sin Uribe, lo único que tiene que presentar Juan Manuel Santos al electorado es la política de mano dura con la guerrilla.
Ese es su capital político, suficiente para aspirar a ser el delfín del hombre que más ha debilitado a los grupos guerrilleros, extraviados en el narcotráfico y el secuestro, pero escaso a la hora de diseñar otro proyecto de futuro para un electorado cada vez más sofisticado y exigente. Y esto por dos razones en particular: la violencia en las zonas rurales convirtió a las ciudades en refugio e incidió en su desarrollo y, esto a su vez, contribuyó a desterrar buena parte del populismo en la política.
No es una casualidad que el Partido Verde, que hoy está a la cabeza de las encuestas, esté liderado precisamente por cuatro ex alcaldes: tres de Bogotá y uno de Medellín, la capital paisa.
Juan Manuel Santos lideró las encuestas hasta que el Partido Verde eligió, el 14 de marzo, mediante primarias, a Antanas Mockus como candidato a la Presidencia y a Sergio Fajardo como su binomio. Santos contaba con la ventaja de representar la continuidad de una política de seguridad ciudadana —así llamada por Uribe— y su única preocupación parecía ser no hacer olas en la campaña.
Pero el electorado no endosa votos y la ausencia de Uribe en la campaña abrió un espacio de reflexión para el cual Juan Manuel Santos, como ungido, no estaba preparado. En el fondo, el electorado sabe que, con Uribe o sin él, la política de seguridad frente a las guerrillas, es hoy una política de Estado. Puede haber matices, pero Colombia no regresará a las épocas en que las guerrillas hablaban de paz, pedían mano tendida, la obtenían y, en vez de negociar hacían la guerra, extorsionaban, secuestraban y se aliaban con el narcotráfico. El electorado —si se miran las encuestas— da por hecho que la política de debilitamiento a los grupos guerrilleros proseguirá.
En dos semanas subió 18% puntos en los sondeos y desplazó a Juan Manuel Santos, el delfín de Álvaro Uribe. Vanguardia analiza quién es, qué quiere y por qué podría ganar y desmontar, de hecho, el uribismo en Colombia...
Sin Uribe en el escenario, la única pregunta entonces fue: ¿cuál es la alternativa?Juan Manuel Santos representa no solo la continuidad de Uribe sino la perpetuación de grupos políticos y económicos que manejan el poder desde hace décadas. Mockus, en cambio, es un académico, un hombre de clase media y también un hijo de una generación de inmigrantes, lituanos en su caso.
Mockus no sólo es la alternativa por lo que dice: desde el año 2000, cuando irrumpió en la política, se ha colado en el imaginario de los colombianos como un outsider: como un ciudadano con actitudes, prácticas y reflexiones diferentes (ver El personaje). De ahí que desde su ingreso al Partido Verde, en septiembre del año pasado, se sabía que él sería el candidato presidencial: dobló en votos en las primarias a los ex alcaldes de Bogotá Enrique Peñalosa y Lucho Garzón en una campaña ejemplar en la cual llevaron a cabo debates de gran nivel y respeto personal y se mostraron como un equipo: viajaron juntos por Colombia, hicieron publicidad juntos, pidieron un voto de opinión y mostraron otra idea de la política.
Y Mockus ganó por encarnar, para el electorado y para los medios, el símbolo de la ética política y también porque siendo un profundo renovador no se inscribe en el marco de las ideologías tradicionales. Él reta a sus electores y desde la Alcaldía de Bogotá obtuvo cambios en el comportamiento cotidiano de los ciudadanos. Mockus es un referente y también la locomotora de un equipo de alcaldes exitosos en las dos principales ciudades de Colombia: Bogotá y Medellín. Por eso, él, Fajardo, Peñalosa y Garzón tienen ahora, sobre Juan Manuel Santos y sus otros competidores, enormes ventajas: no representan el pasado. Tienen programas alternativos y una agenda de acuerdos con la ciudadanía. Tienen prioridades presupuestarias que hacen de la educación el motor de su proyecto. Y sobre todo: se posicionan como un equipo de gobierno pero evitando los discursos ditirámbicos de la izquierda populista: proponen “construir sobre lo construido”, multiplicar los logros, combatir a los violentos pero sin salirse de la legalidad y recuperar “el sentido de la decencia en lo público”. En estas últimas propuestas hay una crítica frontal al legado de Álvaro Uribe, pero en la propuesta del Partido Verde ni es citado ni es atacado: es como si Mockus y su equipo ya hubieran volteado la página.
Mockus: EL PERSONAJE
¿Genio? La biografía de Antanas Mockus dice que si llega a la Presidencia, Colombia tendrá un Primer Mandatario bien especial. Hijo de una escultora, Nijole Sivickas, niño prodigio que aprendió a escribir a los dos años, bachiller graduado con honores
en el Liceo Francés, licenciado en matemáticas, máster en filosofía, con títulos obtenidos en universidades francesas… Mockus llegó a la vida pública en 1990 cuando fue designado Rector de la Universidad Nacional de Colombia; el centro académico público más importante y más politizado en ese momento. Mockus tenía 38 años. Allí se hizo famoso por su carácter estrafalario que le ha valido, también en Ecuador,
algunos malentendidos. Basta ver las comparaciones que ha tenido con Abdalá Bucaram…
En general se pensó que sus actuaciones eran payasadas mediáticas con fines de autopromoción. En realidad, Mockus es un pensador que, en términos de comunicación, es de una versatilidad apta para semióticos. En el rectorado, por ejemplo, sorprendió a todo el mundo cuando, en vez de usar el auto oficial, con chofer y guardaespaldas, llegó en bicicleta. ¿Los profesores eran incumplidos y nunca empezaban las reuniones a tiempo? Mockus instaló una urna de vidrio destinada a recibir las multas por el retardo. La eficiencia de la universidad aumentó.
Reformar la universidad parecía misión imposible. El rector emprendió esa tarea y decidió enfrentar a los estudiantes en debates públicos hechos en la plaza del recinto. Un hecho inaudito.
Los oía y pedía que lo oyeran. Y un día que no le dejaron tomar la palabra, se bajó los pantalones y les mostró el trasero. Indiferencia contra indiferencia. En el fondo, el candidato más opcionado en este momento para ser el nuevo presidente de Colombia siempre ha recurrido a gestos o señales para comunicarse cuando estima que las palabras ya no significan. O por el contrario, cuando son peligrosas. Un estudiante de su universidad murió alcanzado por un disparo hecho por un policía: Mockus fue a la casa de la vìctima donde era velado, se arrodilló durante una hora ante el ataúd, se levantó, abrazó a la madre y se fue. En Bogotá, siendo alcalde, se levantó durante semanas de madrugada y barrió el frente de la Alcaldía. Ese gesto fue tan ejemplar y efectivo como bañarse en calzoncillos ante las cámaras de Tv. Lo hizo para pedir economizar agua. El resultado fue excepcional.
Mockus es un pedagogo. Los lemas de sus campañas para la alcaldía de Bogotá y, dos veces, para la Presidencia de la República así lo demuestran: “cultura ciudadana”, “visionarios con Antanas”, “El Voto Vital”…
Él ha hecho cosas que parecían imposibles en política: ganar la primera alcaldía de Bogotá sin dinero y sin publicidad. O ganar diciendo que va a aumentar los impuestos cuando su contrincante, María Emma Mejía, decía exactamente lo contrario.
La Hora zanahoria que implantó en Bogotá y la prohibición de artefactos pirotécnicos al fin del año redujeron significativamente el número de muertes y heridos durante su administración.
Recurrir a académicos y no a políticos hizo temer lo peor: no fue así. Y eso le permite decir hoy, como lo dicen también los ex alcaldes que lo acompañan, que los resultados de sus administraciones están a la vista de todos y que ellos hablan con hechos.
Han sido visionarios y han logrado fórmulas para mejorar, en la realidad, el bienestar diario de millones de personas. Nadie en el debate presidencial cuestiona esas aseveraciones.
Mockus convidó a los conductores bogotanos a no agredirse: inventó una mano blanca para agradecer y una roja para protestar. Sacó mimos a las calles para enseñar a conductores a respetar los pasos de cebra. Se casó con Adriana Córdoba, con quien tiene dos hijas, Laima y Dala, en un circo para desacralizar el gesto. Sorprendió a todo el mundo convirtiéndose en reportero de un noticiero de televisión para subsistir tras haber abandonado la alcaldía en su segundo período para lanzarse a la
campaña presidencial…
Mockus no hace payasadas. Es un hombre profundamente convencido de que su misión en la vida es ayudar a cambiar culturas en Colombia. En cambio, tiene un fantasma que lo persigue y que se manifiesta en visiones obstinadas que pueden derivar en actitudes autoritarias. Algunos de sus colegas en la Universidad Nacional aún recuerdan las sesiones de trabajo que duraban, a veces, hasta las tres de la madrugada porque, siendo rector, así lo imponía.
Su otro gran problema está en su salud: sufre la enfermedad de Parkinson. Pero el candidato verde, lejos de ocultar ese problema, lo hizo público. Admitió tener la enfermedad y dijo que no habrá secuelas en los próximos doce años. El electorado le creyó pues, en vez de bajar en las encuestas, ha ido subiendo como espuma a tal punto de lograr un salto en los sondeos de 18 puntos en dos semanas. En ese entusiasmo, Antanas Mockus ha pedido a los electores ganar en la primera vuelta que se llevará a cabo el 30 de mayo para ahorrar los costos de la segunda vuelta. Ese dinero —dijo— alcanza para construir veinte escuelas.
Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, es su compañero de fórmula. Su éxito en la administración de la capital paisa selló la alianza que ahora lidera las encuestas en Colombia.
Mockus: EL RUMBO
Si el candidato verde gana el 30 de mayo habrá, en los hechos, desmontado el uribismo: un cambio de rumbo político que no figuraba, hasta hace dos meses, en ninguna predicción de ningún analista colombiano. En general se pensaba que Álvaro Uribe pasaría el testigo a Juan Manuel Santos. Y hasta la semana pasada, las encuestas, que lo ponían en primer lugar, avalaban esa expectativa.
Se pensaba —y los sondeos parecían refrendarlo— que por fuera del uribismo era imposible crear una alternativa capaz de conciliar la necesidad de seguridad (que ha sido el motor para el apoyo al actual Presidente) y una salida a los escándalos, denuncias, señalamientos que involucran a las Fuerzas Armadas, la Policía y los organismos de seguridad. En este tema, tan sensible en Colombia, Mockus y sus aliados no parecen estar en desventaja en los debates y en la opinión con respecto a Juan Manuel Santos: ha dicho y repite que asegurará una política de seguridad con resultados contundentes “dentro de una estricta legalidad y un pleno respeto de los derechos humanos”.
Uribe dividió el país entre aquellos que lo apoyaban y aquellos, en los cuales incluye a sus críticos, que están con lo que él llama el terrorismo. Una división que le ha dado réditos, pero que ha tensionado, en forma irracional, a una sociedad que ha aprendido a transar. Esa olla de presión la han procesado Mockus y sus aliados y han logrado posicionarse, con una fuerza extraordinaria, en el imaginario social y político, que hasta hace unos meses llenaba Álvaro Uribe. Lo han hecho reivindicando otras actitudes y otros referentes. En su manifiesto es claro
que dinamitan al uribismo cuando, en vez de seguir dividiendo las aguas, invitan a los colombianos a unirse. A sumar experiencias y multiplicar los logros. Mockus nunca resta.
En esa misma línea, se erigen en alternativa cuando, en vez de mantener la figura de un caudillo como la que ha construido Uribe, ellos se posicionaron como un equipo.
Pocos candidatos como Mockus pueden decir, que él ha jugado limpio y que siempre ha sido fiel a sus principios. Que desarrollará una política “sin ninguna tolerancia a la corrupción”. En su caso esa frase, más que una declaración, es una confesión: Mockus es obsesivo con el cumplimiento de las normas, el pago de impuestos, la decencia en lo público. En su manifiesto, el Partido Verde anota que “los recursos públicos son sagrados”. Frase de Mockus.
El posible enterrador del uribismo no acaricia al electorado en sus instintos populistas: anuncia el fin de subsidios que favorecen a sectores privilegiados. Reclama una voluntad social clara contra la ilegalidad, para que la Justicia asediada por la corrupción, la violencia, el narcotráfico, “logre obrar con eficacia”. Y reta a la sociedad: “a la impunidad legal, se suma la impunidad moral —no sentimos culpa— y la impunidad social no sentimos vergüenza, hay indiferencia”—.
En definitiva, Mockus se pone la vara alta: su gobierno —se compromete— será ejemplar. En ese aspecto, lleva algunas leguas de ventaja a Juan Manuel Santos quien no recibe sino una parte de los votos de Uribe y, en cambio, endosa todos sus pasivos. El 30 de mayo, el electorado colombiano dirá entonces si acepta tener un presidente—filósofo.
Ejes de la propuesta Verde
Educación y cambio cultural: el motor de la transformación de Colombia.
Gobierno ejemplar: legalidad, justicia y transparencia en la política y el ejercicio de lo público.
Seguridad y justicia al servicio del ciudadano: legalidad democrática.
La sociedad que queremos: con calidad de vida, sin hambre y saludable.
Calidad de vida para las mujeres e igualdad de género: desarrollo para el país.
Jóvenes ciudadanos: una oportunidad para Colombia.
Niñas y niños, nuestra prioridad: Colombia, una nueva generación.
Por una economía innovadora y productiva con oportunidades para todos.
Política industrial y agrícola innovadora, generadora de riqueza y empleo de calidad.
Competencias y generación de oportunidades: por un empleo digno y productivo.
La fuerza de las regiones: protagonistas del desarrollo.
Medio ambiente saludable y sostenible: conservación de la biodiversidad, energías alternativas y consumo responsable.
Dignificación de la vida en el campo: desarrollo rural moderno, productivo, incluyente y sostenible.
Ciudades humanas: espacios públicos y servicios para la gente.
Relaciones internacionales basadas en el respeto, la reciprocidad, la interdependencia y la convivencia nacional.
Antanas Mockus y la frontera con Ecuador
EI candidato con mayores opciones, en este momento, de convertirse en Presidente de Colombia es un hombre legalista. Por eso en el debate con los otros candidatos sobre el bombardeo en Ecuador se refirió, en primera instancia, a la Constitución que obliga a cumplir los acuerdos internacionales. Por fidelidad a la Constitución que el Presidente jura cumplir en su posesión -dijo- "yo no hubiera hecho el bombardeo". El resultado no justifica, según él, el medio empleado. Antanas Mockus descartó de plano una acción militar en otro país, sin su consentimiento.
Algo inseguro y un tanto desmemoriado, dijo no recordar exactamente cuál había sido su posición en medio del entusiasmo que despertó la muerte de Raúl Reyes en Colombia. Sin embargo, se dijo seguro de no haber tenido "expresiones favorables" sobre el bombardeo. En este punto, las posiciones de Mockus difieren totalmente con las de Juan Manuel Santos. El debate no incluyó a Venezuela, pero la actitud de Mockus está lejos de imitar la del candidato de la U.
domingo, 9 de mayo de 2010
MÁS HUMANIDAD CON LA MADRE TIERRA. ED.RAC 562

Apreciados amigos de la astronomía
Dado que la cultura nos da la capacidad de reflexionar sobre sí mismos, con motivo del día de la madre también podemos hacer de este un espacio para reflexionar sobre la Tierra, para que nos preguntemos sobre la problemática de la salud del suelo cuya fertilidad hemos comprometido, por la pérdida de la calidad y reducción de la disponibilidad del agua potable, por la muerte de los ecosistemas nocturnos y la polución del aire en los entornos citadinos, entre otras barbaridades con las cuales afectamos nuestro propio hogar en nombre del progreso.
Pero igualmente, con la destrucción de los bosques y de los humedales en zonas de páramo y en los valles de nuestros ríos, hemos devastado otros hogares y condenado a desaparecer multitud de especies, para agotar la biodiversidad como máxima expresión de la fuerza creativa de la naturaleza, la misma que le da soporte a este medio paranatural que caracteriza una “civilización” donde nos definimos como seres específicamente “humanos”, obra de una sociedad supuestamente responsable y creativa.
Mientras persista esa vocación suicida propia de la estupidez humana que no reconoce los límites de su acción transformadora ni la fragilidad de la madre tierra, mientras no discernamos los valores y efectuemos opciones que permitan reconocer la necesaria austeridad en los hábitos de consumo para prevenir las falales consecuencias del modelo de desarrollo, tampoco podremos considerarnos seres racionales, críticos y éticamente comprometidos.
Desde el OAM, Gonzalo Duque-Escobar
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales
Imagen: Dame Jane Goodall en, http://www.mujeryciencia.es http://www.mujeryciencia.es
sábado, 24 de abril de 2010
SOBRE LA FRAGILIDAD DEL HÁBITAT HUMANO

Por Gonzalo Duque-Escobar
Una reflexión con motivo del cuadragésimo aniversario del Día de la Tierra: el creciente impacto de los fenómenos naturales sobre el hábitat humano, dada la dinámica de sus consecuencias cuestiona con mayor firmeza el modelo de ocupación del territorio sin previsiones sobre las amenazas y la dependencia tecnológica para las funciones urbanas dependiente de sistemas centralizados.
La semana pasada cuando una nube de ceniza volcánica procedente de Islandia obligó al cierre del espacio aéreo en el centro y este de Europa por varios días, a nivel global se puso en evidencia una vez más la fragilidad del medio paranatural a los fenómenos propios de la naturaleza, tal cual también ocurrió con los eventos sísmicos de Haití, Chile y China durante las pasadas semanas.
Si las consecuencias económicas de un sismo como el del país austral que se han estimado en U$ 20 mil millones afectan las metas de crecimiento y desarrollo del actual gobieno, tampoco son despreciables los U$ 200 millones diarios que se pierden cuando cerca del 70% de los 24 mil vuelos diarios han sido cancelados por varios días, y las principales aerolíneas de la región que apenas lograban superar las dificultades causadas por la recesión, sufren ahora el agravamiento de sus problemas financieros a cuenta de la seguridad aérea.
En la revista Global Environmental Change *, Chang Hoon Oh y Rafael Reuveny señalan que los desastres naturales se han convertido crecientemente en uno de los problemas más graves que enfrenta la humanidad, y agregan que en los últimos 50 años el promedio de desastres naturales a nivel mundial, se ha incrementado desde cerca de treinta eventos por año a más de 400. Igualmente, el estudio afirma que el promedio anual de pérdidas económicas ha crecido desde U$ 12000 millones hasta U$ 83000 millones, en ese mismo período.
*(Climatic natural disasters, political risk, and international trade)
Desde el OAM, Ed. Circular RAC 560 de 23/04/2010.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales
Imagen en: http://www.mi-mundo-ecologico.com
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