martes, 12 de febrero de 2013

Bye-bye Mamá


Libia Arango de Torres (1930-2013)

Gracias a nuestros familiares y amigos por acompañarnos en este momento doloroso que todos debemos afrontar, como es la pérdida de un ser muy querido: la Madre.

Para los que la conocieron su carácter alegre y jovial tenía varias manifestaciones: por un lado su carcajada franca, su humor un poco negro producto de su forma de ver la vida, práctica y realista y a veces descarnada. Otra manifestación estaba en su forma de cantar todo el día, lo que hizo decir de ella a una prima, que parecía un pajarito -magnífica comparación por su amor y respeto por la naturaleza-.

A pesar de no haber culminado sus estudios, su inteligencia se manifestó en los sitios en donde trabajó como el hospital, la Cooperativa de Municipalidades y la interventoría de Obras Publicas en donde conoció a mi papá. En cada uno de ellos, afrontó retos y asumió funciones producto de su espíritu de superación y deseo de aprender, pero sobre todo por su ética del trabajo que la hizo poner toda su energía al servicio de la gente y de las instituciones que servía, ética que compartía con mi papá y que le heredamos sus hijos.

La recordamos por su valentía al afrontar sus muchos y serios quebrantos de salud, que no acabaron con su vitalidad aunque en los últimos tiempos ésta se viera disminuida, y que la mostraba a todos como una persona juvenil, alegre y dicharachera.

Fue una persona cívica y verdadera ciudadana: su solidaridad y sensibilidad social la rebelaban contra las injusticias e inequidades de este país; su deseo de estar siempre informada a través de la radio y los noticieros de televisión -aunque sus problemas auditivos la mortificaron en los últimos años-, o a devorar los domingos el periódico o la Revista Semana que tanto disfrutaba, medios que comentaba, analizaba y criticaba, pues aunque se decía por familia conservadora, tenía espíritu liberal pues la política siempre fue parte de su vida como la de mi papá, aunque nunca militara en ningún partido, ni fuera activista. El medio ambiente era otra de sus preocupaciones, en cuya protección se empeñó poniendo su granito de arena separando rigurosamente los materiales para reciclar y buscando siempre utilizar productos ecológicos y amigables con la naturaleza: una muestra del poder de UNO.

Varias convergencias tuvo con papá: crucigramas que hacía acompañada de la Tabla Periódica y del entrañable Pequeño Larousse que guardaba cerca de su cama, y que la hacía preguntarnos cosas a veces extrañas y decir que la descrestábamos. Ambos fueron grandes lectores y amaron el conocimiento, disfrutaron los programas de viajes y documentales, fueron amantes de los programas de la BBC, y de las series históricas.

Aprendió con nosotros los temas escolares y universitarios; su espíritu queda plasmado al aprender a revolver manualmente raíces cuadradas de 30 dígitos para ayudarnos, tarea  que en algunas ocasiones le impidió hacer el almuerzo a tiempo. El Rumí y el Carta Blanca la mantuvieron a salvo del alzahimer.

Fueron muchas sus enseñanzas; su rectitud, honorabilidad y honestidad a toda prueba, y su amor por la verdad que la hacía decir lo que pensaba con franqueza y a veces de forma un poco cruda; se caracterizó por ser trabajadora y responsable, como papá. Durante su vida fue coherente en sus convicciones, sus posiciones claras y precisas; sus principios firmes y altos, sus valores éticos y morales.

Vamos a extrañar sus carcajadas, sus canciones, su compañía; ya no podrá ir a Nueva York, ciudad con al que soñó muchas veces; pero conoció y amó este país, se dolió de lo que aquí sucede, nos enseñó a ser críticos, y nos dio amor y apoyo, aunque a veces no compartió nuestras posiciones.

Esto lo hablamos muchas veces con ella... Y como decía, bye-bye Mamá.

Claudia

12-02-2013.



domingo, 10 de febrero de 2013

Los caminos de hierro de la memoria (IV)

El Espectador/ Opinión|9 Feb 2013 - 11:00 pm
  
Por: William Ospina

Al lado del camino de agua hicieron el camino de hierro. Hacia 1886, un hombre llamado Antonio Acosta estableció en un pequeño puerto llamado La Curva del Conejo, una venta de leña para los vapores que bajaban y subían por el Magdalena.

La destrucción de las selvas había comenzado mucho antes: en típico rebusque colombiano, los vendedores de leña empezaron a potrerizar las orillas, los bosques acabaron en las calderas de los barcos, la tierra que soltaban las raíces se sedimentó en el lecho del río, y fue así como los propios barcos acabaron con la navegación.

Pero por un tiempo el fenómeno le dio prosperidad a aquel poblado, al que llegaron hacia 1904 muchos guerrilleros que había dejado sin oficio el final de la Guerra de los Mil Días. Desde Ambalema, que llenó de humo aromático los pulmones europeos casi un siglo, se estaba tendiendo el ferrocarril que pasaría por Beltrán, San Lorenzo, Mariquita, Honda y Yeguas, hasta llegar a El Conejo, que alguien vislumbraba como gran puerto fluvial del futuro. Y aquellos guerrilleros, cansados de plomo, se aplicaron a otro metal: a tender los rieles del tren en cuyos vagones venía el siglo XX.

Al comienzo, en el mapa, los caminos de hierro eran casi imperceptibles: recomenzaba la lucha con esta naturaleza rebelde. En 1855 ya un ferrocarril, entre Ciudad de Panamá y Colón, había unido el océano Atlántico con el Pacífico. Tímidamente avanzaron las carrileras, como las llamamos en Colombia: de Barranquilla a Sabanilla, de Santa Marta a Ciénaga, de Cartagena a Calamar, de Medellín al Magdalena, de Cúcuta al Táchira, de Medellín a Amagá, de Cali a Buenaventura, de Bogotá a Facatativá, de Bogotá a Girardot, de Girardot a Ibagué con un ramal que seguía para Neiva.
A finales del XIX la iniciativa modernizadora tuvo el respaldo de la administración de Manuel Murillo Toro. A comienzos del XX Rafael Reyes le dio empuje. Y fue Pedro Nel Ospina, ingeniero, quien en 1922, aprovechando la indemnización de 25 millones de dólares que Estados Unidos pagaba por Panamá, intentó la prolongación de aquellos tramos para formar tres grandes troncales ferroviarias: Bogotá-Buenaventura, cuyo principal obstáculo era el paso de Ibagué a Armenia; Pasto-Mompox, que debía pasar por Popayán, Cali, el cañón del Cauca y la Boca de Tocaloa; y la ruta Bogotá-Santa Marta, pasando por Tunja, Sogamoso, el Chicamocha, Bucaramanga y Puerto Wilches.

Cada tramo tenía un desafío: el mayor era la cordillera Central, y en 1914 comenzaron los estudios para unir a Ibagué con Armenia. En 1920 se definió por dónde perforar la cordillera, pasando la depresión de Calarcá, para llegar al Pacífico. Ya habían comenzado los trabajos cuando otra gran depresión, la crisis del año 29, acabó con el proyecto.

Pero así pasó el ferrocarril por Ambalema y recogió las últimas grandes cosechas de tabaco, y así se encontraron en Mariquita las locomotoras de la Dorada Railway Company, con las vagonetas de la Ropeway Branch que bajaban la cosecha cafetera.

Para administrarla, se estableció desde 1905 en Mariquita la Ciudadela Inglesa. Bordeada de canales para controlar inundaciones, era ejemplo notable de la arquitectura de la época. Todavía sobreviven en ruinas, pero con sus estructuras intactas bajo los árboles, la estación del ferrocarril, la estación del cable aéreo, las inmensas bodegas, los talleres, las quintas de ingenieros y la capilla de esa Ciudadela que duró 50 años y que tuvo en su tiempo iglesia anglicana y cementerio inglés.

Un capítulo de nuestra historia parece caerse a pedazos a la sombra de cámbulos y ceibas. Alrededor han construido urbanizaciones, pero de las 42 hectáreas originales queda espacio suficiente para una Ciudadela de la memoria, antes de que sea arrasada por el olvido.

Esos diez mil metros cuadrados de construcciones en peligro nos hablan todavía de gestas asombrosas y promesas frustradas. Tantas cosas se cruzan allí: la ruta de la Expedición Botánica y la memoria de la navegación por el río, la colonización de las selvas centrales, medio siglo de fundaciones, el relato de la Concesión Aranzazu, la saga del café y muchos relatos que marcaron nuestro destino: los diez mil bueyes del Camino de la Moravia, las llanuras del tabaco, las minas de alemanes e ingleses, las ruinas de Santa Ana bajo la luna de Fallon, el tendido de los ferrocarriles, el Cable aéreo que inspiró el de Gamarra a Ocaña y el de Manizales al Chocó, las vagonetas en la niebla del páramo descendiendo hacia la tierra caliente, la edad en que los esfuerzos de nativos, criollos e inmigrantes nos pusieron a las puertas de la modernidad.

Esa historia de hace un siglo cambió la cara de una vasta región y dejó salpicadas de apellidos ingleses a las estirpes criollas de la montaña, pero no sólo es una invitación a recuperar la memoria. La vieja Ciudadela debería convertirse en lugar de visita para viajeros, de trabajo para organizaciones y talleres de creación, en centro de reflexión sobre suelos y pisos térmicos, sobre las relaciones entre los glaciares y el río, sobre clima y transporte, sobre modelos económicos y desafíos ecológicos.

Testimonio visible de una edad del continente, es el espacio ideal de muchas cosas necesarias y urgentes para aprender a habitar con respeto y sabiduría el territorio, como nos lo recuerdan cada día, pocos kilómetros al sur, las ruinas de Armero, arrasada por la desmemoria, la negligencia y la ignorancia.

Porque aquí cada pueblo guarda una historia, cada camino significó una hazaña y cada tecnología dibujó una promesa, pero también cada olvido y cada negligencia labraron para muchos una catástrofe.

* William Ospina
 
 
Tags de esta nota: William Ospina  Río Magdalena
 

  • domingo, 3 de febrero de 2013

    Los caminos de hierro de la memoria III

    El Espectador/ Opinión|2 Feb 2013 - 11:00 pm

      William Ospina
    Por: William Ospina
    Nuestro gran desafío desde el comienzo era unir y comunicar el país.

    Pero a la extrema diversidad geográfica se añadía la complejidad racial, la opresión de indios y de esclavos, el culto a las metrópolis ilustres y el menosprecio por todo lo local. Esta geografía impuso proezas, sufrimientos y brutalidades. La exploración del territorio, el paso de los ríos y hasta la apertura de caminos exigieron desde el comienzo hazañas heroicas.

    Pero también esa diversidad, unida a las odiosas estratificaciones que dejó la colonia, a la disputa por las riquezas del suelo y por el suelo mismo, nos hundió sin cesar en guerras y conflictos. Pocas cosas tan difíciles de seguir y de explicar como la sucesión de las guerras colombianas.

    Los caminos, que prometían el progreso, también abrieron paso al conflicto incesante. No es por realismo mágico que García Márquez habla de las 32 guerras del coronel Aureliano Buendía. Mientras llegaba el cultivo del café a las tierras quebradas de Caldas, Colombia vivía la guerra civil de 1851, la del 54, la del 60, la del 76, la del 85 y la del 95. Después, la Guerra de los Mil Días le costó al país 200.000 muertos, el cinco por ciento de su población, que es como si hoy una guerra arrebatara dos millones de vidas.

    El Gobierno había confiado al alemán Elbers la navegación por el Magdalena, pero en Honda los raudales impedían que las naves alcanzaran la parte alta del río. Había un tramo que los barcos de gran calado no podían superar, y eso hizo aun más necesarios los ferrocarriles.

    Antes del café, la economía giraba alrededor del tabaco. Por primera vez los ingleses abandonaron las minas y pusieron su interés en otro producto. Todavía en Ambalema la casa de los ingleses, que manejó el embarque de tabaco hacia Europa, y la casa donde se prensaban las hojas, esperan su restauración y su nuevo destino.

    Los ingleses habían explotado las minas de Marmato y Supía, las minas de Mariquita y Santa Ana. Hijo de un ingeniero irlandés era Diego Fallon, el poeta que descubrió a la Luna en los cañones del Gualí, y que escribió el poema más famoso de Colombia antes de que llegara la música de José Asunción Silva.

    Esos británicos traían ya “la mineralogía, la mecánica aplicada, la teoría del calor, la química inorgánica, los métodos geofísicos, el sismógrafo, la ingeniería de vías, los reactivos químicos, la rueda hidráulica, la técnica de amalgamación”. Traían el molino liviano de pistones, el monitor hidráulico, la draga flotante; pasaron del mercurio al cianuro, trajeron la turbina Pelton y la dinamita.

    Mientras el país se desangraba en la Guerra, entre 1899 y 1903, que fue también responsable de la pérdida de Panamá, la cosecha de los campesinos cafeteros de Caldas abrió para el país un horizonte nuevo. Pero había un problema.

    Nadie sabía cómo sacar esos millones de sacos hacia los puertos: ni siquiera los diez mil bueyes de Letras lograban bajar el café al Valle del Magdalena. Entonces Tomas Miller y sus ingenieros ingleses hicieron una propuesta genial: tender un cable aéreo por aquellos abismos, llevar en vagonetas desde Manizales hasta Mariquita la cosecha cafetera.

    En 1912, bajo la dirección del ingeniero australiano James Lindsay, empezaron las obras que parecían imposibles. El tendido de los cables se hizo desde Mariquita, subiendo la cordillera. La guerra del 14 interrumpió por un tiempo los trabajos y se dice que el barco que traía una de las torres principales fue hundido por alemanes en el Atlántico. Ello hizo necesario reemplazar el hierro inglés por troncos de guayacán de las montañas, y en mayo de 1922 un cable aéreo de 72 kilómetros, el más largo del mundo en su tiempo, fue inaugurado en un banquete donde giraba por un gran salón, llevando flores en sus vagonetas, una réplica en miniatura de la obra.

    Ese cable convirtió a Manizales en la ciudad más dinámica del país. Todavía era un pueblo grande de casonas de tabla parada y balcones de colores, una imprudente sucesión de casas de madera pegadas una a otra como jamás lo habrían recomendado los ingleses, y con una catedral de cedro, nogal y maderas balsámicas que era orgullo de los piadosos campesinos iniciados en las costumbres urbanas.

    En 1925 un incendio consumió 32 manzanas y las llamas alcanzaron a morder la catedral perfumada. Un año después un segundo incendio se llevó otras manzanas y devoró la catedral por completo. La ciudad emprendió su reconstrucción con edificios diseñados por arquitectos notables y se empeñó en alzar una catedral capaz de resistir a dos grandes enemigos: el fuego implacable y los terremotos que desmoronaban los barrios en el abismo.

    Necesitaba inventarse un pasado: se aferraba al gótico, al hispanismo, a las filigranas del mundo grecolatino, pero también quería estar a la altura de la modernidad. Un biznieto de aquel Julius Richter que había venido a trabajar en las minas, Danilo Cruz Vélez, discípulo de Heidegger en Friburgo, habría de convertirse en uno de los más importantes filósofos de Colombia.

    John Wotard diseñó en 1926 la estación del ferrocarril. La catedral vertiginosa, vaciada en concreto, hecha para desafiar al volcán y al incendio, fue diseñada por Julien Auguste Polti, jefe de monumentos públicos de París, y se convirtió en 1939 en el ápice de aquella ciudad de contrastes, todavía llena de brujas y aparecidos, todavía olorosa a yerbabuena y a musgo, pero que era ya la capital de la primera comarca campesina en Colombia conectada de verdad con el mundo.

    *William Ospina
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    domingo, 27 de enero de 2013

    TLC ruinoso

    El Espectador/ Opinión / Por: Eduardo Sarmiento/ 26 Ene 2013 - 11:59 pm

    La teoría ya había fracasado. El experimento ocasionó el desplazamiento de la industria y la agricultura, y configuró un déficit creciente de la balanza de pagos que confluyeron en el colapso de 1999.

    En la década que siguió a su adopción, la economía registró el peor desempeño del siglo; el crecimiento avanzó al ritmo más bajo, el empleo supero el 20% y la informalidad subió y se mantuvo en 65%.
    Pero no se aprendió de la experiencia. Luego de una modesta y corta reactivación se volvió a las mismas. Se continuaron bajando los aranceles, se dieron ventajas a la inversión extranjera en minería y se consintió durante nueve años la mayor revaluación del planeta. Aún más dramático, la apertura se profundizó con el TLC, que resultó totalmente asimétrico, porque bajó más los aranceles de Colombia que los de Estados Unidos. Todos los estudios mostraban que el acuerdo inducía un aumento en las importaciones muy superiores al de las exportaciones que ampliaría el déficit en cuenta corriente ocasionando la contracción de demanda y producción. 

    Como se mostró en esta columna, a los pocos días de firmarse el acuerdo se verificaron las predicciones. Las importaciones de alimentos, confecciones, plásticos y autopartes se dispararon. La industria entró en un proceso creciente de resquebrajamiento que en la actualidad se manifiesta en caídas de la producción de 4%. En seis meses se perdieron 700 mil empleos. Ante la avalancha, en el desespero el Gobierno dictaminó un arancel de 10% y un impuesto de US$5 por kilo para las confecciones y el calzado provenientes de países sin acuerdo comercial.

    El dispositivo, por ser abiertamente discriminatorio, sólo podrá aplicarse durante un año. En este período el Gobierno tendrá que acudir a otros procedimientos más estructurales y permanentes, y, seguramente, los extenderá a otros sectores en condiciones similares.

    La medida se ha presentado como una forma de detener el comercio ilegal. Como de costumbre los fracasos se ocultan culpando a los demás. La verdad es que el Gobierno a regañadientes está dando un paso atrás en la doctrina de mercado. Lo que se gana con la adquisición de los productos a menores precios se pierde con creces por la destrucción de la industria, la agricultura y el empleo.

    El país ha quedado en la encrucijada en que por un lado firma TLC y anuncia otros nuevos, y, por otro lado, adopta medidas discriminatorias en contra del comercio, en particular, de América Latina. Y no se advierte una actitud franca de los funcionarios para resolver el conflicto. Ojalá no se repita la experiencia de la zona euro, donde los gestores y defensores de la moneda única persistieron en la mala idea y dejaron que se llevara por delante a los países periféricos.

    Lo cierto es que el Gobierno se equivocó en la baja de aranceles, la revaluación y los TLC. En lugar de partir de esta realidad y adoptar una estrategia de conjunto para enfrentar el desbalance externo, acude a acciones puntuales e indefinidas, que postergan la dolencia y no la curan.

    HACE 21 AÑOS EL GOBIERNO DE CÉSAR Gaviria adoptó con bombos y platillos la reducción de los aranceles de 45 a 13% y la eliminación de las restricciones a las importaciones para propiciar el comercio internacional, el crecimiento y el empleo. Así, se honraba el dogma de libre mercado de que los bienes deben producirse en el lugar que se elaboran a menor precio. Al final de la semana el presidente Santos comenzó el desmonte del modelo al establecer un arancel y un impuesto a las confecciones y el calzado.

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    Elespectador.com Tags de esta nota: Eduardo SarmientoAgriculturaTratado de Libre Comerciosector industrial.   Relacionados: Pobreza y ruralidad cafetera. Temas rurales para la ecorregión cafetera. Desarrollo y ruralidad en la región cafetalera.

    Los caminos de hierro de la memoria (II)

    El Espectador/ Opinión / 26 Ene 2013 - 11:57 pm


    Por: William Ospina

    En Manizales, para poder hacer la casa, había que hacer primero el lote.

    Esa leyenda popular ilustra las dificultades de los hombres que decidieron fundar aquel caserío a la vez en las crestas de la cordillera y en el corazón de una selva. Una valiosa antología: Manizales, su historia y su cultura, de Pedro Felipe Hoyos, permite ver ese impresionante proceso que convirtió un poblado lluvioso de mediados del siglo XIX en la más dinámica ciudad del país a comienzos del XX.

    Empezó en 1834, cuando una segunda oleada de colonos salió de Marmato, el pueblo de oro colonial construido a riesgo sobre los túneles de la montaña. Con Antonio Arango y con Nicolás Echeverry venía el alemán Wilhelm Deghenhardt: querían conocer el nevado del Ruiz, estudiar su potencial minero, aprovechar la descendencia cimarrona de un ganado abandonado en otras décadas que ahora proliferaba en los páramos.

    Diez años después, Arango y Echeverry, acompañados entre otros por Manuel Grisales y Agapito Montaño, por Benito Rodríguez y Gil Vicente, a quien llamaban Capón Saraviado, volvieron con once bueyes a buscar más ganado, y terminaron fundando un caserío. Así eran esos tiempos, a veces resultaba tan difícil volver al sitio de origen, que era preferible inventar otro pueblo.

    Lo que vemos aquí fue la lenta, inevitablemente violenta, población de las tierras centrales: colonos contra indígenas, terratenientes contra colonos, todos contra la naturaleza, y la naturaleza contra todos. Manizales, tal vez porque fue tan difícil fundarla en las crestas de la cordillera, entre los remezones de la tierra y el rugido del volcán, entre el barro de los deslizamientos y la tristeza de la lluvia, se fue convirtiendo en el centro de un mundo.

    Algunos de los primeros colonos, después mitologizados como “Los Fundadores” y exaltados en su escultura tutelar por Luis Guillermo Vallejo, tras mil conflictos con la concesión Aranzazu ascendieron a terratenientes y emprendieron una exitosa carrera como agricultores y comerciantes. Cultivaron cacao y domaron la hacienda cimarrona para establecer la primera industria de lácteos. Lo que había sido selva se cruzó de caminos: ya en las hondonadas se oían más las hachas que los pájaros.

    El cacao ensanchó los caminos que iban a la tierra de origen; el comercio de quesos los abrió hacia las llanuras inundadas del sur y a las mansiones y claustros del Cauca Grande. Las tierras ofrecidas por el gobierno estaban repartidas pero los colonos seguían llegando: siguió la colonización de las selvas del Risaralda, y otra tierra prometida, los yarumales y los guaduales infinitos del Quindío.

    El difunto Elías Gonzales había trazado un camino sobre la cuerda floja del abismo de Letras, para salir al Valle del Magdalena y conectar con el centro del país y con el mundo. A finales del XIX, ya diez mil bueyes recorrían esa ruta de tierra inestable, “hondos fangales donde las bestias se consumen hasta los pechos”, ríos de piedras, redes de raíces, derrumbaderos de greda, suelos de estacas y de púas, una telaraña de chorros y saltos y resbaladeros casi borrados por la niebla, y una lluvia incansable sobre tantos fantasmas de mulas y bueyes y peones despeñados. Baste saber que un viento atroz mató a cuarenta mulas un día en un solo paso de la montaña.

    Bajaban al puerto de Honda el fruto de las tierras colonizadas, subían manufacturas de los países industriales. El avance hacia el sur fundó entre tantos pueblos a Pereira, sobre el Otún, en las ruinas de la vieja Cartago, a Armenia y Chinchiná, Caicedonia y Sevilla. El descenso al oriente fundó a Soledad, tan parecida a su nombre que mejor se lo cambiaron por Herveo, y a Fresno ante la primera luz de la planicie. Líbano, Villahermosa, Casabianca, Murillo, Manzanares, Pensilvania: no hubo desde la Conquista una fiebre de fundaciones como esa, que llevó incluso a la quinta fundación de Victoria. Donde las mulas se echaban con las petacas corría el riesgo de nacer algún pueblo.

    En las últimas décadas del siglo XIX la producción anual de café pasó de 60.000 sacos a 600.000. Aunque ya empezaba a cultivarse en las tierras colonizadas, lo producían sobre todo las haciendas de Santander y Cundinamarca. Pero al final del siglo una dramática caída de los precios golpeó las haciendas, y el café del viejo Caldas respondió mejor a la crisis. Abundantes hijos proveían la mano de obra y la calidad del café cosechado era mejor.

    Pero nadie sabía que lo que estaba naciendo era una región económica y que, aunque poderosa, esa economía no significaría tanto opulencia como estabilidad: una dinámica de la que podían participar tantas familias hizo nacer una tradición de arraigo y de orgullo, abrió camino a una democracia posible, dio poder de consumo a los productores, integró al país comunicando sus regiones, enlazando el norte y el sur, el oriente y el occidente.

    No habían llegado los tiempos bárbaros en que el precio final de los productos es más importante que el orden que propicia su cultivo, no habían llegado los tiempos en que se podía destruir un orden social y familiar, todo un sistema de trabajo y de relaciones humanas, sólo porque los productos puedan conseguirse más baratos en otra parte.

    Hasta alemanes como Julius Richter, que soñaban aún con El Dorado, descubrieron que el oro estaba menos en las minas que en las ramas: muy pronto una pequeña región del centro del país iba a hacer visible a Colombia en el mercado mundial, y nos asomaría a los primeros sueños de la modernidad.

    Para que ello ocurriera, entraron en acción los ingleses.


    * William Ospina


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    Geomecánica para ingenieros

    Textos de geología y suelos de la U.N.

    Mecánica de los suelos
    Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales
    2002.
    Gonzalo Duque-Escobar
    y
    Carlos-Enrique Escobar-Potes
    ---
    Texto de geomecánica para el curso de Mecánica de Suelos I
    Programa de Ingeniería Civil de la U.N. sede Manizales. (pdf)
    Cap 01Origen, formación y constitución del Suelo. Las arcillas.
    Cap 02 Relaciones de volumen y peso para Suelos. http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/3/cap2.pdf
    Cap 03 Estructura del suelo y granulometría.
    Cap 04 Plasticidad de los Suelos.
    Cap 05 Clasificación e identificación de los Suelos. http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/6/cap5.pdf
    Cap 06 Capilaridad. Propiedades hidráulicas de los suelos. http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/7/cap6.pdf
    Cap 07 Redes de flujo.
    Cap 08 La erosión del suelo y su relación con el agua. http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/9/cap8.pdf
    Cap 09 Consolidación de suelos.
    Cap 10 Esfuerzos en el Suelo.
    Cap 11 Teoría del círculo de Mohr.
    Cap 12 Esfuerzo cortante en suelos.
    Cap 13Triaxial y envolvente de falla.
    Cap 14 Compactación de suelos.
    Cap 15 Exploración y muestreo de suelos.
    Factores Tabla de factores, equivalencias y unidades.
    Bibliografía Fuentes básicas, para laboratorio y complementarias. http://www.bdigital.unal.edu.co/1864/17/contenido.pdf
    ANEXO: Geotecnia y medioambiente
    ---
    ________________________________________________________________
    TACS: Temario de geotecnia, conceptos y palabras clave en suelos; Geomecánica; Suelos, Mecánica de suelos, Ingeniería civil; Geotecnia, Textos universitarios; Manizales, Colombia; Universidad Nacional de Colombia; Historia de la geotecnia, Origen de los suelos; formación de los suelos. Físico química de Las arcillas. Clases de arcillas; Suelos especiales; Los limos, Las arenas; Las gravas. Relaciones de volumen y peso para Suelos; Gravedad específica, Peso unitario; Relación de vacíos; Estructura del suelo; granulometría; Plasticidad de los Suelos, Plasticidad y Consistencia de los Suelos; Índice plástico; Carta de Plasticidad; Clasificación de los Suelos; Identificación de los Suelos; Clasificación SUCS; Clasificación de la AASHTO; Capilaridad; Propiedades hidráulicas de los suelos; Ley de Darcy; Redes de flujo; Permeámetros; La erosión del suelo; la erosión y su relación con el agua; el agua en el suelo; Consolidación de suelos; Asentamientos; Esfuerzos en el Suelo; Esfuerzos geoestáticos y por sobrecargas. Esfuerzos efectivos; Presión de poros; Esfuerzos neutros; Teoría del círculo de Mohr; Teoría del Polo. Esfuerzo cortante en suelos; Ensayo de Corte. Triaxial; Envolvente de falla; Compactación de suelos; Trayectoria de esfuerzos; Línea Kf; Exploración y muestreo de suelos; Terraplenes, Cortes; Pavimentos; Cimentaciones; Presiones geoestáticas; Bulbos de presión. Medio ambiente y geotecnia. Referencias y fuentes bibliográficas. Factores y valores típicos de algunas variables útiles en geotecnia. Agrología Agronomía, Geografía, Ingeniería forestal, Ingeniería agrícola, Arquitectura, Construcción.
    _________________________________________________________________
    Fuente:
    Mecánica de los suelos. (2002)
    Duque Escobar, Gonzalo and Escobar Potes, Carlos Enrique
    Universidad Nacional De Colombia. Manizales.
    _________________________________________________________________
    ---
    Manual de geología para ingenieros (2003) Rev 2014. 
    Duque-Escobar, Gonzalo. Universidad Nacional de Colombia, Manizales.
    Presentación
    Manual de Geología
    Ciclo geológico
    Materia y Energía
    El sistema Solar
    La Tierra sólida y fluida
    Los minerales
    Vulcanismo
    Rocas ígneas
    Intemperismo ó meteorización
    Rocas sedimentarias
    Tiempo geológico
    Geología estructural
    Macizo rocoso
    Rocas Metamórficas
    Montañas y teorías orogénicas
    Sismos
    Movimientos masales
    Aguas superficiales
    Aguas subterráneas
    Glaciares y desiertos
    Geomorfología
    Anexo 1
    Túneles en roca blanda
    Anexo 2
    Mecánica de los suelos
    Anexo 3
    Gestión del riesgo
    Temario detallado por capítulo
    Gonzalo Duque-Escobar
    Bibliografía
    Manualgeo

    ---

    Anexos:
    Anexo 1
    Túnel Manizales: Estudio de prefactibilidad del Túnel Manizales, una conducción subterránea, de 1850 m de longitud, 2,1 m de diámetro y 150 m de techo máximo, localizado en el sector urbano de Manizales-Villamaría, útil para el trasvase de aguas residuales entre la microcuenca de la quebrada Olivares y la subcuenca del Río Chinchiná, como parte de una consultoría en el marco del proyecto de saneamiento básico del río Chinchiná. El estudio resulta de interés, porque se ocupa del diseño de un túnel transitando macizos de roca blanda, bajo una zona urbana, investiga y resuelve la geología, clasifica los macizos rocosos, estima la litología y estructuras probables entre los portales y a lo largo del corredor a partir de información secundaria y del levantamiento de los portales, y evalúa la etapa de prospección indirecta y directa por métodos geofísicos y perforaciones exploratorias complementarias, además de los costos del proyecto.
    Anexo 2
    Mecánica de los suelos: texto para la asignatura Mecánica de Suelos I del programa de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Colombia sede Manizales, cuyo contenido desarrollado en 15 capítulos, es: Origen, formación y constitución del Suelo. Las arcillas. Relaciones de volumen y peso para Suelos. Estructura del suelo y granulometría. Plasticidad de los Suelos. Clasificación e identificación de los Suelos. Capilaridad. Propiedades hidráulicas de los suelos. Redes de flujo. La erosión del suelo y su relación con el agua. Consolidación de suelos. Esfuerzos en el Suelo. Teoría del círculo de Mohr. Esfuerzo cortante en suelos Triaxial y envolvente de falla Compactación de suelos. Exploración y muestreo de suelos. Además, se anexan dos apartes, con: Tabla de equivalencia y unidades. Fuentes básicas, para laboratorio y complementarias. Coautoría con C. Enrique Escobar P.
    Anexo 3
    Gestión del Riesgo: Temas asociados a la gestión integral del riesgo, caso Manizales, de interés para la ecorregión cafetera y Colombia. Contiene una descripción de los aspectos geofísicos de los Andes de Colombia y zonas de niveles de amenaza frente a sismos, erupciones volcánicas, inundaciones y eventos extremos por el calentamiento global, consecuencia de cambio climático; la problemática ambiental y la amenaza sísmica y volcánica en zonas andinas, aludiendo de paso a las fuentes sísmicas y volcanes del Eje Cafetero; la catástrofe causada por el sismo de 1999 en el Eje Cafeteo; anotaciones sobre riesgo, amenaza y vulnerabilidad, probabilidad de falla de obras civiles expuestas a la amenaza hidrogeológica asociada a eventos climáticos extremos; y anotaciones sobre las políticas públicas ambientales, la adaptación al cambio climático y el papel de los bosques en la cultura del agua, a la luz de las enseñanzas de Gustavo Wilches Chaux..
    Anexo 4
    La Luna: Datos generales de la Luna, sus movimientos, su importancia y sus características fundamentales como cuerpo celeste y satélite de la Tierra. Las mareas, los calendarios, la exploración, la estructura y la geología lunar. Como conceptos clave, éstos: Luna como satélite, Geología lunar, Las mareas, Eclipses de sol y de luna, Fases de la luna, Origen de la luna, Libraciones lunares, Movimientos de precesión y nutación, Cartografía lunar, El lado oculto de la Luna, Julio Garavito Armero y Tectónica lunar.
    Anexo 5
    Economía para el constructor: Fundamentos de economía para el sector de la construcción: conceptos básicos de economía general; la macroeconomía, el circuito económico y la teoría del equilibrio económico; la microeconomía, las clases de mercado y el óptimo de la producción. La Economía se ocupa del uso racional de los recursos, para que una cantidad de recursos aplicados produzca la máxima satisfacción, o para que una cantidad de satisfacción derive del mínimo uso de recursos posibles. La macroeconomía estudia el funcionamiento de toda la economía, donde no necesariamente el estudio del equilibrio general requiere un modelo macroeconómico. La microeconomía se ocupa del modo en que toman las decisiones los consumidores y las empresas, y de la forma en que interactúan en determinados mercados.

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    Resumen

    A continuación el contenido del anterior texto, dideñado para los cursos de Geología en los programas de Ingeniería, con información sobre la geología física de Colombia.
    Capítulo 1 – Introducción a la geología– (1.1). Sobre la geología, pág.13; (1.2) Ciclo de las rocas, pág. 14; — RESUMEN: El ciclo de las rocas y la formación de los suelos. Clases de rocas y procesos geológicos que las involucran. /
    Capítulo 2 – Materia y energía – (2.1) Introducción, pág. 26; (2.2) Constantes en la teoría física, pág. 30; (2.3) Macroestructuras, pág. 31; (2.4) Trabajo, pág. 33; (2.5) La energía, pág. 35; (2.6) Detección a distancia por radar, pág.38; —- RESUMEN: Relaciones entre la materia y la energía; escalas de las estructuras y de trabajo. El espectro, y uso de las imágenes de radar. Estados de la materia, fuerzas de la naturaleza, estructuras del universo, energía, espectro electromagnético, imágenes de radar. /
    Capítulo 3 – El sistema solar, (3.1) el sistema solar, pág. 45; (3.2) Teorías acerca de la formación del sistema solar, pág.53; (3.3) Formación de la tierra, pág. 55; —- RESUMEN: El Sol, las lunas y los planetas. Cometas y meteoros. Leyes de Kepler. Velocidad de escape. Formación del sistema solar. La problemática ambiental. /
    Capítulo 4 – La tierra sólida y fluida, (4.1) Atmosfera, pág. 57; (4.2) La tierra sólida, pág. 60; (4.3) Hidrosfera, pág. 66; (4.4) El clima mundial, pág. 68; (4.5) Los elementos del clima, pág. 71; — RESUMEN: El planeta Tierra, zona por zona. Las capas fluidas de la Tierra y el clima. Estructura de la Tierra: parte sólida, líquida y gaseosa del planeta. Zonas de la atmósfera, de la hidrósfera, y del interior del planeta. /
    Capítulo 5 – Los minerales, (5.1) Definición, (5.2)Elementos clave, pág.74; (5.3) Cristalización, pág.76; (5.4) Enlaces, estructuras y aleaciones, pág.77; (5.5) Propiedades físicas de los minerales, pág.82; (5.6) Forma y sistemas cristalinos, pág.89; (5.7) Mineralogía química, pág. 91; (5.8) Participación e importancia de los minerales, pág. 96; (5.9) Geología económica del eje cafetero vulcanismo, pág. 99; — RESUMEN: Que es un mineral y cuáles son sus propiedades. Yacimientos de minerales en el Eje Cafetero. Definición, características y grupos minerales. Enlaces. Menas. /
    Capítulo 6 – Vulcanismo, (6.1) Los ambientes de los procesos magmaticos, pág.103; (6.2) Partes de un volcán, pág.105; (6.3) Mecanismos eruptivos de los volcanes, pág. 111; (6.4) Productos y efectos de las erupciones, pág.118; (6.5) Manifestaciones volcánicas, pág.120; (6.6) Los volcanes colombianos, pág.121; — RESUMEN: Como son y cómo funcionan los volcanes. Los productos y las amenazas volcánicos. Los volcanes: zonas volcánicas y procesos magmaticos. Tipos de erupciones. Partes de un volcán y clases de edificios volcánicos. Los volcanes en Colombia. /
    Capítulo 7 – Rocas ígneas, (7.1) Generalidades, (7.2) Aspectos fundamentales, pág. 125; (7.3) criterios de clasificación, pág. 130; (7.4) Paisaje ígneo, pág. 134; (7.5) Algunos términos y definiciones, pág. 140; 7.6 Ejemplos en Colombia, pág. 142; — RESUMEN: Las rocas magmaticos: su formación y las estructuras que forman. Cómo son y dónde se encuentran. Serie de cristalización de Bowen. Clases de rocas ígneas. Las rocas ígneas según Streckeisen. Yacimientos de rocas ígneas en Colombia. /
    Capítulo 8 – Intemperismo o meteorización, (8.1) Procesos externos, pág. 146; (8.2) Factores del intemperismo físico o mecánico, pág. 149; (8.3) Factores del intemperismo químico, pág. 152; (8.4) Formas del intemperismo químico 154; 8.5 Fragmentos líticos, pág. 155; (8.6) Suelos, pág.160; (8.7) Zonas ricas del país, pág. 174; — RESUMEN: Como se alteran las rocas. De donde provienen los suelos y como se forman. Cuáles son las zonas más productivas del país. La alteración de las rocas. Factores y formas del intemperismo o meteorización. La formación de los suelos. Las clases climáticas de suelos. Los suelos en Colombia. /
    Capítulo 9 – Rocas sedimentarias, (9.1) Generalidades, pág.176; (9.2) Diagénesis, pág.179; (9.3) Clasificación de rocas sedimentarias, pág. 183; (9.4) características de las rocas sedimentarias, pág. 184; (9.5) Descripción de las rocas sedimentarias, pág. 188; (9.6) Sedimentos orgánicos, pág. 194; (9.7) Fases de exploración geológica, pág. 196; (9.8) Ejemplos de sedimentitas en Colombia, pág. 197; — RESUMEN: Que son las rocas sedimentarias, como se forman y cuáles son sus características y propiedades. El carbón y el petróleo. Las sedimentitas en Colombia. Generalidades, diagénesis, clasificación de las rocas sedimentarias, características de las rocas sedimentarias, descripción de las rocas sedimentarias, sedimentos orgánicos, fases de exploración geológica, ejemplos de sedimentitas en Colombia. /
    Capítulo 10 – Tiempo geológico, pág. 200; (10.1) Tiempo absoluto, pág. 201; (10.2) Tiempo relativo, pág. 208; (10.3) La columna geológica, pág. 213; (10.4) Formación del sector norte de los andes (Colombia), pág. 220; (10.5) Términos, pág. 222; — RESUMEN: La datación con el uranio y el carbono 14. La correlación estratigráfica para conocer los procesos geológicos. La formación de los andes colombianos. Tiempo absoluto y tiempo relativo. La columna geológica y la formación del sector norte de los andes (Colombia.) términos. /
    Capítulo 11 – Geología estructural, (11.1) Conceptos básicos pág. 226; (11.2) Comportamiento de las rocas, pág. 229; (11.3) Deformaciones de la corteza terrestre, pág. 232; (11.4) Pliegues, pág. 234; (11.5) Fracturas, pág. 238; (11.6) Discordancias estratigráficas, pág. 242; (11.7) elementos de la geología estructural colombiana, pág.245; — RESUMEN: Como se deforman las rocas: las fallas geológicas y las arrugas en la corteza terrestre. Alteración de la estratigrafía por superposición de eventos. Las fallas geológicas notables de Colombia. La deformación elástica y plástica. Comportamiento de las rocas sometidas a esfuerzos. Las deformaciones en la corteza terrestre. Pliegues, Fracturas y Discordancias. /
    Capítulo 12 – Macizo rocoso, pág. 251, (12.1) Calidad del macizo, pág. 252; (12.2) Discontinuidades en macizos rocosos, pág. 257; (12.3) Estabilidad del macizo, pág. 262; 12.4 Rasgos estructurales, pág. 268; — RESUMEN: Actitud de la fábrica estructural de un macizo y estudio de las discontinuidades estructurales que condicionan su estabilidad. La calidad de un macizo y la clase de discontinuidades. Medida del rumbo y buzamiento de las diaclasas y discontinuidades del macizo. Estabilidad del macizo rocoso. /
    Capítulo 13 – Rocas metamórficas, pág. 277; (13.1) Agentes del metamorfismo, pág. 278; (13.2) Tipos de metamorfismo, pág. 280; (13.3) Minerales del metamorfismo, pág. 283; (13.4) Facies del metamorfismo, pág. 284; (13.5) Textura, pág. 286; (13.6) Tipos de rocas metamórficas, pág. 288; — RESUMEN: El metamorfismo o transformación de las rocas en profundidad, a causa de la presión, la temperatura y los fluidos geotérmicos. El mármol, la pizarra y los esquistos son, entre otras, esas rocas resultado de esos procesos. El metamorfismo y sus agentes. Tipos de metamorfismo. Minerales, facies y texturas del metamorfismo. Rocas metamórficas. /
    Capítulo 14 – Montañas y teorías orogénicas, 14.1 tipos básicos de montañas 293 pág. 293; (14.2) Criterios de clasificación de las montañas, pág. 294; (14.3) Tipos de cordilleras o plegamientos, pág. 298; (14.4) Geodinámica, pág. 300; (14.5) Causas de las fuerzas endógenas de la orogenia, pág. 303; (14.6) Sucesión y clasificación de las orogénesis, pág. 306; (14.7) Estilos estructurales de los terrenos de Colombia, pág.309; — RESUMEN: Las montañas y su clasificación. Sus orígenes y ciclos evolutivos. Las formas de movimiento de la corteza de la Tierra y los terrenos geológicos de Colombia. Tipos básicos y criterios de clasificación de las montañas. Tipos de cordilleras o plegamientos y causas de las fuerzas endógenas de la orogenia. Sucesión y clasificación de las orogénesis y estilos estructurales de los terrenos de Colombia: Cajamarca, Payandé, Cauca-Romeral, Cañas gordas y Dagua, Atrato-San Juan-Tumaco y otros más. /
    Capítulo 15 – Sismos, pág. 314; (15.1) Teoría del rebote elástico, pág. 315; (15.2) Dos lecciones: san Francisco y Kobe, pág. 316; (15.3) Parámetros de un sismo, pág. 317; (15.4) La sismología, pág. 318; (15.5) Riesgo sísmico, pág. 327; (15.6) Riesgo sísmico en Colombia y el eje cafetero, pág. 334; —RESUMEN: Los sismos: sus orígenes, parámetros, causas y consecuencias. Maremotos y terremotos: cómo y con qué se miden. Las escalas de intensidad y magnitud. La amenaza sísmica en Colombia y en el Eje Cafetero. Teoría del rebote elástico. Dos lecciones: san francisco y kobe. Parámetros de un sismo. La sismología. El riesgo sísmico. Fuentes sísmicas en el eje cafetero. /
    Capítulo 16 – Movimientos masales 338, (16.1) Parámetros y procesos de inestabilidad, pág. 339, (16.2) Causas y factores de la inestabilidad, pág. 343, (16.3) Evaluación de la estabilidad, pág. 345, (16.4) Clasificación y descripción de los movimientos de masas, pág.349; — RESUMEN: De qué depende la susceptibilidad a los movimientos de de roca y suelo. Los deslizamientos: sus causas y consecuencias. Evaluación del riesgo. La situación de las laderas inestables en Colombia, parámetros y procesos de inestabilidad. Causas y factores de la inestabilidad. Evaluación de la estabilidad, clasificación y descripción de los movimientos en masa la situación en Colombia. Evaluación del riesgo. /
    Capítulo 17 – Aguas superficiales, (17.1) El mar, pág. 364, (17.2) Atmosfera e hidrósfera, pág. 369, (17.3) Corrientes superficiales, pág. 375; (17.4) Dinámica fluvial, pág. 387, (17.5) Morfología y red de drenaje 394; (17.6) Principales ríos de Colombia, pág. 396; —- RESUMEN: Las corrientes oceánicas y el ciclo hidrológico. Capacidad, carga y competencia de una corriente. Los drenajes, lo grandes ríos y los principales ríos de Colombia. El mar. Atmosfera e hidrósfera. Corrientes superficiales. Dinámica fluvial. Morfología y red de drenaje. principales ríos de Colombia /
    Capítulo 18 – Aguas subterráneas, pág. 399, (18.1) procedencia de las aguas subterráneas, pág. 401, (18.2) Dinámica de las aguas subterráneas, pág. 409, (18.3) factores del movimiento de aguas subterráneas, pág. 415; (18.4) Mantos, pág. 421; (18.5) Paisaje kárstico, pág. 428; — RESUMEN: Las Aguas juveniles y connatas, las aguas de infiltración y los acuíferos subterráneos. La porosidad primaria y secundaria de las rocas, y los mantos de agua bajo el suelo. Los pozos artesianos y los pozos productores de agua. Los ríos subterráneos en el mundo de las estalactitas. Procedencia de las aguas subterráneas. Dinámica de las aguas subterráneas. Factores del movimiento de aguas subterráneas. Mantos. Paisaje kárstico /
    Capítulo 19 – Glaciares y desiertos, (19.1) Glaciares, pág.432; (19.2) Erosión glaciar 436, (19.3) Teoría de la glaciación múltiple, pág. 440, (19.4) el viento, pág. 444, (19.5) desiertos, pág. 449, (19.6) erosión en el desierto, pág. 452; (19.7) Desiertos en América, pág. 457; — RESUMEN: De la gran edad del hielo a los períodos de calentamiento de la Tierra. Cómo son los desiertos de hielo y cómo los desiertos cálidos. Los movimientos de los mantos de hielo dulce y de las dunas. El niño y la niña. Glaciares. Erosión glaciar y teoría de la glaciación múltiple. El viento, los desiertos y la erosión en el desierto. Desiertos en América. /
    Capítulo 20 – Geomorfología, pág. 458, (20.1) La geomorfología como ciencia, pág. 458, (20.2) Claves de fotointerpretación, pág. 462, (20.3) Generalidades del área de Manizales y Chinchina, pág.472; — RESUMEN: El estudio del terreno y sus procesos geológicos con imágenes remotas. Como identificar el tipo de rocas y las zonas inestables a partir de fotografías aéreas. Geomorfología del área de Manizales. La geomorfología como ciencia y la geoforma. Claves de fotointerpretación. Generalidades del área de Manizales y Chinchina. /
    Bibliografía, 480.

    martes, 22 de enero de 2013

    Pobreza y ruralidad cafetera

     

    http://smpmanizales.blogspot.es/img/manizales-coffee.gif


     
    Por Gonzalo Duque Escobar *
    Esta época amerita pensar en la pobreza, por ser un tema asociado a valores fundamentales como la humildad cuando obliga a reconocer nuestras flaquezas, y en el amor bajo la acepción que lo define como virtud que representa toda la compasión con el ser humano. Para empezar, cuando la carta estadística de Caldas (2010) señala que la proporción de población con Necesidades Básicas Insatisfechas, en el departamento es 17,76%, contra 0,99% en Manizales donde se concentra casi el 70% del PIB caldense, simplemente obliga a considerar nuestra pobreza campesina.
    Según el informe Panorama social de América Latina (CEPAL 2012), Latinoamérica finalizará este año con 167 millones de pobres, un millón de personas menos que en 2011, lo que equivale a 28,8% de los habitantes, y con 66 millones de indigentes, la misma cantidad que en 2011. Para el organismo, en Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay y República Dominicana, mientras cerca del 40% del ingreso es para los más ricos, sólo entre el 11% y 15% es para los más pobres. En América del Sur, Paraguay lidera la lista con más del 50% de pobres, seguido por Bolivia con el 40%. Colombia, donde la cifra es del 37,2%, ocupa la tercera posición, a pesar de un decrecimiento de 3,1% en los últimos años. Eso pone al país lejos de los niveles de pobreza de Argentina (5,7%), Uruguay (6,7%) y Chile (11,0%)
    El concepto de pobreza, bajo la perspectiva de Amartya Sen que se asocia a pobreza de desarrollo humano, es el enfoque instrumentalizado por el PNUD, donde se establecen una serie de criterios de satisfacción de necesidades básicas -esperanza de vida, nivel de educación e ingreso- como factores que formarían la base de recursos y habilidades que demanda el desarrollo humano". De ahí que el PNUD, en lugar de utilizar los ingresos para medir la pobreza, recurra, para el Índice de Pobreza Humana, a la medida de las dimensiones más básicas en que se manifiestan tales privaciones: una vida corta, carencia de educación básica y falta de acceso a los recursos públicos y privados.
    No obstante, en Colombia la pobreza se mide de dos formas complementarias: la primera, la pobreza monetaria, que se calcula a partir de los ingresos de los hogares; mientras la otra, adaptada por el DNP, evalúa los hogares a través de cinco dimensiones, así: condiciones educativas, situación de la niñez y la juventud, estado de la vivienda, salud y trabajo, y acceso a servicios públicos domiciliarios. Mientras la indigencia supone ingresos per cápita no superiores a $11.144 diarios, y por lo tanto una canasta de alimentos insuficiente que no satisface los requerimientos de proteínas, calorías y otros nutrientes, la pobreza que llega a personas con ingresos per cápita inferiores a $24.944 diarios, incluye, además, privaciones en vivienda, transporte y vestuario, entre otros.
    Pero más allá de las cifras, debería examinarse la dimensión de la pobreza entrando tanto al escenario regional como a su contexto, dado que lo señalado hasta acá no reconoce causas y circunstancias, complejas por demás, como factores reales o contribuyentes necesarios para enfrentar con políticas acertadas una problemática socioambiental y económica, caso las comunidades pobres del Eje Cafetero que ya no perciben los beneficios del grano de oro que enriquece mercados externos ahora, tal cual ha ocurrido con las comunidades de indígenas y afrodescendientes de Riosucio y Marmato tras siglos de explotación aurífera, olvido y miseria.
    Ahora vemos con preocupación las afugias de los cafeteros, asociadas a una crisis estructural de precios para productores del grano, donde la globalización de la economía resulta ser factor determinante. La prueba irrefutable parte de la franca decadencia de este sector símbolo de Colombia, no propiamente frente a otros renglones de nuestra economía, sino porque su gremio ayer glorioso y protagónico, a pesar de la redistribución del ingreso consecuencia de la estructura minifundista de la propiedad cafetera, sufre las penurias de un mercado desfavorablemente controlado por terceros.
    Aunque el modelo de crecimiento de la pasada década llevó a Colombia a un puesto de privilegio en el ranking de la concentración de la riqueza, en escenarios rurales de nuestra ecorregión donde los ingresos medios son varias veces menores que los urbanos, por lo menos gozamos de mejores índices de desarrollo relativo. Luego, habiendo superado la inequidad y debiendo sólo enfrentar la pobreza, donde la lucha resulta menos ardua, podríamos centrar la atención en mejorar la problemática cafetera, consolidando esta nueva sociedad donde el protagonismo del saber condiciona la estructura del empleo, mediante el desarrollo de competencias sociales e intelectuales, y de una mayor capacidad creativa e innovadora de los habitantes, a partir de estrategias como priorizar el desarrollo humano y la cultura sobre el crecimiento económico, apostándole a otro modelo educativo que propenda por formar el talento humano.
    * Profesor Universidad Nacional de Colombia; http://galeon.com/cts-economia [Ref: La Patria, Manizales, 2012-12-24]. Imagen: Fotografía de Jaime Duque E ( Fragmento).
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    Relacionados:
    Bioturismo y adaptación ambiental para la Ecorregión Cafetera, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/4645/1/gonzaloduqueescobar.201162.pdf
    Bosques en la cultura del agua, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3591/1/gonzaloduqueescobar.201133.pdf
    Desarrollo y ruralidad en la región cafetalera, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5802/1/gonzaloduqueescobar.20126.pdf
    Eje Cafetero: perfil de las ciudades, en: ……….. http://www.bdigital.unal.edu.co/6092/1/Eje-perfil.pdf
    El carácter amable, pujante y laborioso del cafetero, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/6731/1/gonzaloduqueescobar.201226.pdf
    La dimensión cultural como catalizadora del desarrollo, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3287/1/gonzaloduqueescobar.201112.pdf
    La sostenibilidad de Manizales: qué ciudad queremos, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3334/1/gonzaloduqueescobar.201117.pdf
    Los guetos urbanos o la ciudad amable, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/2064/1/gonzaloduqueescobar.201032.pdf
    Paisaje Cultural Cafetero: disrupción para un desarrollo sostenible, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3757/1/gonzaloduqueescobar.201146.pdf
    Proezas cafeteras y desafíos de futuro, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5272/1/gonzaloduqueescobar.201175.pdf
    Rieles para el empleo cafetero, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3558/1/gonzaloduqueescobar.201126.pdf
    Un modelo educativo anacrónico y aburrido, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/3593/228/gonzaloduqueescobar.201131.pdf
    Vías lentas en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/5465/1/gonzaloduqueescobar.201180.pdf
    Visión retrospectiva y prospectiva del desarrollo regional, en: http://www.bdigital.unal.edu.co/2400/1/gonzaloduqueescobar.201026.pdf